La mirada de la izquierda argentina y brasileña a la nueva realidad política
VIRGINIA MATOS
En ese sentido la diputada del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luciana Genro, cuestionó el pacto social propuesto por Lula porque dice que con él se favorecerá a la burguesía y se manifestó contraria a que «la izquierda» ocupe cargos en el gobierno que se viene.
En un discurso que denota fuertes discrepancias internas dentro del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT), en el marco del Foro Social Uruguayo, la diputada federal del partido, Luciana Genro, dijo que «el gobierno no se encamina a hacer profundas reformas sociales, como el PT siempre defendió». Marcó «una gran contradicción» entre Lula y las bases del PT», a tal punto que «en el último encuentro nacional del partido que se realizó unos meses antes de comenzar la campaña electoral, las tesis de los moderados del partido propugnaron cambios profundos diciendo no al FMI, no al ALCA, cosas que después fueron negadas por Lula en la campaña electoral para favorecer las alianzas con la burguesía».
El fundador del PT y diputado estadual Raúl Pont, se refirió a los elementos que considera necesarios para una alternativa de gobierno popular. «Lo más importante es la cuestión democrática». Señaló que «el liberalismo y el neoliberalismo no tienen condiciones de ser democráticos.» Hoy la democracia representativa está agotada por la burocratización de los parlamentos, por la traición de los partidos que se llaman socialdemócratas cuando son neoliberales». Atribuyó esto a «la construcción de un proceso de burocratización que hubo en nuestros partidos a lo largo del siglo XX». Por tanto, » sin una lucha por democracia participativa, tenemos una gran dificultad para comprender los problemas concretos que la gente vive».
Emilio Cafassi es director de la carrera de Sociología de la Universidad de Bs. As. y militante de las asambleas barriales. Dijo que en los países de la región «se concentran los procesos de mayor nivel de conflictividad social». Refiriéndose particularmente a la Argentina señaló que «parecería paradojal y dramático el hecho de que se produzca una crisis de dominación hegemónica tal como la que se dio a partir del 20 de diciembre con dos presidentes echados por la movilización de las masas populares, y que eso no duplique un salto contrahegemónico y el avance de un proceso de conquistas populares. Todo lo contrario, ahora tenemos a Duhalde, el salario real cayó como mínimo un 40%, la tasa de desocupación va en vías de duplicarse». Planteó la existencia de «un misterio comparativo» entre Argentina y Uruguay donde el primero es «el país de las luchas más encarnizadas y los procesos de efervescencia social más intensos que simplemente configuraron un pequeño arco de opciones electorales confrontadas entre sí y difícilmente reconocibles como alternativas políticas de expresión de este tipo de luchas», mientras en Uruguay, a pesar de que «todas las expectativas de las luchas populares y el tipo de representación política se encuentran claramente expresadas en el Frente Amplio, no se dieron procesos de lucha con el nivel de magnitud de los argentinos». Calificó el hecho como «una contradicción monstruosa». *
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