Llamó a escapar a las "encerronas de la derecha"

Tabaré Vázquez habló en el seminario «Cambio político y construcción de mayorías» realizado en la Torre de los Profesionales organizado por el Nuevo Espacio con el auspicio de la fundación Jean Jaurés y el Instituto Solidaridad y Desarrollo (Isode).

Vázquez comenzó su intervención, recordando que días atrás se inició el proceso formal de reencuentro entre su fuerza política y el NE, lo que constituye «un acontecimiento auspicioso para el país».

Por otro lado advirtió que buena parte de la humanidad no empezó bien el siglo XXI y vive en condiciones peores que en el siglo anterior. De esa situación, añadió, se culpa a la política cuando no se hace lo mismo con los «tecnócratas cortesanos del poder dominante».

Para el líder de la izquierda, el escarnio de la política no es casual y «obedece a un proyecto que propicia la desconfianza como valor social, la desilusión hacia el sistema democrático y la resignación para que todo siga como está. Este es el proyecto histórico de fuerzas no progresistas».

En referencia a la magnitud de la crisis económica y social de Uruguay, recordó que no sólo las dictaduras matan, «de pobreza también se muere».

En cuanto a la salida, el presidente del EP-FA señaló la necesidad de escapar de las «encerronas de la derecha», que insiste en la contradicción entre crecer económicamente y avanzar en los derechos ciudadanos. «No hay crecimiento sin desarrollo humano», precisó. En otro tramo de su intervención recordó, sin mencionarlo, al ex presidente Julio María Sanguinetti, señalando que le «causa vergüenza ajena» la actitud de un líder político «compatriota, que se pasea por el mundo presentándose como campeón nacional de la tolerancia, de las ideas progresistas, de la sensatez política y del buen gobierno. Y cuando está en Uruguay, no sé si por algún trastorno de la personalidad o simplemente como forma de exorcizarse ideológicamente, se reconvierte en timonel de las expresiones más conservadoras del país y acusa con inusitada vehemencia de radical, izquierdista y populista, a todo aquel que no comparte sus opiniones».

Por su parte, el senador Rafael Michelini -que cerró el seminario, hablando después del dirigente socialista francés, Jean Espilondo- hizo, a partir de su experiencia personal, el racconto del proceso que lleva al esfuerzo por construir una nueva mayoría progresista en el país. En esa dirección contó de su decepción la noche de octubre de 1999, cuando se comprobó que había ganado la derecha y de la llamada de Vázquez, intercambiando impresiones.

En ese momento, añadió, decidió que en el balotaje con cabía otra actitud que votar a Vázquez.

Más adelante y en relación a la construcción de la nueva mayoría, advirtió que la misma debe conformarse, también, desde el llano, «porque si no mantenemos una relación con los trabajadores y sectores productivos», no será fácil gobernar.

Esto, porque además «nos van a golpear, a intentar dividir». «Sería un error que dentro de dos años no se presente esa nueva mayoría», concluyó. *

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