"Decir que al gobierno le va bien es sinónimo de decir que al país le va mal"
LA REPUBLICA conversó con Conde sobre los alcances del informe brindado por Tabaré Vázquez en el Plenario Nacional del FA. El dirigente socialista destacó el carácter abarcativo del documento del presidente del EP-FA y señaló que hay lecturas del mismo que no se corresponden con la realidad.
Estos son los tramos fundamentales de las respuestas de Conde.
–¿Cuál es la importancia del texto de Vázquez?
–Tabaré hizo una serie de anuncios con los cuales pretende encausar la estrategia de la izquierda. En primer lugar reafirma el principio de la oposición con lealtad institucional; en segundo lugar hizo notar, y estamos muy de acuerdo, que el retiro del Partido Nacional del Ejecutivo puede ambientar un escenario parlamentario mucho más constructivo y jerarquizado, abandonando la condición de un mero reflejo de los acuerdos que se hacían en el ámbito del Ejecutivo y en las conversaciones entre el Presidente de la República y el Directorio del Partido Nacional.
Asimismo dijo que no debemos enclaustrarnos en la dinámica parlamentaria y llamó a luchar por tres cosas: lograr las firmas para evitar que la asociación de Ancap se consuma; no desentendernos de la Concertación Nacional por el Crecimiento; y nos exigió que diéramos una dura pelea para integrar los organismos de contralor (Corte Electoral y Tribunal de Cuentas).
Luego plantea la agenda básica para la reconstrucción nacional: reactivación productiva, ordenamiento del sistema financiero, racionalización del sistema tributario, reforma del Estado, nueva proyección del país en la región y el mundo, atención de la emergencia social. También habló de la deuda externa, integración regional, medios de comunicación y el conflicto de la IMM y sus funcionarios.
A mi juicio, este último fue bien planteado desde el punto de vista de los principios. Dijo que no íbamos a sustituir en sus roles ni al gobierno municipal ni a la organización gremial, pero que tampoco podíamos ser sustituidos en nuestro rol de responsables de la aplicación de un programa de gobierno, que incluye naturalmente una política hacia los trabajadores definida por el EP-FA.
–El texto de Vázquez ha tenido un apoyo abrumadoramente mayoritario en la interna frentista, a pesar de que los sectores partían de premisas diferentes. ¿Fue ambiguo o los alineó ?
–Hay expresiones que dan lugar a diferentes interpretaciones, según la pertenencia a tal o cual grupo, por ejemplo, cuando establece que la reconstrucción nacional es una cuestión sustancial y esa sustancia es un compromiso político de la sociedad en su conjunto.
¿Cómo es posible construir hoy una visión consensuada de futuro? Aquí es donde a mi juicio esta expresión puede prestarse a diferentes interpretaciones. No hay posibilidad de visión consensuada de futuro a partir del actual programa del gobierno o de la gestión de este gobierno, tenga o no tenga ministros blancos en el gabinete. Quiero decir también con mucha franqueza que no comparto esa expresión tantas veces repetidas de que ‘hay que ayudar al gobierno a que le vaya bien, porque si al gobierno le va bien al país le va a ir bien’. Creo que si al gobierno le va bien en la aplicación de su programa al país le va a ir muy mal, porque la aplicación del programa de este gobierno significa la destrucción del país. Aquí sí tenemos una diferencia sustancial con los compañeros que pretenden sacar del discurso de Tabaré Vázquez, la conclusión de que de alguna forma hay que colaborar con el gobierno. Es impensable que en un momento que el gobierno de Batlle quiere ir a fondo en la aplicación de su política neoliberal, pueda alcanzarse algún grado de consenso.
–¿Eso cuestiona el discurso de Vázquez?
–No estoy criticando a Vázquez, digo cómo interpretamos nosotros el planteo de Vázquez de una visión consensuada del futuro. No a partir del programa del actual gobierno sino de una nueva negociación con este gobierno, donde él deberá aceptar desmontar algunas piezas clave de su programa neoliberal.
Discrepo radicalmente con los enfoques que pretenden establecer que la creación de consensos que la República necesita, deben lograrse a partir de una adaptación de la izquierda a los programas de un gobierno de derecha.
–Textualmente Vázquez dijo: «Nosotros no queremos -ni siquiera por conveniencia electoral- que al gobierno le vaya mal, porque cuando a un gobierno le va mal al país le va peor».
–Para nosotros decir que al gobierno le va bien es sinónimo de decir que al país le va mal. Porque si le va bien es porque puede aplicar su programa.
–Esas distintas lecturas se hacen también en referencia a términos como «embarrarse». Para algunos es sinónimo de votar cosas, como forma de superar la crisis, con las que el EP-FA tiene importantes discrepancias.
–No interpreto la metáfora de Tabaré de esa manera. Cuando él lo dice del tema de la deuda, quiere decir comprometernos con la discusión de la misma y reconocer que en las condiciones actuales y sin ser gobierno, no podemos hacer primar nuestra opinión de que la deuda es impagable, más allá de la voluntad y de los programas.
No considero que participar junto con los demás partidos, en una discusión del tema de la deuda, sea ayudar al gobierno. Es ayudar al país. Porque además participaremos sin dejar de denunciar que los responsables de este gigantesco endeudamiento y de haber hundido al país son el Partido Nacional y el Partido Colorado.
–¿Ello habilitaria, además, a un planteo regional ante los organismos financieros internacionales?
–Para nosotros la dimensión internacional es ante todo la regional. Ocurren cosas que eran impensables, que el presidente Eduardo Duhalde haya tenido que hacer denuncias contra las condiciones impuestas por el FMI y las de la deuda, está demostrando que las imposiciones son asfixiantes para los países.
–En algunos medios de prensa se habló de que a partir del sábado pasado el EP-FA daba gobernabilidad al Poder Ejecutivo y algunas voces de la izquierda parecieron compartir ese diagnóstico. Incluso off de récord, hay dirigentes que sostienen que se debe llegar a 2004 flotando, pues el triunfo se «cae de maduro».
–Ese es un razonamiento falso. Los compañeros que dicen que colaborando un poco con el gobierno para que éste aguante, se llega a 2004 sin sobresalto. Me parece una actitud oportunista, en primer lugar porque está basada en cálculos electorales más que en la realidad actual.
Si, como escribimos en el Correo Socialista, el gobierno sigue desplegando su programa, vamos a acarrearle dos años más de sufrimiento inútil a nuestro pueblo. Por tanto no hay otro objetivo político central que no sea presionar al gobierno para que acepte cambiar su programa. Por eso estamos dispuestos a hablar de negociación con el gobierno a condición de establecer un programa de acuerdo para estos dos próximos dos años, pero de ninguna manera en convalidar ningún tipo de apoyo al gobierno para que éste aguante dos años, porque ello sería el hundimiento del país.
–En la agenda de reconstrucción, si bien aparece la atención a la emergencia social, no se menciona la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados y su efecto de retracción en la demanda interna.
–En el documento del CC del 11 de agosto planteamos como una cuestión central el aumento de la demanda interna. Casi los 4/5 del PBI está destinado al consumo interno. No es posible basar en forma realista ninguna política de reactivación económica sin un fuerte desarrollo del empleo y sin una política de defensa de los ingresos reales de activos y pas
ivos.
A mediano y largo plazo, comparto el lema que ha dicho Batlle que la cuestión es exportar o morir. Pero no debe perderse de vista que el sustento de una economía con capacidad exportadora está en una demanda interna suficientemente dinámica, que permita la absorción de costos y para dejar margen de utilidad a los negocios de exportación. *
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