Mientras la celeste llenaba el estadio en Montevideo, 30.000 personas renovaron su compromiso de fe con el santo

San Cono compitió ayer con la Selección uruguaya

Ni la arraigada tradición futbolística uruguaya pudo con San Cono. Desafiando a la selección uruguaya que ayer paralizó al país, el santo salernitano demostró que la espiritualidad oriental aún está vigente y que las fiestas religiosas populares siguen siendo un imán para miles de feligreses. Ayer, más de 30.000 personas participaron de la celebración santa y se aguarda que más devotos lleguen hoy a la Piedra Alta.

Parece ser que los agradecidos por el santo de la juventud y la suerte se renuevan con el paso de los años y que por diversas vías –tren, ómnibus, auto o simplemente a pie– se acercan a la capilla de San Cono a venerar su imagen. Pero también es cierto que este fenómeno popular convoca a meros curiosos que toman la festividad como un pretexto para la distracción y el paseo, participando de esta auténtica manifestación de cultura de masas.

La fiesta de San Cono del año 2000 tuvo la peculiaridad de enmarcarse en la celebración del Año Jubilar, contar por primera vez con la presencia del nuevo nuncio apostólico, Janusz Bolonek, que acompañó la procesión junto al obispo de Florida, monseñor Raúl Scarrone y desarrollarse bajo fuertes medidas de seguridad policial.

El prelado, que preside la Conferencia Episcopal Uruguaya, pronunció ayer un mensaje a la comunidad cristiana, haciendo referencia a la figura de Juan Pablo II, «quien abrió la puerta santa y al entrar por ella, se introdujo en el camino de la pureza, al tiempo de profundizar los valores espirituales.»

Según monseñor Scarrone, tanto la creencia en San Cono como al traspasar la puerta santa, los creyentes obtienen un renacimiento y una renovación espiritual, aceptando el amor que proviene de Dios.

El obispo propuso, frente a la capilla del Santo de la Juventud, sostener la esperanza de la vida eterna y ejecutar una caridad comprometida con la gente.

Otra novedad que tuvo la populosa celebración religiosa provino de una omisión. Los defensores del sacerdote Aníbal Silva –procesado por la apropiación de 150.000 dólares del prebisterio–, consideraron inconveniente aprovechar la oportunidad de manifestar públicamente ante miles de personas, por la presunta inocencia del religioso. La mayoría de quienes respaldan al católico acusado provienen de la localidad floridense Mendoza Grande. Se estimó que una manifestación pública podría entorpecer el curso del proceso, que está en su instancia de apelación.

Sin embargo, allegados al religioso suspendido sostuvieron que muchos lo consideran inocente, pero no se animan a presentar su postura frente a los demás. Aníbal Silva actualmente reside en el kilómetro 74 de la ruta 5; aguarda que de la parroquia de Mendoza se le devuelvan algunas de sus pertenencias, mientras un conocido le dio trabajo de administrativo en una empresa funeraria.

Una vaca en el camino

Unas 1.000 personas partieron desde la Estación Central de AFE a las 8 horas de ayer rumbo a Florida, para participar en la fiesta de San Cono. Esta línea especial de trenes que parte cada 3 de junio volvió a funcionar después de haber sido suspendida el año pasado, a raíz de un conflicto gremial.

Nuevamente, ayer la alegría volvió a los numerosos vagones que prácticamente tuvieron colmada su capacidad. «Como una experiencia distinta» definieron el viaje en tren, los pasajeros consultados por LA REPUBLICA. Familias enteras, jóvenes parejas, muchos niños y ancianos devotos del santoral católico convivieron durante más de tres horas en el traqueteo del ferrocarril en un clima de distensión.

En los 19 vagones que integraron la línea que une Florida con Montevideo se vio a numerosos jóvenes jugando al truco, otros iban cantando y otros, apartados del resto, se recostaron sobre las ventanilla a leer un libro. El tradicional mate no faltó a la cita y fue el común denominador de la mayoría de los viajantes. En determinados lugares, cinco o seis personas se reunieron a cantar. Los más hambrientos sacaban comida de sus bolsos y las humanidades de adolescentes trasnochadas quedaron por largo tiempo dormidas, tendidas sobre los asientos. Hasta una familia de señoras españolas entonaba canciones, mientras que también se percibió sonido de castañuelas, las mismas que suelen sentirse en Verdún y en otras ocasiones, en la procesión de San Cono.

Súbitamente, el viaje tuvo un tan inesperado como poco común episodio. Un fuerte estremecimiento detuvo la máquina y sacudió a quienes se paseaban por los pasillos del tren. Pasado un kilómetro de la localidad de 25 de Mayo, una vaca se detuvo en la vía en el momento que pasaba el pesado transporte. Nada se pudo hacer y fue imposible detenerse. El animal fue completamente destrozado y al quedar debajo de las ruedas de hierro, el tren no podía movilizarse.

Este hecho motivó cierto retraso en el viaje y llamó la atención de los casi mil pasajeros, que en principio estaban preocupados por el motivo de la detención. Después observaron el cuerpo del vacuno –cuya cabeza voló hacia un costado– y el resto del cuerpo, que quedó diseminado sobre los rieles. Posteriormente, un funcionario de AFE logró sacar los restos del animal, permitiendo continuar la marcha.

Tras el arribo a la Piedra Alta, un «mar humano» partió hacia la capilla de San Cono, donde la avidez por tocar la imagen del santo era impresionante.

Junto al grueso de los peregrinos, caminaban rumbo al templo una madre y su hijo vestidos de blanco y negro, la indumentaria que identifica al santo. La joven procedente del barrio Nuevo Sarandí, dijo que fue a Florida a cumplir una promesa con la exigencia de lucir la ropa que fabricó ella misma.

En la capilla se formaban largas filas para ingresar. Billetes de diferentes valor –se pudo observar uno de $ 500– eran ofrendados en urnas destinados a tal fin. A un costado estaba un recinto para dejar diversas donaciones, donde el jugador Víctor Mignone de la selección de San José, campeona del interior, entregó su camiseta número 2. En la sala de exposiciones de ofrendas estaban a la vista vitrinas con relojes y anillos, duplicados de títulos profesionles, trofeos, copas y hasta motos y bicicletas. A partir de las 14 horas comenzó la procesión, que lenta y cansinamente, recorrió la ciudad de Florida detrás del santo. El pueblo que acompañó el extenso trayecto.

La colorida suelta de palomas fue una de las instancias

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