Pese a estar amparado por una póliza, un joven que perdió un dedo no fue atendido

Sanatorio del BSE fue acusado de "omisión de asistencia"

Hace cuatro años, el Banco de Seguros del Estado otorga una prima que cubre los eventuales accidentes que puedan padecer las escuelas técnicas de todo el país, sin distinguir el origen del siniestro.

Desde 1996, el servicio prestado por el Banco de Seguros del Estado a los alumnos accidentados de las escuelas técnicas del país «fue excelente», según admitieron las propias jerarquías de la Universidad del Trabajo.

Considerado como un logro por las autoridades de la enseñanza, la contratación de esta póliza cubre a 106 escuelas de todo el país y a más de 55.000 estudiantes.

A pesar que en 1998 fueron asistidos exitosamente 12 educandos y otros 8 el pasado año, el 31 de mayo se registró un serio inconveniente. Un alumno de 13 años, que padeció seccionamiento de un dedo, concurrió al sanatorio con el miembro amputado dentro de una bolsa. No obstante, no fue atendido, siendo derivado al hospital Pasteur.

Amparados por una póliza de cauciones contratada por la UTU para sus estudiantes accidentados, los padres de Fernando Alvarez iniciarán una demanda contra los funcionarios del BSE que negaron la atención de su hijo.

El episodio comenzó a gestarse en la tarde del 31 de mayo en las instalaciones de la UTU, ubicada en Andrés Latorre y Veracierto.

En esa oportunidad, el profesor de educación física Daniel Curbelo dio autorización a sus alumnos para que practicaran básquetbol.

En determinado momento, Fernando, al intentar introducir el balón en el cesto, se enganchó el anillo que llevaba en uno de sus dedos en los tornillos que sostienen el tablero. Con indisimulado estupor, advirtió que parte de la falange de uno de sus dedos se desprendió y cayó a un costado.

Sorprendentemente, el adolescente no sintió dolor. Se inclinó, tomó su propia extremidad seccionada y le comunicó al docente lo sucedido.

La dirección de la escuela técnica llamó en forma inmediata al servicio de emergencia móvil Suat y a los padres de Fernando. Su madre, que vive cerca del centro educativo, llegó antes que la ambulancia.

No sabía qué le había sucedido a su hijo, pero luego lo comprombó por sí misma cuando observó el dedo fracturado sobre la mesa de la dirección.

Inmediatamente, Fernando fue trasladado al sanatorio del Banco de Seguros del Estado. Mientras una adscripta ingresó por una parte del Banco a realizar los trámites de la póliza, por otra puerta el doctor Julio Rodríguez y la madre del joven procuraban asistir al accidentando.

Pese a que se invocó el convenio entre ambas instituciones, los funcionarios a cargo se negaron a prestar asistencia al menor, alegando que éste estaba jugando y, por lo tanto, la póliza no lo cubría.

La consejera del Consejo de Educación Técnico Profesional, Fanny Aron, y el director del Programa de Gestión Escolar, inspector Abayubá Gasdía, explicaron a LA REPUBLICA, que la prima cubre cualquiera de las actividades realizadas por los alumnos en las escuelas técnicas, ya sea en las aulas, talleres, salidas didácticas y trabajos con la institución.

Sin embargo, existe una excepción estipulada por la póliza que no prevé cobertura, cuando el accidente es provocado por un alumno que atenta contra otro.

La consejera Aron atribuyó el problema que padeció el alumno Fernando Alvarez a una mala interpretación y desinteligencia del funcionario del sanatorio, en torno a las condiciones de la póliza.

«Cuando nos comunicaron del rechazo en el Banco, llamamos a Carlos Cassina a la presidencia del BSE y el tema se solucionó en forma inmediata», sostuvo Aron.

La madre de Fernando, tras la negativa de asistencia, debió dirigirse con su hijo al hospital Pasteur. No obstante, el médico que lo trasladaba en la ambulancia decidió llevarlo al Pereira Rossell, teniendo en cuenta que el alumno es menor.

La odisea de la familia Alvarez no terminó allí. En el nosocomio de Salud Pública, no había cirujano plástico que interviniera a Fernando ni tampoco se le suministró calmantes porque no había medicamentos disponibles.

Según testimonios recogidos por LA REPUBLICA, Junto al alumno de la UTU se encontraban niños heridos, otros vomitaban y hasta se desmayaban. Las enfermeras suministraban leche a los pacientes, en botellas de plástico cortadas. El adolescente con su dedo amputado en una bolsa, pasó más de dos horas en el Pereira sin ser atendido. El hielo que evitaba la descomposición de la falange se iba descongelando y su brazo continuaba ligado.

Tras la larga espera, llegó la orden de las autoridades de UTU de trasladar a Fernando al sanatorio del Banco de Seguros.

Los facultativos afirmaron que el dedo estaba perdido, pero los padres del estudiantes sostienen que si se hubiera actuado a tiempo, el miembro pudo haber sido recuperado.

Carmen Dilema, madre de Fernando, aclaró que la denuncia no la realiza contra la UTU ni contra la dirección del BSE, sino contra los funcionarios que cometieron omisión de asistencia.

El presidente del BSE, Carlos Cassina, reconoció a LA REPUBLICA que no estaba al tanto de lo sucedido, explicando que no conocía los detalles del acuerdo entre UTU y el banco estatal. «En este caso, tal vez el funcionario que negó la asistencia consideró que por estar el alumno jugando, no le correspondía el uso de la póliza», señaló el jerarca.

Conformidad con servicio

Por su parte, el inspector de UTU Abayubá Gasdía indicó que la concreción de esta póliza significó un gran logro para la institución.

En principio, el BSE solicitó un millón de dólares para asegurar a 55.000 alumnos.

Sin embargo, se logró un acuerdo muy favorable, que establece una atención cuyo valor no supere los 10.000 dólares por alumno y los U$S 100.000 por la totalidad de los estudiantes.

El jerarca destacó el funcionamiento de un servicio que ha salvado vidas, poniendo como ejemplo el accidente ocurrido en San Carlos, cuando un alumno de la escuela agraria fue pateado en la cabeza por un vacuno.

Tras la realización de una tomografía computada, no se garantizaba que llegara con vida a Montevideo.

En esas circunstancas, fue intervenido en el Sanatorio del Banco de Seguros de Punta del Este y a los 20 días ya se reintegró a clase.

Los accidentes menores son atendido por emergencias móviles o Salud Pública, los de mayor entidad son cubiertos por el Banco de Seguros en Montevideo y en el resto del país por las filiales de la Federación Médica del Interior.

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