Tiene la Palabra…
Me veo obligado a responder
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En la edición del día 13 de junio de la publicación que usted dirige, en la página 16, aparece una solicitud de la Secretaría de Prensa del general Seregni, reclamando la publicación de una nota que responde a mi carta del 6 de junio próximo pasado. Dicha nota me emplaza para que: identifique a los integrantes del grupo de militares que hizo llegar a la dirección del MLN (T) la solicitud de que fueran los tupamaros quienes se hicieran cargo de la custodia del general; los nombres de los miembros de la dirección del MLN (T) que encomendaron al señor Torres la tarea que señala. Este «emplazamiento» de la Secretaría de Prensa del general Seregni se completa con dos advertencias: que debo responder a lo que se me intima para «considerar la seriedad y veracidad de los hechos que señalaba en mi carta, relativos a la seguridad del general Seregni, so pena de descalificación»; que todo el resto de los comentarios que hice en mi carta del 6 de junio, «que toma como base esos hechos», son de mi incumbencia.
En respuesta a esa nota debo precisar:
a) que resulta preocupante, por pueril, la maniobra «diversionista» que intenta el general Seregni a través de su Secretaría de Prensa. Al historiar los hechos de noviembre de 1971 relativos a su custodia, no buscaba yo protagonismo ni que el general los reconociera o los resaltara. Como sabía que no los puede negar porque realmente existieron, sólo pretendía que el general comprendiera la incongruencia de sus declaraciones a Búsqueda, porque mal se pueden describir ahora discrepancias tajantes con aquellos a quienes, en momentos críticos, les solicitó que defendieran su vida. Mi intención, entonces, era que el general aceptara públicamente que sus apreciaciones y valoraciones de hoy son distintas de las de ayer; la simple aceptación de que hoy no piensa como entonces; algo humano y totalmente aceptable. Sí así hubiera actuado no habrían existido mi carta del 6 de junio, la nota de su Secretaría de Prensa ni esta respuesta de hoy. También me preocupa que el general Seregni intente descalificar la seriedad y veracidad de lo que relato en mi carta –so pena de descalificación–, por las razones siguientes: nadie puede creer que haya sido un hecho banal en su vida política, el hecho de que se le hubiera preparado un atentado mortal a pocos días de las elecciones nacionales de 1971. Si el general recuerda sin problemas hechos baladíes del pasado, no es lógico creer que haya olvidado precisamente el que yo recuerdo; y en cuanto a su pretensión de descalificar a alguien, debo aclararle algunas cosas: no creo que tenga usted ninguna autoridad moral o de otra naturaleza como para pretender descalificarme; creo que padece cierta confusión mental que lo lleva a creer –en un claro reflejo educacional– que vale más la palabra de un general que la de un militante del MLN (T) que pasó por la cárcel, por la tortura y por el exilio. No actúe general como si los civiles fueran «soldaditos». Pasando a otro aspecto de la nota de la Secretaría de Prensa, debo advertirle que no me corresponde a mí saber ni señalar quiénes fueron los integrantes de los militares de su entorno que solicitaron al MLN (T) su protección. Creo que sería lógico que fuera usted, general, quien nos informara al respecto, en su condición de líder y guía de los mismos. El general Seregni, a través de su Secretaría de Prensa, me emplaza para que revele el nombre o los nombres de los miembros de la dirección del MLN (T) que me encomendaron su custodia aquel día. El emplazamiento peca, por lo menos, de sorprendente. Si el general desea saberlo de un modo oficial, puede dirigirse en forma pública o privada a la organización política correspondiente. No es a mí a quien corresponde dar información que no proporcioné ni siquiera bajo apremios físicos a sus ex camaradas de armas. Pero además, el general no necesita que yo se lo diga. El general sabe bien quiénes estaban en aquel entonces en la dirección del MLN (T), porque fue con ellos que articuló los planes de resistencia armada ante la eventulidad de un golpe de Estado. El general Seregni tiene y tenía entonces