Debate sobre el alcance de la democracia y vigencia de la ley
Los tres dirigentes políticos y el presidente de la República Jorge Batlle, el ex presidente del Frente Amplio, Líber Seregni, inauguraron ayer en el Edificio Mercosur un seminario sobre la cultura democrática organizado por la Cancillería y la OEA y los aportes que dejó la Carta Democrática Iberoamericana, firmada el año pasado.
Durante el seminario, Nin Novoa destacó lo establecido en la Carta respecto a la democracia representativa como base del Estado de Derecho. El documento establece que «la democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente ética y responsable de la ciudadanía. La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad, es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia».
El senador de izquierda afirmó que quienes han expresado su «rechazo a veces visceral a estas expresiones, es demostrativo de un temor conservador a la manifestaciones populares».
Al culminar la exposición de los dirigentes, el tema fue retomado por Lacalle durante el debate final. Para el ex presidente el sistema de referendos y plebiscitos «debilita el sistema democrático representativo». Afirmó que esto le causa «un gran mal a los actos de gobierno. Nos quita fuerza» y establece «un período de dudas» para la entrada en vigencia de las leyes, agregó Lacalle. Por tal razón, planteó acortar los plazos para la puesta en marcha de estos instrumentos, que en último caso sirve para terminar «plebiscitando al gobierno. Y de eso sabemos algo», dijo aludiendo al plebiscito de 1992 que derogó la posibilidad de la venta de las empresas públicas.
Acto seguido pidió la palabra Sanguinetti adversario de Lacalle en esa ocasión y aliado de la izquierda quien recordó que él participó de la redacción de la Constitución de 1967, donde se planteó el recurso de democracia directa como «elemento complementario de la democracia representativa».
Sanguinetti agregó que en ese momento se establecieron restricciones al recurso como que no se podrá interponer un referéndum a las iniciativas privativas del Poder Ejecutivo, las leyes tributarias, etc. «Si no, sería imposible mantener la gobernabilidad de un país», afirmó.
Familia, educación, inseguridad
En el encuentro, los panelistas coincidieron en señalar que los valores democráticos se transmiten a través de la familia y la educación.
Respecto al último aspecto, Nin reclamó que la educación tenga una visión plural y no sesgada, en tanto que Lacalle señaló que existe un retroceso en la calidad de la educación y una pérdida de la autoridad. En tal sentido, para el dirigente blanco las ocupaciones de los centros de estudios deben ser sancionadas.
Los disertantes, también mostraron visiones similares respecto al poder de los medios de comunicación, en la transmisión de los valores democráticos.
En tanto, el general Seregni indicó que la globalización generó una «inseguridad» que terminó en una crisis de la política, socabando uno de sus principales misiones: «Dar certezas a la sociedad». Seregni afirmó que esto influye en los valores democráticos. Explicó que «si el futuro no es claramente predecible se produce una pérdida de confianza, y esto está minando la cultura democrática».
«La confianza es un elemento central, entre los actores políticos, entre los poderes del Estado, entre los poderes y la sociedad, es esa confianza la base de la gobernabilidad».
Al respecto, agregó que se ha producido un «grave retroceso de la cultura democrática en Uruguay como consecuencia de la crisis económica y sus implicaciones sociales». Recordó que Uruguay fue un país modelo hasta hasta la mitad del siglo pasado. Luego «comenzó el deterioro, la crisis económica y social, el endeudamiento externo, la violencia y la dictadura. Ahí comienzan los padecimientos, y aparecen formas de intolerancia y de violencia social. El quiebre institucional vivido entre 1973 y 1984, dejó duras secuelas en ese aspecto, y hubo una generación que comenzó su educación en ese período, rodeada de un clima de intolerancia, y eso generó infortunadamente otras tolerancias».
Afirmó que los partidos políticos «no asimilaron los profundos cambios ocurridos en el mundo por la revolución científica-tecnológica, y no operó la necesaria adaptación a la nueva realidad lo que motivó la crisis». Ello generó una frustración social que trae violencia, con el «cultivo de valores de formas extremas y absurdas, como los escraches y los piquetes».
Por su parte, el presidente Batlle sostuvo que la democracia «corre peligro» cuando «las libertades económicas no se dan». «La globalización de una sola vía crea serias limitaciones económicas que impulsan las dificultades democráticas», manifestó.
Pobreza
En tanto, Nin Novoa, dijo que «la pobreza y el analfabetismo, afectan la consolidación de la democracia». El dirigente indicó que se está ante «democracias excluyentes, que, lejos de revertirse, se expanden».
Agregó que el miedo y la inseguridad, también conspiran contra la democracia. Al respecto afirmó que no sólo los países pequeños están afectados por este hecho, sino que también las «naciones poderosas están amenazadas», y en tal sentido puso como ejemplo el atentado del 11 de setiembre, la toma de rehenes en un teatro de Moscú, o «alguna nueva acción criminal impía de ETA».
El ex presidente Lacalle, a su vez, llamó a no confundir «un régimen democrático con un ‘viva la patria'». Por eso, dijo, hay que tener «cuidado con privar a la democracia de la autoridad».
También se refirió al concepto de gobernabilidad. Al respecto, sostuvo que puede haber gobierno sin mayorías, porque lo garantiza la Constitución. Explicó que la gobernabilidad, sirve para «facilitar» el accionar del Poder Ejecutivo.
Lacalle señaló que para mejorar la democracia, se deben incluir modificaciones en el Poder Judicial (cambiando el sistema penal), y el sistema tributario (incluyendo el impuesto a la renta).
El último en hablar fue el ex presidente Sanguinetti, para quien la Carta surge en un mundo «posguerra fría», la cual en América Latina fue de este tenor, ya que hubo «una guerrilla por un lado y golpe de Estado por otro. Unos fueron pagados desde el Este y otros fueron alentados desde occidente».
El líder del Foro Batllista, destacó que nunca en la historia de América Latina hubo tantos gobiernos democráticos. «Sólo queda un remanente anacrónico de la guerra fría que es Cuba», dijo.
Indicó que todos los regímenes que intentaron sustituir a la democracia fallaron, y puso como ejemplo la situación en la que quedaron los países del Este de Europa.
Respecto a Uruguay, Sanguinetti expresó que siempre se luchó contra la pobreza, y recordó que desde 1984 a 1999 el país registró un crecimiento.
El seminario culminará esta tarde, luego de varios debates de dirigentes políticos, y otros actores de la sociedad civil. *
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