INVESTIGACIÓN

Ser positivo puede reducir la ansiedad, principalmente la relacionada al dinero

Una nueva investigación publicada por la Asociación Estadounidense de Psicología en la revista 'Emotion' sugiere que ser optimista puede ayudar con la ansiedad generada por el dinero.

Ser positivo puede reducir la ansiedad, principalmente la relacionada al dinero.
Ser positivo puede reducir la ansiedad, principalmente la relacionada al dinero.

Ya sea por el estrés laboral o preocupaciones relacionadas con el dinero, es natural sentirse ansioso y hay distintos métodos y caminos para tratar de sobrellevarlo. Por ejemplo hay personas que asisten a terapia, otras toman medicamentos y hay quien optan por meditación y el ejercicio (o todo lo anterior).

Una nueva investigación publicada por la Asociación Estadounidense de Psicología en la revista ‘Emotion’ sugiere que ser optimista puede ayudar con el estrés del dinero.

La investigación de la APA se centró en la ansiedad relacionada con el dinero, específicamente dado que los problemas de dinero pueden hacer que parezca que no tienes mucho control sobre tu entorno. Concentrarte en lo que funciona en tu vida podría ayudarte a controlar ese estrés, asegura el estudio.

“Nuestra investigación muestra que el estatus socioeconómico tiene un poderoso efecto sobre si la reorganización de una situación puede reducir la ansiedad, tanto a corto como a largo plazo”, dijo la coautora del estudio Claudia Haase, de la ‘Northwestern University’, en Washington, Estados Unidos.

Y agregó que “a medida que aumenta la desigualdad social, es cada vez más importante que entendamos cómo las estrategias de regulación emocional podrían beneficiar a la salud mental en todo el espectro socioeconómico”.

Para su trabajo analizaron el papel de los ingresos en lo que los autores denominaron estrategias de reevaluación cognitiva, donde un individuo intenta regular sus emociones y reconsidera y vuelve a encuadrar las situaciones para obtener una nueva perspectiva sobre experiencias pasadas o anticipadas.

Experimento

Como parte del estudio realizaron un experimento en laboratorio del que participaron 112 cónyuges casados.

A todos ellos se les pidió que vieran un cortometraje diseñado para disgustarlos y se les indicó que, si sentían emociones negativas, intentaran pensar en ellas o replantear la situación de tal manera que experimentaran menos emociones negativas.

También se les pidió que informaran si utilizaban estrategias de reevaluación en sus vidas diarias y sobre sus ingresos anuales, utilizando una escala de uno (menos de 20.000 dólares por año) a siete (más de 150.000 dólares por año).

“Después de una ruptura romántica, por ejemplo, es posible tener miedo de sentirse solo”, dijo la autora principal Emily Hittner.

“Puedes usar la reevaluación cognitiva para controlar ese miedo diciéndote que ahora es un buen momento para conocerte mejor, descubrir nuevas pasiones, reavivar viejas amistades y tener tiempo para encontrar una relación más satisfactoria”, recomendó Hittner.

Como resultado encontraron que los participantes de estratos socioeconómicos más bajos que se reevaluaron más dijeron que se sentían menos ansiosos, pero este no fue el caso de los participantes de ingresos medios o altos.

Encuesta

Los autores de la investigación también analizaron los datos de una encuesta telefónica nacional estadounidense financiada por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento que involucró a más de 2.000 participantes entrevistados a mediados de la década de 1990 y casi una década después.

Los entrevistados fueron consultados estrategicamente para medir el grado en que se involucraron en las estrategias de reevaluación y sus niveles de ansiedad.

Como resultado los investigadores observaron que quienes dijeron que usaron estrategias de reevaluación también informaron de una disminución de la ansiedad casi una década después. Al igual que en el experimento eso solo sucedió en el caso de las personas con ingresos más bajos.

Según explicaron los científicos en ambos casos la reevaluación cognitiva comenzó a perder su efectividad cuando los ingresos aumentaron por encima de los 35.000 dólares al año.

Para Haase estos resultados pueden estar relaciones con el control de una persona sobre factores externos. Es decir, las personas que ganan más dinero pueden tener más control sobre su entorno y a veces tienen más probabilidades de cambiar esa situación que les genera ansiedad en lugar de su opinión.

“Las personas con ingresos más bajos, sin embargo, tienen menos acceso a los recursos para cambiar directamente una situación estresante en la que pueden encontrarse”, explicó, y agregó: “por esa razón, pueden encontrar más efectivo lidiar con la ansiedad al replantear la situación”.

Los autores de la investigación aclararon que el pensamiento positivo puede ser una forma útil para hacer frente a la ansiedad leve y estrés, pero que los trastornos de ansiedad, especialmente los graves, suelen requerir planes de tratamiento más profundos.

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