PREVENCIÓN

El estrés debe ser considerado como un factor de riesgo para enfermedades del corazón

El estrés debe ser tenido en cuenta como un factor de riesgo casi de la misma manera que la obesidad, aseguran especialistas mexicanos.

El estrés debe ser considerado como un factor de riesgo para enfermedades del corazón
El estrés debe ser considerado como un factor de riesgo para enfermedades del corazón

Durante el Simposio Internacional de Protección Cardiovascular realizado esta semana en Guadalajara, México, especialistas resaltaron que el estrés debe ser considerado como un factor de riesgo para enfermedades del corazón, casi con la misma importancia que la obesidad o el sobrepeso dado que detona los mismos proceso químicos en el cuerpo.

El médico cardiólogo Carlos Jerjes dijo que aunque el estrés por sí mismo no causa un infarto o problema coronario debido a que no contribuye a la obstrucción de las arterias, sí es un detonante para que estos problemas ocurran.

“Ese estrés no va a ser el factor principal, pero naturalmente cuando se dispare va a producir alteraciones o actividades del sistema nervioso central”, dijo y explicó que con el estrés se disparan en el sistema nervioso las mismas citocinas preinflamatorias que influyen en la obesidad y que disparan el tabaquismo, “entonces se agrega como un factor muy importante”.
Sobre las citocinas dijo que son proteínas que pueden generar inflamación que va dirigida a los vasos sanguíneos del endotelio, que es la capa que reviste el interior del corazón, y afectar el funcionamiento de este órgano.

Jerjes, que es director del Instituto de Cardiología y Medicina Vascular del programa TecSalud, en la Universidad Tecnológico de Monterrey recordó que el estrés puede ser causado no solo por los problemas de la vida cotidiana sino también entre quienes sufren cuadros de ansiedad y depresión, elementos que se potencian cuando existen factores como sobrepeso, mala alimentación, sedentarismo, presión arterial alta u obesidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) resalta que ocho de cada 10 primeros infartos del corazón o eventos vasculares cerebrales son prevenibles.

Sin embargo, la falta de estrategias de prevención contribuyen al incremento en el índice de mortalidad por eventos cardiacos que anualmente cobra la vida de 17 millones de personas en el mundo y se estima que en 2030 la cifra ascenderá a 23.6 millones.

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