Llamadas al Director

Su carta a Arbilla: una pieza editorial invalorable

Señor Director:

Lo felicito por la carta abierta a Danilo Arbilla. Es una pieza editorial invalorable. Adhiero a los términos expresados en ella. Sé de su línea de conducta pero queda reafirmada con hechos como estos.

Teléfono: 5223…

El Director: Gracias por su apoyo estimado lector, pero su calificativo hacia mi carta abierta a Arbilla no obtuvo los objetivos perseguidos: convencer a mi colega sobre el error de los caminos que eligió para sortear el problema que lo aflige.

Arbilla calificó mi carta de «editorialcito, aburrido, incomprensible y payasesco». Me entero por él después de tantos años que no sé escribir, que soy aburrido, que nadie me entiende y que divierto a la gente sin proponérmelo. En fin, siempre supe que el fuerte de Arbilla no era precisamente escribir, redactar, dejar fluir la prosa que exige nuestra profesión. Por él me entero que es profesor y puede dar cátedra de literatura. Mejor sería que diera cátedra de independencia de la prensa frente al poder. De todas maneras estoy afligido: no lo convencí.

Yo lo quiero mucho Fasano y voy a rezar para que le vaya bien

Señor Director:

He leído su carta a Danilo Arbilla y me pareció brillante. Voy a rezar mucho para que le vaya bien en este caso. Yo lo quiero mucho. Leo cada día su diario maravilloso.

Teléfono: 5061…

El Director: Muchas gracias, estimada lectora, pero como verá en mi respuesta precedente, su opinión no es la misma que la del colega Arbilla. ¡Armémonos de paciencia! Gracias por llamar.

Hay que liquidar la lacra del narcotráfico

Señor Director:

Tengo la sensación de que el poder económico del narcotráfico está a punto de vencernos. Ahora debemos o nunca lo haremos: enfrentemos estos males. Los honestos y valientes debemos liquidar esta camarilla de lacras. Parafraseando a Rubén Darío: Letanía del Quijote, seamos con la adarga al brazo, todo valentía y con la lanza en ristre todo corazón.

Teléfono; 04323…

El Director: Estimado lector, sin duda el poder de las mafias en general  no sólo las de narcotraficantes  es incalculable, y enfrentarlo supone coraje, voluntad y el compromiso de toda la sociedad. Desde nuestra trinchera y con nuestras armas, hemos estado batallando siempre. Puede estar tranquilo que no cejaremos en esa lucha.

Arbilla no es culpable porque no es inteligente

Señor Director:

Su carta abierta a Arbilla muestra su altura personal y profesional. Creo que Arbilla no es culpable porque no es inteligente haciendo lo que hace. Recurre al gobierno para que lo salve, cuando debió quedarse tranquilo, si es inocente como dice. Es un pusilánime que se cree superior a todos los uruguayos.

Al presidente Batlle le digo que negar que aquí se lava dinero le resultará tan insostenible como a Sanguinetti decir que en Uruguay la nieta de Gelman no estaba.

Teléfono: 3084…

El Director: Discrepo con usted, estimada lectora. Creo que Arbilla es inteligente, tan inteligente que en pocos años logró hacer que el pueblo se olvidara de su indigno pasado como director de prensa de la dictadura militar, de 1973 hasta 1975, los peores años de la tiranía, y obtuviera lo que ningún cómplice de los años del terror pensara jamás obtener: la Presidencia de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP y la vicepresidencia de esa organización, aspirando en octubre a ser nombrado único presidente de esa institución. ¡Vaya si es inteligente!

Arbilla ¿a favor de legalizar las drogas?

Señor Director:

Arbilla dijo en Hoy por Hoy, que sabía de 2000 puestos de venta de drogas y que estaba a favor de la legalización. Creo que él como periodista debe publicar la noticia.

Teléfono: 4094…

El Director: Ignoraba que mi colega Arbilla, quien por estos días ha decidido insultarme sin rubor, rompiendo con las normas más elementales de respeto mutuo que ambos nos habíamos impuesto, se hubiera manifestado a favor de la legalización. Debo decirle estimada lectora que yo también estoy a favor de la legalización, para terminar de una vez por todas con el negocio infame de los narcotraficantes, que también infectan nuestro país. En eso coincido con Arbilla. Gracias por llamar.

¡No afloje, Fasano!

Señor Director:

La llamada que lo agravia a usted tratándolo de vendepatria es una maniobra de un cavernícola de derecha que se voló para cuando la llamada estuviera publicada. No afloje, Fasano que aquí estamos esperando. Hasta la victoria, siempre.

Teléfono: 5061…

El Director: Ya le contesté al «cavernícola de derecha», estimado lector, deseándole suerte en su exilio económico. Y por supuesto, que no aflojaré, aunque estoy viviendo momentos muy desagradables por cumplir con mi conciencia. Gracias por llamar.

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