mucha mayor información que yo, seguramente, privado como estaba de ese conocimiento por razones de «compartimentación». Pero en la hipótesis de que lo hubiera olvidado –como al parecer le ha sucedido con tantas otras cosas–, él o su Secretaría de Prensa pueden apelar a la «historia oficial» que sus ex compañeros de armas publicaron en dos tomos durante la dictadura. Y en cuanto al hecho puntual de su custodia un día de aquel lejano noviembre de 197l, sería interesante –por lo menos– que explicara estos aspectos: ¿cómo pudo realizarse entonces mi reunión con los militares de su entorno en el local que el Frente Amplio tenía en la avenida 18 de Julio, frente al monumento al Gaucho y contiguo al edificio del Banco de Crédito?, ¿cómo explica que aquellos militares hubieran escuchado y aceptado mis demandas de armas automáticas, municiones, vehículos y conductores sin expresar desconcierto, rechazo o cualquier otra reacción semejante?; y ¿cómo usted, general Seregni, aceptó ese día tan peligroso y especial, que un desconocido lo acompañara, adoptara disposiciones de carácter militar y diera órdenes inclusive a algunos militares de su entorno?, ¿cómo usted, general, en las primeras horas del día siguiente, se permitió invitar a ese desconocido, a ese custodio inexistente, a su casa del bulevar Artigas para que tomara una copa con usted, con su esposa y con otras personas que allí se encontraban? Todo esto resulta, por lo menos, un poco extraño. Pero más extraño aún resulta que usted, a través de su Secretaría de Prensa, no diga una sola palabra sobre los cuestionamientos que le formulé en mi carta del 6 de junio pasado. Sorprende y mucho que no se refiera ni siquiera de un modo elíptico al homenaje que sus ex compañeros de armas le rindieran a los integrantes del célebre «escuadrón de la muerte» ajusticiados el 14 de abril de 1972. Llama la atención también que no explique si con relación a la muerte de los cuatro soldados fue víctima de engaño, usted también, o si es cómplice de la «historia oficial». Resulta desconcertante, por calificarlo de algún modo, que no se haya rectificado y siga en pie su intento de equiparar a los presos y rehenes de los militares con quienes estuvieron en la cárcel del pueblo. Y finalmente sería bueno saber si sigue firme su dislate de adjudicar idéntica responsabilidad al Parlamento, al Poder Judicial, a la Universidad y a una población inocente, con la de los militares golpistas, torturadores y asesinos.
Via Internet: Jorge Torres
Carta de un desocupado que quiere trabajar
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Le dirijo esta carta y le solicito si le diera espacio en su prestigioso diario.
Vengo transitando una situación bastante insólita, la cual es no conseguir un trabajo con el cual poder seguir manteniendo un hogar dignamente por el solo motivo de tener más de 50 años, tengo aportes al BPS desde el año 1962. En oportunidades de muchos años desde dos actividades.
Con este panorama demuestro que no le disparo al trabajo y que tengo voluntad y buen estado físico y mental, no padezco de ninguna enfermedad inhabilitante de poder trabajar.
He escuchado frases de políticos «un país con trabajo para los jóvenes». Estoy plenamente de acuerdo en eso, pero ¿y nosotros, los que también fuimos jóvenes y hoy no somos tan jóvenes, qué posibilidad se n
os da?
No puedo conseguir un trabajo que me permita solucionar medianamente mis necesidades, pero ante todo este panorama igual tengo que afrontar alquiler, luz, agua, impuestos y todas las obligaciones de vida.
Buena sería una ley como la de Emergencia que se anda votando, que contenga entre sus artículos uno que diga : «Toda persona que no tenga trabajo por ser considerada mayor de 35 años (es la edad tope que se solicita en pedidos de trabajo) será liberada de toda obligación de pago de alquiler, impuestos e insumos alimentarios hasta conseguir trabajo, no siendo retroactivas sus deudas».
Hoy las posibilidades que se nos da es la marginalidad, vigilancia con los peligros que esto conlleva para personas que no tenemos preparación para esta actividad, y otra la mendicidad en los medios de transporte.
Nuevamente agradezco su tiempo y saludo atentamente.
