Llamadas al Director
Quiero reencontrarme con mis hijos… Quizás creen que he muerto
Señor Director:
Lo estoy llamando desde un teléfono público muy cercano a su diario. Lamentablemente entre otras cosas que no tengo, tampoco tengo teléfono. No le voy a contar el derrumbe de mi vida, porque esta sección no es para dramas de este tipo. Lo que sí debo aclararle es que no soy delincuente, ni he estado jamás preso, ni alcohólico, ni adicto a ninguna droga. Mi mujer me abandonó con mis dos hijos que ahora deben tener 16 y 18 años hace cinco años, porque me derrumbé económicamente, perdí el trabajo hasta entonces había trabajado toda mi vida como un burro y con casi 60 años encima. ¿Qué quiere que le cuente? Hace 3 años que estoy en situación de calle. Quisiera ver a mis hijos aunque sea 10 minutos en el banco de una plaza. Se llaman Ruben Angel y Luis María Cabrera Donato. Quizás creen que he muerto…
Si alguien sabe de ellos y lee esta llamada que les digan que llamen a esta misma sección y que dejen un teléfono o algo que quiero verlos. Yo tengo un quiosquero amigo que todos los días me presta LA REPUBLICA. Es el lujo que me doy. Este invierno muchas noches tuve miedo de morirme sin reencontrarme con ellos y poder decirles, aunque más no sea, que los sigo amando. Gracias doctor Fasano, y perdóneme…
El Director: Estimado lector, llamadas como la suya no solamente deben conmovernos, creo que deben ofendernos, avergonzarnos, señalarnos. Palabras, testimonios de vida, realidades como las que usted me trasmite deben ser necesariamente una especie de tremenda bofetada en el rostro de una sociedad que de una forma u otra es culpable de que historias así sucedan. No lo conozco, pero si me llama desde un teléfono público cercano al diario, quizás me lo he cruzado más de una vez como seguramente cruzo más de una vez a cientos de orientales en situaciones similares a la suya y a veces me siento impotente, como tantos. Sin embargo, mantengo la utopía de un mundo mejor, como el que usted seguramente soñó para sus hijos. Esos hijos que estoy seguro, si leen el diario, o alguien lo lee y les dice de este mensaje acudirán a usted para reencontrarlo. Ojalá pueda ser este diario el medio para que ello suceda. Gracias por llamar.
Quieren hacer la revolución
Señor Director:
Somos un grupo de vecinos que nos proponemos hacer la revolución. Atendemos de lunes a viernes en horario de oficina. Nada más. Gracias por atenderme. Julio Sánchez. Un (….texto inaudible) del ómnibus. Que andes bien. Chau.
Teléfono: 2043…
El Director: Estimado lector y burocrático revolucionario. Como algunos de sus dichos fueron intraducibles por defectos fonéticos de su parte, intenté llamarlo para que me aclarara definitivamente sobre ellos. Pero no obtuve respuesta en el teléfono de donde provino su llamada, por lo cual estimé que o no estaba dentro del horario de su oficina, o habrían tenido que salir a hacer la revolución más temprano que otros días. Además me agradaría decirle que no basta con «chechear» a todas las personas para parecerse al «Ché». Por eso, consciente de mi talla, yo lo sigo tratando de usted. Gracias. Otra cosa, si no acepta a los escrachados en el clearing, su revolución tendrá que hacerla con recién nacidos.
¿Qué pasa en el BPS con el expediente de mi jubilación por enfermedad?
Señor Director:
Mi nombre es Miriam Blanco y estoy en tratamiento oncológico desde hace tres años y medio. En el mes de febrero, inicié mi jubilación por enfermedad. Me vieron los doctores del BPS, me dieron como incapacitada para trabajar. Bueno, como yo tuve un problema con uno de mis patrones (soy del servicio doméstico), tuve que hacerle una denuncia porque no me pagaron el BPS.
Resulta que hasta el día de hoy no he podido ser jubilada, aunque la jubilación por enfermedad según dicen es prioritaria. Hace dos semanas fui al BPS y mi expediente se había extraviado. Dicen que hasta enero o febrero no va a salir mi jubilación… ahora yo en esa casa era empleada doméstica.
El inspector que fue a verificar mi trabajo con mis empleadores quedó de acuerdo con ellos en que yo era cuidadora, cuando lavaba, planchaba, hacía todas las tareas domésticas, cocinaba, limpiaba y ayudaba al señor con la señora que tenía el Mal de Alzheimer… ¿Cómo es eso de que me hayan puesto como cuidadora en Industria y Comercio siendo yo empleada doméstica?… además yo tengo ya una jubilación por Ley Madre en Industria y Comercio.
Teléfono: 513 5…
El Director: Estimada lectora. Lamentablemente no está en mis manos solucionarle su problema que imagino angustiante, pero de todas formas transcribo sus dichos y ojalá que a través de ellos pueda usted lograr alguna respuesta que agilite su trámite jubilatorio. Le deseo buena suerte.
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