Copistas repudian requisas y allanamientos
La Asociación de Copistas, que reúne a más de 5.000 trabajadores, remitió una carta abierta al ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, y a la Cámara del Libro, donde se planteó el tema de las fotocopias ilícitas. Se calificó de «inaudito que hacer un bien público sea delito, pues la educación debe estar por encima de todo».
Advierten de continuar «esta situación de persecución, opresión y prejuicio a nuestra fuente de trabajo, sin más que medidas de allanamientos y captura, el prejuicio sólo será de trabajadores y estudiantes, sin dar una solución real a la necesidad que estos últimos tienen de acceder a los materiales de estudio».
Los copistas consideran que la Ley 9.739 de derecho de autor es «vetusta, ya que desde su aprobación, el 17 de diciembre de 1937, no sufrió modificaciones, por lo cual no están comprendida la fotocopiadoras».
Días atrás, la Justicia incautó fotocopias de unos 500 libros. El juez Jorge Imas dispuso el operativo, lográndose confisar el material fotocopiado como así también los equipos.
La acción judicial se cumplió en locales próximo a la Facultad de Derecho y en otras zonas de Montevideo.
Al respecto, la Asociación de Copistas precisó que la situación afecta a más de medio millón de estudiantes y a unas cincuenta mil personas que desempeñan esta actividad, en el sustento de un servicio que calificaron de «indispensable para la educación popular».
«Es inaudito –sostienen– que hacer un bien público sea delito, pues la educación debe estar por encima de todo».
«No se conoce absolutamente a nadie, estudiante o no, que no haya sacado es algún momento, por el motivo que fuere, alguna copia parcial o total de algún libro.
El que esté libre de culpas que tire la primera piedra» subrayan.
Sostienen que tanto los denunciantes como los defensores de esta práctica calificada como ilícita, «se olvidan de que ellos mismos estudiaron alguna vez en fotocopias, salvo los de mucho poder adquisitivo o los de mayor edad».
Los copistas consideran que son mejores los libros que las copias en cuanto a calidad, colorido y durabilidad, ya que las fotocopias son perecederas. No obstante, insistieron que por más linda que sea la tapa, no se puede cobrar hasta cinco veces el valor de la copia».
En otra parte de la carta abierta, los copistas expresan que «no es lo mismo sacar una copia que diez mil copias de un mismo original. Cuanto más cantidad de copias de un mismo original, más baja el valor. A este precio le agregamos el derecho de autor más el diseño (sólo la primera vez) y el resto del dinero para quien se destina. Se refirieron a las ganancias de las editoriales, los importadores, los distribuidores y las comisiones de venta, afirmando que «si cada uno quiere sacar una gran tajada, indudablemente que el consumidor no tiene otra alternativa que sacar copia para su uso doméstico».
«Preguntamos a los denunciantes: ¿cómo es que los negocios que giran en el ramo de compra y canje de libros no son penados? En ese caso, ni el autor ni el editor reciben ninguna compensación por estas transacciones y, sin embargo, se realiza a gran escala».
Según los copistas, hay mucha incoherencia en la determinación de la Cámara del Libro. Al respecto, manifestaron que es habitual que se fotocopien libros –total o parcialmente– en las bibliotecas y hasta se entreguen encuadernados.
«A las empresas que pagan impuestos se les ataca. Si alguien pudiera explicarnos esto sería de mucha utilidad para tan terrible discriminación», afirmanron los trabajadores, añadiendo que «la ley se interpreta a conveniencia».
Los copistas entienden que el nuevo proyecto de ley de 1997, no contempla las necesidades de estudio. «Hay que tener en cuenta cuál es el alcance de estas normas que organizan una protección tan rígida y severa que, de aprobarse, resultaría que el bien jurídico más protegido en el Uruguay, serán los derechos de autor y afines».
Como solución al diferendo, propusieron crear un organismo que proteja el derecho de autor, y a la vez, instituir uno para las fotocopias.
En tal sentido, se sugirió que las empresas, con o sin fin de lucro, efectúen un depósito compensatorio. En esa eventualidad, los infractores a dicha disposición podrán ser sancionados judicialmente.
Recurro a usted pues no me atrevo a plantear mi caso «cara a cara» a nadie, por tratarse de algo muy íntimo. Tengo 34 años. Hace casi 10 que conocí a mi actual novio. Desde hace aproximadamente 5 años comenzamos a practicar sexo oral. Próximo a la eyaculación mi pareja se coloca un preservativo. Ultimamente mi novio ha estado sugiriéndome que se lo haga sin preservativo, puntualizando que desea tener una satisfacción más completa y mencionándome que «es la forma usual… todas lo hacen». Aunque me agrada darle placer a mi pareja creo que sería un tanto chocante para mí sentir el líquido en mi boca. ¿Es normal hacerlo sin preservativo? ¿Puede ser que yo sienta un rechazo inicial y que, al practicarlo regularmente, venza ese rechazo que siento ahora? Amo a mi novio y creo que él también me ama mucho.
