Entretelones de un acuerdo frustrado

Batlle a Lacalle en 1999: "Sin los votos del Partido Nacional también ganaba"

En su extensa intervención el 28 de octubre pasado en el Directorio, Lacalle expresó con nitidez los puntos de mayor desencuentro con el presidente Jorge Batlle. Las desavenencias, según el presidente blanco, se pusieron en evidencia, ya en la primera conversación que ambos mantuvieron apenas alcanzado el triunfo en la segunda vuelta, en noviembre de 1999.

Tras la elección, advirtió Lacalle en el Directorio, Batlle «hace una opción de mínima, coloca al Partido Nacional en una posición menor de la que el Partido había ofrecido, y la prueba está que en la integración de los aspectos económicos el gobierno no consulta y que en el ejercicio de la política económica nunca consulta a lo largo de treinta y un meses». Lacalle se preguntó: «¿qué valor le dio, no digo espiritualmente, ante la opinión pública, el doctor Batlle al apoyo del Partido Nacional. No le dio el 100%, y esto, repito, lo puedo comprobar, porque no solamente tuvimos opciones de no consulta, miren que esto es libre del Presidente, no se violentó ninguna norma de conducta, simplemente optó: tengo acá un partido que me ofrece el 100% y aceptó menos, y lo dejó bien claro: en la primera conversación que tuvimos, y ahora yo lo puedo decir, después del triunfo del balotaje, me señaló: «Yo sin los votos del Partido Nacional también ganaba».

Lacalle analizó las circunstancias que llevaron al Partido Nacional a acordar con el Partido Colorado en el mes de noviembre de 1999. Sostuvo que esta coalición es «sustancialmente distinta de las demás» ya que en este caso se trató de un acuerdo preelectoral. Afirmó que el entendimiento generó obligaciones recíprocas, pero de distinta importancia. «Más obligaciones para el doctor Batlle que para el Partido Nacional, y nosotros, como es nuestra costumbre, hemos cargado sobre los hombros con más responsabilidad de la que nos corresponde».

Para Lacalle, el presidente Batlle «nunca entendió en su profundidad» el apoyo del Partido Nacional, y recordó una anécdota previa a la votación en la segunda vuelta. «Mi madre, cuando le dimos la hoja para votar me dijo:¿te fijaste el apellido? Claro, para esa gente, mi madre nació en 1908, el apellido Batlle era el Anticristo, era El Día, era dios con minúscula, era la risa sobre la virginidad de María». Lacalle insistió que pese a las diferencias históricas, el Partido Nacional le dio su aporte y sostuvo que «es sacar la lotería tener al Partido Nacional y a su ansiedad tradicional por hacer cosas al lado». Recordó que en febrero de 2000, el Directorio aceptó la propuesta para integrar en nombre del Partido Nacional el gabinete, aunque admitió «que teníamos posiciones dudosas». Recalcó que en el acuerdo surgió que «no se integraba el gabinete sin libreto» y apuntó que el Partido Nacional «al compatriota nuestro, el doctor Batlle, le generamos un estatuto de viabilidad política como pocas veces se ha visto».

«Partido Colorado descabezado»

Lacalle dijo que pensó que con Batlle iba a existir una relación «intensa y fructífera» y recordó que «desde la primera vez que me entrevisté con él en la casa del arquitecto Secco, enseguida de los resultados electorales, y le llevé unas carpetas con todo lo que teníamos preparado, junto con Abreu, para hacer, no las quiso aceptar».

«A todas las demás reuniones yo le he llevado una copia de lo que le quería plantear, para evitar la natural tendencia a la dispersión que tiene el presidente Batlle en las conversaciones; yo tengo pautado todo lo que ofrecí, propuse, dije y sugería durante dos años. Después, nunca más llevé ningún papel, y después no volví nunca más. Esa es la secuencia».

Ese día, el 28 de octubre, se cumplían tres meses y siete días de no diálogo. «El Partido Nacional -agregó- no fue valorado como debía serlo por provenir del Partido Nacional. Si el Partido Nacional quisiera hacer una piscina en una localidad del departamento de Artigas, tiene que salir corriendo con una pala mecánica».

