Balance del PS: "No fuimos capaces de evitar un conflicto en el campo popular"
La departamental de Montevideo del Partido Socialista (PS) hizo un balance del conflicto entre la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) y la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom) y una de sus primeras conclusiones es que el mismo no terminó.
Para los socialistas, las palabras de Tabaré Vázquez en el Plenario Nacional del FA del 9 de noviembre pasado, «perdimos todos», es el resumen más aproximado a la realidad.
Luego, el documento al que tuvo acceso LA REPUBLICA, señala responsabilidades del ejecutivo en el comienzo del conflicto, especialmente al dar a conocer a la prensa, antes que al sindicato, la imposibilidad de cumplir con el convenio que establecía un ajuste salarial por el 100% del IPC.
Sobre el acuerdo firmado con los trabajadores en diciembre de 2001, el texto socialista reconoce la posibilidad de error en los cálculos de los economistas de la IMM, más cuando los técnicos del EP-FA advertían del desbarranque económico del país, pero considera la firma del mismo estaba «dentro de los lineamientos políticos y es lo que nuestra fuerza política reclama para todos los trabajadores del país: la negociación colectiva».
Respecto a ADEOM, el documento constata que los sectores «ultras» mostraron no ser un fenómeno marginal y evidenciaron que no necesitan ser mayoría para arrastrar a miles de trabajadores. Asimismo cuestiona la actitud de los sindicalistas vinculados al Partido Comunista del Uruguay (PCU), que con «economicismo» fueron funcionales a los sectores no frentistas de la dirección gremial.
Para los socialistas, la conclusión mayor es que la izquierda mostró, en este conflicto, la imposibilidad de ubicar una estrategia común y en lugar de agregar en el plano de la movilización social contra el modelo económico del gobierno nacional, denunció visiones muy diferentes y desagregadoras.
Estrategias no conciliables
El documento socialista ubica en primera instancia el cuadro político general, así como la realidad económica y social crítica del país, con una ofensiva gubernamental en todos los planos. «Ante esta ofensiva, desde la izquierda o desde el desconcierto de buena parte de ella, se plantearon diversas estrategias. Por parte de Asamblea, ‘ayudar al gobierno’ (¡y vaya si lo hace!) por parte del MPP ‘conformar un gobierno de salvación nacional sin exclusiones’ (aunque aclaraban -eso si- sobre la base de nuestras propuestas) y una Reforma Constitucional contra todas las privatizaciones. Al mismo tiempo otros planteaban la caída de Batlle ¡ya!, y no faltaron quienes convocaron ( y aun convocan) a una Asamblea Nacional Constituyente», afirma el texto.
En este escenario, añade, el conflicto con ADEOM tuvo algunas singularidades, como que «durante algún tiempo las movilizaciones populares de mayor repercusión pública (ADEOM y UNOTT) se produjeron hacia el Gobierno de Montevideo y hacia el propio local del Frente Amplio, situación que- como era previsible- opacó otros sucesos políticos acontecidos dentro y fuera del país como la campaña de recolección de firmas, la ocupación de la planta de Alcoholes de ANCAP a partir de su inclusión en el derecho privado, la debacle del sistema de salud, la crisis financiera, la huida del Partido Nacional del gabinete y el triunfo de Lula en Brasil».
Por tanto, «no supimos no sólo evitar un conflicto entre actores políticos y sociales integrantes del campo popular, sino lo que aun es peor fuimos incapaces, incluso al día de hoy, de conjuntar esfuerzos en el marco de la estrategia definida por el EP-FA, el PIT-CNT y el Diálogo Social contra los responsables materiales de la brutal crisis económica y social que padece nuestro pueblo».
Desaciertos
En cuanto al desarrollo del conflicto, los socialistas de Montevideo sostienen que del mismo «se pueden extraer los insumos para la elaboración del ‘Manual de cómo agravar un conflicto y alejarlo de una solución'». De ellos señala la advertencia » a través de la prensa y no al Sindicato, la imposibilidad de pago de las cláusulas de ajuste salarial a hacerse efectivo en noviembre». Afirmación, que «de inmediato es contradicho por el Intendente quien declara que el Convenio sería cumplido; se negocia varias semanas sin que las partes se movieran de sus posiciones originales.
Tras un larga enumeración concluye que «en este marco de sucesión de errores, horrores e irracionalidad, el 24 de octubre, el conflicto pasó de ser por reivindicaciones económicas salariales a ser un conflicto netamente político, en donde se buscó poner en cuestión el principio de autoridad del Gobierno Municipal, se desplazó de la escena y «oxigenó» a los verdaderos responsables y se creó el caldo de cultivo para el accionar de los sectores de izquierda extra-frenteamplista y la derecha vinculada al Partido Colorado».
Luego, el documento analiza el posicionamiento de los distintos sectores encuentristas ante el conflicto.
«Algunas posiciones que resultaron previsibles, sobre todo la de aquellos sectores como la VA y AU (sin presencia en ADEOM) que perseguían como único objetivo, pero en el marco de una estrategia apoyada en las encuestas, el apoyo incondicional al Ejecutivo Comunal a través de declaraciones, fundamentalmente en la Mesa Política del FA y en los medios de prensa. Estas conductas cobraron fuerza luego de que la prensa hiciera un manejo del mensaje del compañero Tabaré a los trabajadores municipales, buscando contraponerlo a los planteos de De los Campos y Arana, e intimando al PS de que fijara posición.
Desde una visión contrapuesta y no menos previsible a la de VA y AU y desde los mismos ámbitos, se expresaba la CI defendiendo incondicionalmente el accionar de ADEOM y justificando algunos hechos de violencia, al menos hasta la Asamblea del Cilindro».
Sobre el PCU afirma que «se debatió en todo momento entre la racionalidad de superar un conflicto que lesionaba a la IMM y a la fuerza política, y los posicionamientos mas primitivos, economicistas y cortoplacistas, (aunque redituables en determinados sectores de municipales) de sus principales dirigentes en ADEOM (…) Finalizada la huelga y luego de dado por «resuelto» el Convenio por parte del Intendente, adoptaron una resolución política (distribuida en la MP) que responsabiliza al Ejecutivo municipal del incumplimiento del mismo e intima a cumplirlo, en posición que no merece una doble lectura: rechazo a lo actuado por el gabinete y claro respaldo a ADEOM».
En cuanto al MPP, el texto sostiene que «se debatió entre la crisis de identidad de sus directores (Directores o militantes sindicales) las profundas declaraciones de Mujica («faltó boliche para arreglar el conflicto») y con el transcurso de los días de huelga y un conflicto que no conducía la dirección de Adeom, un retorno a posiciones «racionales» de sus dos dirigentes sindicales que junto a los otros 13 habían promovido la huelga como profundización del conflicto cuando aun se podía avanzar en las negociaciones». *
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