Terapia Sexual
La Psicóloga Sexóloga Soledad Márquez, es Vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Sexología, Directora y Redactora Responsable de la Revista Uruguaya de Sexología, Coordinadora General del Departamento de Educación Sexual de la S.U.S. que trabaja en convenio con la IMM, e integrante del Comité de Acreditaciones de los Sexólogos que se rige por el reglamento de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (F.L.A.S.S.E.S.).
Desde abril del 98, LA REPUBLICA cuenta con su aporte en esta columna y con su coordinación del Foro sobre Sexualidad en «La República por Internet». Por consultas particulares o para esta Sección se la puede llamar al 908.45.10 o por correo electrónico a «[email protected]».
Soledad, te envío esta carta, porque creo importante que tú la contestes, yo no sabría hacerlo, salió en varios diarios de estos días, refiriéndose al libro «Â¡Escucha, aprende, vive¡» que se dará próximamente a los chicos de tercer año de Liceo. (Se adjunta carta de la cual tomo trozos por ser muy extensas).
«… con horror leí que en el capítulo «Descubriendo mi sexualidad» se enseñará a los chicos que existen «diferentes maneras de obtener el placer sexual. Es posible lograrlo con el propio cuerpo (autoerotismo, masturbación), o en interrelación con otras personas. Así aprendemos a amar y ser amados, a acariciar y ser acariciados. Estas personas pueden ser del otro sexo (heterosexualidad) o del mismo sexo (homosexualidad)» ¿Qué es esto? ¿Quién quiere que enseñen a su hijo en el liceo sobre la masturbación y sobre la homosexualidad como una opción más? Los padres tratamos de enseñar valores a nuestros hijos, respeto por su propio cuerpo, respeto por el amor y por aquel que es su novio o novia. Intentamos que vean el amor entre el hombre y la mujer como lo más lindo y sano que puede pasarles. Y todo ello en un mundo en el cual el ambiente y los medios de comunicación son generalmente adversos. En ellos se promueve el placer como fin último, sin importar cómo y con quién se obtenga… Nunca pensé… que llegaría el momento en que tuviéramos que cuidarnos también de lo que nuestros hijos reciben en los liceos, de quienes se dicen sus «educadores…».
El tema de la educación sexual sigue siendo muy temido por padres y madres que creen que el saber se puede convertir en estímulo y no en herramienta para su mejor vivencia. Tanto es así que prefieren la ignorancia, el ocultamiento, creyendo que así van a preservar a sus hijos de «esos males».
No se dan cuenta que hacen las del avestruz que piensa que, metiendo la cabeza bajo la tierra, la realidad no existe. Pero los hijos reciben mucha educación sexual informal por todos lados, no sólo en sus casas o liceos, sino en películas, en medios de comunicación, en las actitudes de sus propios compañeros/as, padres, madres, amigos/as, hermanos/as, etc. etc. porque no se aprende sólo lo que se dicta en clase ni lo que se les dice en la casa, sino todo lo que se percibe en el medio en que se está inserto.
Leí atentamente el capítulo que tanto horror causara a quien escribiera esta carta y me pareció una información correcta y adecuada para la edad de los destinatarios de este libro. Pero también, unas páginas más adelante encontré un trozo que, aparentemente, esa persona no alcanzó a leer y que dice:
… «Recuerda que el respeto del uno hacia el otro y la libertad de ambos, son fundamentales para vivir ese encuentro y descubrir el placer de amar y ser amado en forma plena y responsable. Las relaciones sexuales satisfactorias, placenteras, dignas de vivirse, son las que se basan precisamente en la comunicación y el respeto mutuo y se establecen en un clima de afecto. Por el contrario, ninguna relación sexual impuesta por el abuso, la violencia o la condición de superioridad de una persona hacia otra, puede resultar satisfactoria. No permitas nunca que limiten tu libertad de elección respecto de los sentimientos y comportamientos sexuales. Tú eres el dueño de tus propias decisiones y debes tomarlas de manera informada y responsable, cuidando tu salud y la del otro.
Recuerda que una de las decisiones más trascendentes en la vida de toda persona está en elegir con quién compartir los sentimientos».
Está claro que en este libro se transmiten valores humanos importantes para asumir en el ejercicio de la sexualidad. Creo que, lo que a la madre que escribe la carta la horroriza es que se quite la culpa a quienes se masturban y a quienes son homosexuales.
La masturbación entra dentro del proceso de autoconocimiento del cuerpo y de sus sensaciones y, salvo que sea excesiva, que se dejen otras actividades y relaciones por su causa, o que se moleste con ella a otros/as al no efectuarla en la intimidad, no hay motivos para que genere sentimientos de culpa y es bueno que los/las adolescentes sepan que está dentro de lo normal y esperado a su edad.
La orientación sexual no se decide libremente, es un error considerarla una opción, pues no lo es ni la homosexualidad ni la heterosexualidad. Las causas que llevan a esa orientación son muchas y muy diferentes, pero hay algo que es evidente y es que hay una determinación de la cual no se es responsable.
La discriminación y la marginación son antivalores sociales y es bueno que en los liceos se enseñe el daño que hacen quiénes los promueven.
Por todo esto, doy mu bienvenida a este libro y espero que llegue a muchos uruguayos. Confío que a quienes lo escribieron y a quienes autorizaron su distribución no les asusten las críticas, que seguro seguirán llegando y sigan adelante con este emprendimiento de que haya Educación Sexual en escuelas y liceos.
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