Se nos fue Miguel Cabrera
Hace ya algunos días falleció Miguel Cabrera. Lamentablemente la noticia de dicho desenlace llegó a nuestro conocimiento varios días después.
Con la muerte de Miguel se apaga una vida que fue el símbolo vivo de un combatiente contra la adversidad. En su juventud, un accidente laboral le afectó su médula y le provocó una paraplejia que le llevó a transitar en forma permanente en una silla de ruedas.
Con qué fuerza, con qué vigor se reintegró a la comunidad. Su vida fue siempre un desafío diario. Nunca le vimos decir que no, ni bajar sus brazos para encarar cualquier actividad de la vida. Era el espejo en el cual se podía mirar cualquier persona que ante una discapacidad similar veía en Miguel un claro ejemplo de vida, derribando con su accionar las innumerables barreras que se le presentaban a su paso.
Su silla de ruedas, al igual que su sueño recién hoy descansa… Esa silla que transitó durante muchos años las diferentes calles de nuestra ciudad que unían el Parque Rodó con el Sanatorio del Banco de Seguros donde Miguel se desempeñaba laboralmente. En invierno, verano, con sol o lluvia, con repecho o bajada, la fuerza de sus manos suplía las piernas que estaban afectadas de movimiento y fuerza. La lucha por los derechos de las personas con dispacidad le llevó a integrarse al Plenario Nacional de Organizaciones de Impedidos (Plenadi), y desde allí fue partícipe de un sinnúmero de eventos. En el año 1985 fuimos en representación de Uruguay al Congreso Mundial de las Personas con Discapacidad en Bajadas (Nassou). Cuánta lucha, primero para obtener los fondos para nuestros traslados y una vez instalados en el Congreso aportar y recibir conocimientos sobre una temática, a la cual le brindábamos nuestro total esfuerzo en nuestro país.
Con qué orgullo exteriorizaba ese gran poder interior que poseía, esa rebeldía constante para combatir la adversidad y propiciar con su accionar el logro de una equiparación adecuada de sus amigos discapacitados para encontrar una plena participación.
Es así que su función en el Sanatorio del Banco de Seguros, formando equipo con médicos era de gran relieve, por ser un ejemplo vivo de integración para quienes ingresaban con una discapacidad similar. En muchas ocasiones integró paneles en eventos junto a experientes profesionales, donde Miguel trasmitía su apasionante experiencia.
Su vida sufrió un cambio positivo cuando pudo adquirir un auto adaptado. Su mayor movilidad posibilitó nuevas actividades, nuevas metas. A su excelente labor funcional técnico-administrativo, se le sumó su veta política, canalizando su apoyo partidario, pasando a desempeñarse como secretario de un director del Banco de Seguros.
Su afán por brindarse a los demás le olvidó cuidar su propia salud. Problemas en un riñón, soportando una diabetes que exigía un adecuado tratamiento, infecciones urinarias por el uso de sondas y el constante problema de éscaras, complicaban su salud. Pero su presencia ante los demás siempre era firme, segura, producto de una enorme caparazón para esconder sus propios problemas de salud.
En los últimos meses, el deterioro del «guerrero» se fue acentuando de manera tal, que en esta oportunidad, por primera y única vez, Miguel bajó sus brazos y no pudo sortear esta última valla que le colocó la vida.
Se apagó una vida. Ese guerrero de lucha constante, encontró su paz eterna…
Todos los que fuimos, en algún momento, compañeros de lucha, recordaremos a Miguel Cabrera como un amigo sincero y frontal que con su ejemplo de vida nos demostró que no existen los límites preestablecidos, cuando disponemos de un fuerte valor interior. Miguel físicamente nos abandonó, pero sus aportes estarán siempre presente.
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