Nuevas derivaciones del choque que evidenció reempadronamiento de coches oficiales

Policía Técnica culpó a Granucci por accidente con auto oficial

ROGER RODRIGUEZ

 

El polémico caso del accidente automovilístico protagonizado por el vicepresidente de OSE, Hugo Granucci, por el que el Poder Ejecutivo decidió aplicarle una «observación», promete volver al tapete ante la respuesta a un pedido de informes realizado por el diputado blanco Luis Alberto Lacalle Pou, en el que se confirmarían nuevas irregularidades.

Lacalle Pou reclamó al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente información respecto al accidente que Granucci protagonizó el 10 de agosto y sobre la existencia y uso de «cajas negras» de contralor en los vehículo pertenecientes a la Administración de Obras Sanitarias del Estado.

La solicitud del diputado Lacalle subrayaban la interrogante de si alguno de los vehículos asignados al Directorio de OSE están equipados con el sistema «Conve»  similar al utilizado en los taxímetros para controlar su uso y cantidad de pasajeros  y el dispositivo le fue retirado.

Aunque las preguntas del legislador blanco parecían claramente intencionadas y partían de información propia sobre algunos hechos, las respuestas dadas oficialmente por el Mvotma horas antes del retiro del ministro nacionalista Carlos Cat, derivarían en un nuevo escándalo político.

El accidente automovilístico de Granucci esconde otra serie de irregularidades, que LA REPUBLICA pudo comprobar durante una investigación en la que pudo confirmar la responsabilidad del vicepresidente de OSE en un accidente donde no respetó una señal de PARE y en el que no estaba acompañado de funcionarios del ente, sino de militantes de su partido político.

El choque de Camino Cibils y Ruta 1

Según el oficio Nº 969 con el que la Seccional 23 informó al Juez Letrado de 1º Instancia en lo Penal de 12º Turno, aquel 10 de agosto, sobre las 14 horas la Policía tomó conocimiento del accidente con lesionados que se había producido en Camino Cibils y La Ruta 1 a las 12.45 horas.

El alerta lo dio el sargento de primera Almeida, quien se encontraba en el Centro de Salud del Cerro cuando un auto particular llevó a la asistencia a los tres lesionados, dos de ellos sin conocimiento.

Rogelio Amestoy Quilonio, oriental, viudo de 72 años, domiciliado en Joaquín Suárez 3617, tenía «traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento» y fue derivado al Hospital Maciel. Guillermo Mangino Gómez, oriental soltero de 54 años, también domiciliado en Joaquin Suárez 3617, tuvo el mismo diagnóstico y fue llevado a Casa de Galicia. Finalmente, Graciela González Rodríguez, oriental, casada de 41 años, (en el parte policial no aparece su domicilio) que sufría «politraumatismos» también fue a Casa de Galicia.

La Seccional 23 envió al sitio del accidente al agente Núñez, quien al llegar al lugar encontró al agente Castro del móvil 372 de Policía Caminera. Ambos interrogaron a Jacinto Méndez Pérez, español, casado de 66 años, con licencia de conducir expedida en Canelones, quien manejaba el auto Maestro, de color rojo, matrícula SAI 4744, padrón 990570 , motor BA80837U693480.

Méndez Pérez explicó que cuando venía por la Ruta 1 hacia el centro, al llegar a la intersección con Camino Cibils se le cruzó una camioneta que viajaba rumbo al Cerro y no pudo evitar la colisión. El coche fabricado por la Rover tenía hundimiento de paragolpe delantero, los ópticos destrozados, rotura total del capó y visibles daños en el motor. Se había incrustado en la camioneta.

No vio el auto ni el cartel de PARE

Los dos policías interrogaron entonces al chofer de la Nissan L10 (4 x 4) blanca, modelo 1996, padrón 16973, motor 045639, que llevaba la matricula riverense FRA 1988: se trataba del vicepresidente de la Administración de Obras Sanitarias del Estado (OSE), Elbio Hugo Granucci Tedesco, oriental, casado de 46 años, quien dio como domicilio la calle Sarandí 761 de la ciudad de Rivera y mostró una licencia expedida por la Intendencia de Canelones.