Uruguayo sin trabajo – Gualberto MªTejera Martínez – C. I. 185.642-4
El LATU: calidad sí, pero sólo hacia afuera
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Le hacemos llegar nuestra evaluación sobre una visita al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) como maestras de una escuela pública de contexto socioeconómico crítico. En el mes de mayo recibimos la invitación para visitar «espacio-ciencia». Dadas las características de nuestros niños y las escasas posibilidades de acceso a los espacios culturales, aceptamos. Teníamos grandes expectativas (tantas como los niños) de participar libremente en un espacio en el que considerábamos estimularía el espíritu científico.
Bastante ingrata fue nuestra sorpresa, cuando al llegar al lugar tan ansiosamente esperado, nos cuestionan severamente por un tema económico. Esta escuela no había sido informada de que la bonificación del 50 % venía dada bajo condicionantes. Fue un momento bastante violento, que pudo haber sido evitado con una buena información (suponemos que no hubiésemos aceptado ir, pues $ 20, más locomoción, es demasiado para nosotros). Como ya hemos dicho antes, nuestra escuela es de bajos recursos; y si no completamos el dinero fue porque más del 30 % de los niños no aportaron, por lo que voluntariamente no concurrieron a clase ese día. Dentro del otro 70 % algunos ni siquiera llevaron los $ 10. Solucionamos este problema gracias a la buena voluntad de quien nos permitió igualmente el acceso a espacio ciencia. No es un dato menor señalar que este «trámite» nos demandó aproximadamente 20 minutos. No obstante esta dificultad, aparecieron otras. Grupos de 5° y 6°, ávidos por acceder a las exhibiciones de electricidad, magnetismo, movimiento, carrera espacial, no tuvieron la oportunidad, pues simplemente pudieron acceder a dos experiencias completas (CI y Antártida). Vale destacar que fue excelente la disposición de los guías, pero éstos respondían a mandatos que les indicaban dejar libremente al grupo. Lamentablemente nuestras expectativas no fueron ni mínimamente colmadas.
Niños y adolescentes, curiosos naturales, se quedaron motivados a experimentar, simplemente motivados.
Y los docentes nos preguntamos: ¿por qué? ¿Será que la sociedad misma está marginando a los más carenciados? ¿No debería ser lo contrario? ¿No sería lo adecuado darles más facilidad a estas escuelas carenciadas? Ya que es la escuela el único ámbito de avance cultural que tienen nuestros niños, la escuela pública uruguaya espera de las entidades nacionales el mayor apoyo. En suma: escuela pública de contexto sociocultural crítico, por lo tanto niños carenciados económicamente, el LATU nos cuestiona el dinero de la entrada. Nos cuestiona también el horario de llegada (sin considerar que también tuvimos dificultades para pagar la locomoción); accedemos sólo a dos experiencias, todas nuestras motivaciones frustradas.
Consideramos además que la información técnica ofrecida por «espacio ciencia» en el librillo otorgado a los maestros podría llegar con anterioridad a las escuelas invitadas, ya que allí están claras algunas de las pautas (pág. 3) y sería conveniente adjuntar claramente costos de la visita (aunque personalmente consideramos que para las escuelas públicas, al menos, deberían ser gratuitas, ya que no estamos hablando precisamente de un ámbito privado). Todos los niños, independientemente de su poder adquisitivo tienen derecho a aprender, y a hacerlo en las mejores condiciones. (En nombre nuestro y de la dignidad de nuestros niños les agradecemos la publicación de esta carta, ya que ella denuncia una situación que sabemos no ha sido la única, que hay otras similares, y necesitamos respuestas.)