«No es posible que el Partido Nacional viene con una idea de la construcción y se toma en broma; no puede plantearse que se forme la nueva CIDE y nunca recibí una respuesta», agregó.

«No pudimos parir una Rendición de Cuentas de veinte artículos, nadie pretendía un código de trescientos artículos, pero nadie pretendía que el señor Ramela, cuarenta y ocho horas antes de la hora, trajera una serie de cosas para vestirse de reformista del Estado, cuando aquí no hemos producido una sola reforma del Estado, y el Presidente que cantaba la justa, no sabe hacer la justa, o no puede o no quiere, pero entonces tiene que decirlo».

Para Lacalle «el Partido Colorado está descabezado, no hay conducción, los legisladores del sector del Presidente no ven al Presidente».

«El último Batlle»

Más adelante, recordó el encuentro con Sanguinetti y con Batlle en la residencia de Suárez y Reyes y el episodio que culmina con la renuncia del ministro Bensión.

Lacalle advirtió que «aquí hay un anti-Partido Nacional subyacente o sobrevolando. Aquí al Partido Nacional se le asigna el rol de rueda de auxilio del Partido Colorado, y esto nosotros lo tenemos que anotar. En los planes de esta gente, nosotros no contamos de otra manera que como apéndice».

Sobre Batllle también expresó: «Creímos que iba a ser un presidente espléndido, porque somos demasiado buenos y les adjudicamos a los demás virtudes que no tienen, pero esta persona llegaba con su nombre, con su tradición, con sus genes políticos, todos creíamos que iba a ser un fuera de serie, estaba obligado a serlo, y el que va a estar más arrepentido va a ser él mismo, en el silencio de su conciencia cuando termine esto, porque éste es el último Batlle».

«Tenemos derecho a sentirnos ofendidos, incluso porque hemos sido menospreciados, no hemos sido consultados, hemos sido dejados de costado, hemos sido atacados cuando se aliaron con el Frente Amplio, para votar a favor del PIT-CNT, hemos tenido que vivir una coalición flechada, porque cuando hay que buscar los votos para el sistema bancario es la pluma y es el voto del Partido Nacional el que salva la petisa», agregó.

El 23 de julio, en momentos que renunciaba Bensión, recordó Lacalle, «fue la última vez que yo hablé con el Presidente de la República, o mejor dicho intenté hablar, porque con el ministro Mercader intentamos hablar y no nos atendió»

«Este Presidente que durante tres meses, y está en su legítimo derecho, no consulta con el Partido Nacional, llama hace tres días a mi casa a decirme que era por motivo de su cumpleaños, que a lo mejor podríamos vernos con ese motivo, pero además intima al presidente del Directorio por los diarios, a que adopte una resolución. Al presidente del Directorio del Partido Nacional!, no a Luis Alberto Lacalle!. Y al Presidente del Directorio del Partido Nacional no lo intima el doctor Batlle!».

«No podemos quedar como tontos»

Más adelante, y finalmente, Lacalle expresó que se inclinaba por el retiro de los ministros blancos. «Uno, resolver que los compañeros integrantes del gabinete van a dejar de pertenecer al gabinete; como tenemos la fecha de la Convención, yo diría que tenemos que poner una fecha del cinco o seis de noviembre, porque vamos a ver lo que resuelve la Convención; tenemos que reconocer expresamente el esfuerzo, la actitud, y la dedicación de esos compañeros, porque no soy partidario de que hablemos mal del gobierno de coalición para irnos: tenemos que hablar de circunstancias nuevas porque no podemos quedar como los tontos que estuvimos treinta y dos meses y además estábamos haciéndolo horrible; nos teníamos que haber dado cuenta a los tres meses.

Toda esa escuela de pensamiento que dice: vámonos porque no nos escuchan porque no nos hacen caso, no. Yo creo que tenemos que vestir los hechos de otra manera: cambiaron las circunstancias, se hizo todo lo que se pudo, y ahora vamos a hacer tal cosa». *

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