Granucci declaró que viajaba hacia el Cerro, acompañado por los tres lesionados, quienes se encontraban en el asiento trasero, y por Miguel Alfredo Gómez Vaz, oriental, casado de 33 años, domiciliado en Capitán Tula 4872, quien iba adelante, junto a él y que tampoco sufrió lesión alguna. «Sigue diciendo  reza el parte policial  que al llegar a la rotonda y después de cruzar el primer carril de la ruta paró en el cantero divisorio y avistó un coche que circulaba de Este a Oeste a lo lejos, por lo que se decidió a cruzar, no avistando al auto Maestro, el que transitaba pegado al cantero».

La Nissan recibió el golpe del Maestro sobre la mitad trasera y dio dos vuelta de campana en las que rompió la parte trasera de la cabina, de la que salieron despedidos los tres pasajeros que terminaron lesionados. El prolijo oficio del encargado de la Seccional 23ª, comisario Juan Carlos Noble, fue ampliado por el reporte del equipo de la Dirección Nacional de Policía Técnica, al que  con particular dificultad  pudo acceder LA REPUBLICA. El Caso Nº 2566, fue analizado por tres técnicos policiales, que caracterizaron el choque como «una escena de tipo abierta, siendo un cruce con calzada de hormigón, recto y horizontal, sin edificaciones, tiempo bueno y claro».

El parte técnico concluye que la camioneta se cruzó en la ruta, el auto Maestro frenó antes de la colisión «no logrando evitar la misma» y subraya que «la camioneta en su sentido de circulación presenta una señal restrictiva de «PARE».

Los antecedentes ocultos de Granucci

El informe de Policía Técnica nombra a todos los protagonistas del accidente, menos a la señora Graciela González Rodríguez, quien atendida por el Dr. Conabel en Casa de Galicia fue diagnosticada con «traumatismo de cráneo y traumatismo cervical, sin pérdida de conocimiento» y la dejó internada.

Luego del impacto Granucci corrió a ayudar a los heridos. Entre ellos al conductor del Maestro, Jacinto Méndez, a quien le dijo «Disculpáme, la culpa fue mía», explicó a LA REPUBLICA el ciudadano español.

«Fíjese, aunque la responsabilidad fue del otro, los líos que hubo para cobrar el seguro», contó.

El vicepresidente de OSE se comunicó de inmediato con su secretario Gustavo Faulord y llamó luego al ministro del Interior, Guillermo Stirling. El secretario de Estado compartía la preocupación del director del ente, ante el escándalo político que el accidente podía tener, en particular por los antecedentes que Granucci tenía en la materia.

Años antes, cuando se desempeñaba como Director General del Ministerio del Interior, Granucci también había sido responsable de algún accidente que se logró silenciar ante los grandes medios de comunicación.

Entre ellos, el vuelco de una 4×4 en Punta del Diablo que Granucci se autoasignó cuando le correspondía a otra repartición y que terminó siendo  junto a problemas administrativos  el motivo por el que el ministro Stirling pidió en 1999 su cese al entonces presidente Sanguinetti.

El caso se «disfrazó» entonces como una renuncia para dedicarse a la actividad política electoral. Su historial en OSE tampoco era claro: la Gerencia del Servicio General, que desde hace cinco años maneja «un colorado de confianza» como el funcionario Winston Torres («yo no tengo nada que decirle», respondió a LA REPUBLICA), mantienen bajo reserva otra serie de «incidentes» que van desde rotura de espejos y vidrios, a abolladuras en varios coches al servicio de la vicepresidencia del ente desde que Granucci ingresó el 16 de enero de 2001.

Habría sido esa serie de incidentes lo que oficialmente se argumentó desde la vice
presidencia de OSE para explicar el motivo que los llevó a reempadronar la Nissan Patrol del ente con la matrícula FRA 1988 del departamento de Rivera, cuando, en realidad, el vehículo debía llevar la matrícula oficial D.659 expedida por la Intendencia Municipal de Treinta y Tres. *

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