Discapacitados Hoy

Perros "de servicio"

A través de revistas y de imágenes televisivas hemos observado últimamente, con mayor intensidad, a perros empujando una silla de ruedas, encendiendo la luz o recogiendo objetos del suelo que entregan a su dueño discapacitado. Ya no son los perros que llevaban en su boca el clásico periódico a su dueño o aquel que colaboraba en su andar con su amo ciego. Estos perros no son de circo, no se trata de mayordomos virtuales, ni robots. Son animales adiestrados para ayudar a personas con discapacidad, perros de servicio, auténticos compañeros que dan ganas y fuerza para vivir.

Esta semana llegaron a nuestras manos dos revistas, una desde España (En Marcha) y otra desde Chile (Atrévete) que contenían dos notas relacionadas con lo que han denominado «perros de servicio».

En España se están iniciando estas experiencias que vienen precedidas de grandes éxitos y resultados excelentes en países como Inglaterra, Holanda o Estados Unidos. En una experiencia iniciada hace un año y medio en la Asociación de Paralíticos y Minusválidos del país ibérico se formó a 45 entrenadores de perros y se han entregado ya ocho perros ya entrenados ayudando a sus dueños.

Resulta importante saber que no todos los perros son capaces de conseguir el «graduado» como perro de servicio. Lo ideal es comenzar a adiestrarlo a partir de los seis o siete meses, con una preparación básica en el centro de adiestramiento y luego adiestramiento ya específico en el propio domicilio. Este se realiza según el tipo de vida que lleva la persona a la que va dirigido.

De acuerdo a la función que cumplirán, se conciben distintas «categorías» de perros de servicio. Es así que encontramos el «perro ayudante», asiste a una persona físicamente disminuida, generalmente usuaria de silla de ruedas; el «perro escudero» que se destina a niños con discapacidades físicas, su finalidad es ser compañero de juegos: el «perro auditivo» que ha aprendido a reconocer sonidos particulares a los que la persona con discapacidad auditiva necesita responder: el «perro de terapia» se destina a instituciones con el fin de que las personas que allí viven disfruten del animal y de sus caricias.

En síntesis, dos son las fases de entrenamiento de los perros. En la primera se les enseña sencillamente a que no causen problemas, lo que se llama «obediencia adaptada»: sentarse, tumbarse, andar al paso de la silla o muletas, acudir, estar quieto, o ir para atrás… En la segunda fase, el perro aprende «habilidades específicas», según los deseos y necesidades del usuario: tirar de la silla o empujarla, encender y apagar luces, traer objetos, abrir y cerrar puertas y ventanas, agarrar objetos de armarios y estanterías, avisar con los ladridos, llevar al dueño a una fuente de sonido… en general toda habilidad que facilite la vida e independencia de su propietario.

Los perros de servicio no son la panacea universal. Son animales que prestan su apoyo físico y emocional suficiente para impulsar a una persona a una independencia más funcional.

Esta experiencia aún es incipiente y serán necesarios varios años para lograr buenos resultados.

En lo que respecta a la nota de la Revista «Atrévete», ésta se refiere a la solidaridad canina. Nos muestra el papel de un perro que llegó a su dueño, que presenta una parálisis cerebral, con pocos meses de vida, no se ha separado nunca de su dueño, a quien no deja de sorprender con sus múltiples habilidades.

Con el tiempo, su perro se ha transformado en un «perro de tiro», impulsando la silla de ruedas, evitando el esfuerzo que le significa a su dueño usar sus pies para movilizar su silla ya que no puede usar sus brazos. Esto nos hace recordar que… el perro es el mejor amigo del hombre.

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