«Daniela Moreira» <[email protected]>
Forlán Lamarque: confusión Metallica
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El infortunado artículo de Forlán Lamarque del 31 de mayo de 2000 (pág. 35, Sección Cultura) donde informa acerca de un programa de la MTV donde se podría ver el miércoles 31 de mayo del año 2000 un especial sobre Metallica y donde también vierte algunos comentarios al respecto de tan prestigioso combo (como gusta en llamar a veces a lo que nosotros, los de nuestra edad, 33, llamamos grupos o bandas). En el mismo se menciona primero la supuesta comparación de Metallica con Led Zeppelin por parte de no se sabe quién (no figuran los responsables de tal irresponsabilidad) y después dice entre paréntesis, como comentario suyo, que » los Metallica no podrán dar nunca una obra maestra como Phisical Graffiti, dicho sea de paso». Estoy de acuerdo con que Metallica no podría hacer nunca una obra maestra como Phisical Graffiti, primero porque las obras maestras se hacen sólo una vez. Por eso son obras maestras. Segundo porque Van Gogh no hizo obras maestras como las del Bosco. Pero los dos holandeses hicieron obras maestras. Se da cuenta usted, Forlán, de lo confusa que su apreciación fue desde el punto de vista literario. Sin embargo, lo peor es poner en líneas un disparate tan grande como que Metallica y Led Zeppelin puedan primero compararse y segundo competir por un lugar en la historia. ¿O es que usted quiso decir algo parecido a que nunca una milanesa será costillita de cerdo? La verdad, no lo entiendo. Porque cualquiera que sepa algo de música, el más mínimo conocimiento, sabrá que Led Zeppelin tiene un origen profundamente rocanrolero y si se quiere ser más fino, blusero, mientras que los poderosos y rápidos riffs de Metallica tienen sus raíces en el metal inglés pospunk. En lo único que creo se puede llegar a una aproximación comparativa es que ambas bandas dejaron y siguen dejando mucho y muy buen material en nichos musicales bien disímiles. Es por esto que con el mayor de los respetos solicito a usted que siga dedicándose a mandar noticias en el verano a nosotros los que trabajamos en tan dura época, de todo el acontecer puntaesteño (por cierto frecuentado por tanta gente linda y rica que goza de nuestro tan soñado dinero, dinero que dicho sea de paso nunca veremos).
Enrique Peluffo <[email protected]>
En defensa de los perros Rottweiler
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El día 28 de mayo pasado, salí con mi perra rottweiler y en la zona del césped, le quité la correa para que hiciera sus necesidades. Una vez que finalizó comencé a recoger lo que la perra había hecho (cosa que agrego, tengo costumbre de hacer siempre) y paró un patrullero con dos policías que me indicaron que la debía atar a la correa. En ese interín yo depositaba en el tacho de residuos de la vereda lo que había recogido, e i
ba a colocar la correa, cuando me ví rodeada en fracción de minutos por más de diez personas que me gritaban diciéndome «es una inconsciente, pues son perros asesinos que debían ir atados y con bozal».
A todo esto traté de explicarles que no podían llevarse por los comentarios periodísticos ya que la información que se estaba dando no siempre es correcta, pues si bien son perros de guardia, no son todos iguales y depende de quien los críe y cómo sea su propietario. Durante todas estas conversaciones (que se tornaban cada vez más ofuscantes de ambas partes), la perra ya estaba atada al lado mío y siempre en la zona del césped sin que nadie corriera riesgos como dice en la publicación del 5 de junio la señora o señor que se escribió en Cartas al Lector. Dada la exaltación de la gente, y no como dice el artículo que fue para transar con mi persona, el policía le tocó la cabeza al animal para demostrarles que era una perra muy tranquila y que además ningún perjuicio había causado a nadie pues ni siquiera estaba en la vereda donde pasaba la gente, una persona que caminaba y con acento portugués amenazó al policía diciéndole: «Si la Policía toca a esos animales, no hay protección, qué mal ejemplo. Lo voy a comunicar al ministro del Interior. A todo esto el policía se sintió preocupado y me pidió mis datos personales, para nombrarme de testigo por si lo llamaban ya que él cumplió en advertirme y nada había hecho el animal, ni yo misma. Es así que el día 6 de junio me entero, que una señora o señor denunció ante su medio el hecho (del día 5 de junio citado) y lo transfiguró, y por todo esto el agente fue citado a la Seccional 10ª. Enterada el día 6 concurrí a declarar a la seccional y testificar que la actitud del agente policial había sido correcta, y que la agresión de que tanto se quejan y los peligros para ancianos y niños, como decía en el artículo, los había sufrido yo y mi perra por la propia gente enfurecida (que estaban influenciados, pienso, por los reiterados programas) y todo, por el solo hecho de haber estado unos minutos suelta en la zona del césped y sin haberse acercado a nadie, no siendo la única rottweiler o perros grandes que había en ese momento. Por ello creo necesario que la prensa no incentive exageradamente los hechos y que acusen como únicos culpables de mordeduras a los perros rottweiler, teniendo en cuenta que hay otras razas de gran porte que ocasionan también daño por mordeduras. Pues parecen que son los únicos perros asesinos, sí pienso que hay que tener responsabilidad en la tenencia de los mismos pero no seguir con programas que lo único que logran es aumentar la paranoia de muchas personas contra los animales. Creo también que se están aprovechando de muchos hechos desgraciados y que muchos abogados verán una buena veta de demandas judiciales y de potenciales juicios por responsabilidad por la tenencia de estos animales.