Lo normal, dentro de la sexualidad de una pareja, es todo aquello que se realiza de común acuerdo entre los dos, sin violencia ni presiones, y que tampoco provoquen daño en el otro/a. No tienes por qué basarte en lo que hacen los/las demás, sino en lo que tú sientes y deseas hacer. Si te rechaza algo que él te propone, díselo así. Si él te ama, entenderá. Si tú lo amas y deseas complacerlo, en esto o en cualquier otra cosa, hazlo sólo hasta donde tú desees, no hasta donde él te lo exija, pues entre ambos términos hay una diferencia y es la libertad de acción.
Mi consulta es la siguiente: mi pareja tiene problemas para lograr la erección pero logra eyacular. Quisiera que me explicara si pudiera deberse a problemas orgánicos o a otros factores y cómo poder solucionar esto antes de una consulta con un profesional. El tiene 47 y yo 30 años. Comenzamos a tener relaciones en agosto del año pasado. La primera vez no logró la erección y me dijo que era porque se encontraba nervioso porque hacía tiempo que no mantenía relaciones con ninguna mujer. Al principio lo hacíamos cada 15 días pero ahora nos empezamos a ver cada mes y medio. Pienso que es porque le está dando vergüenza, aunque él sabe que para mí no es lo más importante en la pareja. Me dijo que es diabético pero que yo sepa no toma ningún medicamento. Espero su respuesta sobre qué me puede aconsejar sobre los pasos a seguir.
Creo que puede haber una combinación de factores orgánicos (como puede ser la diabetes) y psíquicos (como sería la ansiedad que le genera la situación). Probablemente viva cada encuentro contigo como una prueba a pasar, en la que la responsabilidad de que tenga éxito está centrada en su erección. Como primer paso a seguir sería importante que fuera al médico/a tratante para que se le hagan los estudios y el tratamiento adecuado a los problemas orgánicos que tiene y luego, si estando esto solucionado, su falta de erección persistiera, entonces sí consultar con un/a psicólogo/a sexólogo/a.
Soy una señora de 68 años, casada pero casi virgen, ya que hace mucho tiempo que no tengo relaciones sexuales con mi marido. Sé que la abstinencia perjudica la salud y el aspecto físico, pero él no intenta tocarme y tampoco yo a él. Ahora estoy sintiendo deseos de jugar en la cama con un hombre. Quiero disfrutar del placer, pero no estoy segura de que pueda ser con mi esposo… por eso necesito su consejo y respuesta a mis preguntas: yo sólo lo hice en la forma habitual (boca arriba…) pero estoy dispuesta a goz
ar y hacer gozar. Mi pregunta es: ¿cuál es la mejor posición? ¿Cómo se hace para chupar el miembro al hombre? También espero que me complazcan haciéndome el sexo oral a mí. Gracias Soledad, muy bueno su espacio.
No existen reglas ni métodos aplicables a todas las parejas por igual que aseguren el placer de sus integrantes, las personas somos muy diferentes unas de otras, física y psíquicamente. Para que la pareja funcione como tal, tanto en el área sexual como en otras áreas, es necesaria la comunicación y, a través de ella, poder decirle al/la otro/otra qué cosas le agradan y qué cosas no. Hay quienes pueden variar de posición en sus prácticas sexuales y quienes sólo pueden disfrutar siguiendo cierta rutina. Lo mismo en el sexo oral, es entre quienes lo hacen que se debe decidir los cómo y los cuándo, de tal manera que ninguno/a se sienta presionado a hacer lo que no quiere y los dos se sientan libres de decir que no cuando algo les rechaza.
La Psicóloga Sexóloga Soledad Márquez es Vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Sexología, Coordinadora General del Departamento de Educación Sexual de la S.U.S. que trabaja en convenio con la IMM, e integrante del Comité de Acreditaciones de los Sexólogos que se rige por el reglamento de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (F.L.A.S.S.E.S.). Desde abril del 98, LA REPUBLICA cuenta con su aporte en esta columna y con su coordinación del Foro sobre Sexualidad en «La República por Internet». Por consultas particulares o para esta Sección se la puede llamar al 908.4510 o por correo electrónico a «[email protected].»
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