Por último creo que somos varias personas que creemos necesario realizar por los medios, comunicados para que tengan en cuenta las bondades de la raza y se procure que sus tenedores sean responsables pero sin crear el mal ambiente actual. Espero que esta carta sea publicada, y desde ya le agradezco la oportunidad, a pesar de que el decreto que usted cita es para cualquier perro de más de 30 centímetros de altura.
Rosana Rabuffetti – 1.594.812-4
Proponen que Canal 5 televise los partidos de la Celeste
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
NO al fútbol de Uruguay por TV.
No puede ser que aquellos que no tienen Cable, no puedan ver los partidos de la Selección Uruguaya en directo, con toda la expectativa que había creado Uruguay-Chile.
Sabido es que el país está pasando por una mala situación económica y no toda la gente puede abonarse al sistema de televisión por cable.
En Argentina, Menem (siendo presidente) decretó que los partidos de la selección argentina fueran pasados en directo y por televisión abierta.
Acá el Poder Ejecutivo podría decretar lo mismo para con la Selección Uruguaya, que los partidos de Eliminatoria y Copa América sean trasmitidos en directo o por televisión abierta, porque todos tenemos derecho a ver a la Selección nacional.
Mi idea es que los trasmita Canal 5 (por ser del Estado) y que dicho Canal le otorgue a la empresa que tiene los derechos de trasmisión, los minutos correspondientes para la publicidad. Los cuales podrían ser media hora antes y media hora después del partido y además diez minutos en el entretiempo.
Sé que mucha gente pensará «antes hay que arreglar cosas más importantes que ver fútbol» y yo les digo que si el gobierno no puede solucionar de inmediato los grandes problemas, por lo menos que permita que toda la gente vea por TV a la Celeste.
Porque hay un viejo refrán que dice que al pueblo para tenerlo contento hay que darle pan y circo. Y si por lo tanto no te pueden dar el pan (bienestar económico) que por lo menos te den el circo.
Con respecto al sistema por Cable, no puede ser que los últimos partidos por la Copa Libertadores jugados por Nacional y Peñarol no se trasmitieron, tampoco se puede ver partidos de otras selecciones en la Eliminatoria y Fórmula 1; trasmitieron la 1ra. y 2da. fecha en directo y nada más.
Estoy abonado al Cable aunque no tengo Premiun, pero ni siquiera la gente que tiene Premiun pudo ver lo antes mencionado.
Téngase en cuenta que entre la cuota del Cable y la cuota de Premiun son en total $ 500 (quinientos pesos). Y pagando todo eso, uno igual se queda sin ver lo mejor en deportes.
Sé que los derechos los tiene PSN (aquí representados por Tenfield) y que dicha Empresa exige aproximadamente 250 mil dólares por contratar la señal.
Sé que las empresas de Cable tendrían que aumentar la cuota, cosa que por ahora no quieren hacer. Yo les sugieron que para reducir sus gastos hagan una consulta con sus abonados y dejen solamente las 25 señales más vistas.
Con respecto a Tenfield, yo le digo al señor Casal (dueño del fútbol uruguayo y hombre millonario) que recapacite y afloje con sus exigencias, que son desmedidas para un mercado chico como el nuestro.
Otra sugerencia es que transmitan los partidos de la B (hoy 2da. Profesional) por lo menos dos por semana, pudiendo jugar uno el sábado de mañana y otro el domingo de mañana, no superponiéndose a los partidos de Primera División.
Actualmente sólo en «Aquí está el Fútbol» se ven los goles de la B. Téngase en cuenta que dicho programa comienza a las 23:00 y mucha gente que madruga no los puede ver.
Esperando que mi carta sirva para algo saluda atentamente
Gustavo Rivero.
Intervención trancó historias clínicas
Señor Director deLA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Motiva esta carta mi indignación por la falta de respeto hacia los ex socios de Cemeco. Quizás mi caso sea uno como el de otros tantos socios, que se ven imposibilitados de acceder a su propia «historia clínica», ya que la sociedad médica Cemeco está intervenida, como es de público conocimiento, por el Ministerio de Salud Pública, y esto implica que todos aquellos estudios (biopsias, análisis, etc.), así como los resultados de intervenciones quirúrgicas anteriores, que me fueran realizadas, estén bajo llave y sin poder retirarlos de la sociedad.
Digo esto, ya que mi caso concreto es que debo ser intervenida quirúrgicamente, y mi actual doctor especialista, de otra sociedad médica, me solicita los estudios anteriores a los cuales yo no puedo acceder.
Por supuesto, que ya he
movido cielo y tierra para poder tenerlos en mi poder, obteniendo siempre evasivas, y es entonces que me pregunto:
¿Hasta cuándo tengo que esperar para que las autoridades competentes se dignen tomar una resolución al respecto, teniendo en juego la vida de una paciente?
Apelando a la buena voluntad de las personas involucradas, solicito una solución rápida al respecto, sin olvidar que es un derecho adquirido de cualquier socio de una sociedad médica.
C. I. 1.904.414-6
De los funcionarios de Cudam
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Por intermedio de esta carta, el sindicato y los trabajadores de Cudam solicitamos la posibilidad de responder y aclarar la difamación hecha en su diario, donde se hace alusión a la dignidad de los enfermos.
Ojalá tuviéramos 75 camas para la atención de nuestros pacientes. Los trabajadores en lo único que estamos de acuerdo es con el título de la carta. Tomás Berreta sentiría vergüenza de que un descendiente suyo sea capaz de cometer perjurio y difamar utilizando su nombre.
Nosotros estamos orgullosos de pertenecer a la única institución del mercado que no salió como los cuervos a disputarse los despojos de Cemeco buscando a los socios, como «cosas» y no como seres humanos con derecho a elegir.
No se les dice que ningún socio de Cemeco con las condiciones sociales muy similares a las nuestras, no pueden pagar ninguna de las tasas moderadoras de las «grandes instituciones» (que por cierto no se les muere ningún socio) ya que casi triplica la que pagan las mutualistas como la muestra.
Es algo sospechoso que en el momento político de crisis del sector salgan lectores con anuncios que nos gustaría saber qué propósito tienen, si favorecer una vez más a las grandes mutualistas, en desmedro de las fuentes de trabajo.
Esperamos que usted, señor Director tome en sus manos el tema, que investigue, que mande reporteros, fotógrafos, etc. para comprobar la veracidad o no, de la denuncia.
Les adelantamos que lo único que encontrarán los que aquí concurran es algo que no se paga, que no tiene precio, la vocación de nuestros compañeros, la calidad y la calidez humana que ponemos todos y cada uno de nosotros al servicio del paciente, comprobando esto, lo invitamos a usted y a todo su personal del diario LA REPUBLICA a pertenecer a esta institución, que tampoco mantiene ningún atraso salarial con sus funcionarios, cosa que muchas no pueden decir lo mismo.
Saludamos atentamente,
Funcionarios de Cudam
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