Fuego cruzado entre los ex coaligados
Los halagos que se repartieron blancos y colorados durante la última reunión del Consejo de Ministros quedó atrás, y dio paso a los temores y a los reproches.
Ayer, en una extensa nota publicada en el semanario herrerista Patria, el ex presidente Luis Alberto Lacalle cuestiona algunas afirmaciones del presidente Jorge Batlle y el vicepresidente Luis Hierro.
Bajo el título de «preocupantes expresiones», Lacalle afirma que «con un tono admonitorio y con intenciones de dar consejos al Partido Nacional, ambos jerarcas se refirieron en forma poco feliz al relacionamiento que nuestra fuerza política tendrá con el gobierno en los próximos meses. Creemos que pocas veces en tan poco espacio se ha sido tan inoportuno», sostuvo el titular del Directorio blanco.
Lacalle comienza por rechazar la afirmación de Batlle respecto a que Uruguay «carece de fuerzas internas para cambiar», como lo sostuvo en un seminario organizado por el Calen. El dirigente blanco señala como pequeños logros, las transformaciones de Antel y Ancap. «Pero acto seguido nos preguntamos ¿dónde están las iniciativas transformadoras presentadas al Parlamento por este gobierno desde el 1 de marzo del año 2000?», dice Lacalle, y recuerda que «hace cuatro meses se planteó sustituir el número de ministros».
Lacalle también rechaza la idea de Batlle de que blancos y colorados deben mantenerse juntos para enfrentarse a la izquierda. «Vamos por partes, blancos y colorados no estamos unidos, no lo estuvimos ni lo estaremos nunca pues, con todo respeto, y aun con afecto histórico, no somos lo mismo. No parece conveniente que el Presidente haga manifestaciones de carácter electoral, máxime cuando se trata de un primer magistrado que no ha sido electo bajo un lema y por lo tanto tiene el honor -y la carga- de ser un Presidente por encima de los partidos».
«Aconsejó el Presidente Batlle a determinados ciudadanos que sirvieron en su gabinete que ‘concienticen a los nacionalistas en la necesidad de mantener mayorías parlamentarias’. Las mayorías parlamentarias que el partido puede suministrar a algunas iniciativas del gobierno actual, dependerán de la bondad de las mismas, sin necesidad de apelar a una conciencia que no necesita de tutorías para ser ejercida», agrega Lacalle.
Hablar con el Directorio
El ex mandatario se refiere a la ronda de contactos políticos con dirigentes blancos que el Presidente quiere iniciar la semana próxima.
Lacalle se opone a esta idea ya que el Partido Nacional es conducido por el Directorio. «No es preciso recurrir a ninguna figura individual para relacionarse con nuestra colectividad, ni con el que suscribe este artículo ni con nadie; hay que dirigirse a un organismo que responde al voto de los blancos en las internas, que fue el que resolvió acompañar la candidatura de Batlle en 1999, que fue el que resolvió incorporar ministros a su gobierno en febrero de 2000 y el que puso fin a esa relación hace pocos días. Respetar la organización ajena parece ser una buena base para construir relaciones sólidas e inequívocas».
Luego, Lacalle sale al cruce de algunos dichos de Hierro quien, «con un discurso que ya dura más de una semana está conmovedoramente preocupado acerca de la bancada parlamentaria del Partido Nacional. Le preocupa que nuestra organización ‘mantenga disciplina partidaria’ y también cómo se reagruparán los blancos en el Senado y la Cámara. Puede descansar tranquilo el vicepresidente porque si los legisladores del Partido Colorado siguen faltando como lo hacen ahora a las Comisiones Parlamentarias y dejando sin votar leyes importantes como la del BHU, nada podremos hacer los nacionalistas».
A modo de evaluación, el líder herrerista dice: «Hemos padecido la falta de iniciativa y de ritmo en materia de reformas, se nos ha negado hasta la respuesta a planteos transformadores de nivel nacional tendientes a buscar soluciones profundas para nuestras cosas. Hoy se nos aconseja…
Lo que hemos aprendido en estas pocas horas realmente no tiene desperdicio. No nos gusta, nos apena, como mensaje de desesperanza, pero nos reafirma en que vamos por rumbos y con destinos distintos».
«Los de afuera son de palo»
El líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, dijo que el vicepresidente Luis Hierro López «no tiene derecho a declarar que la gobernabilidad se verá afectada por la interna del Partido Nacional, porque tendrían que ver su propia casa. Ante eso, decimos, los de afuera son de palo. El otro día estaban los votos para impulsar la ley del BHU, pero no se votó porque el sector del vicepresidente de la República tenía que llevar adelante un acto político».
«Nosotros no podemos aceptar que el Presidente y el gobierno no adviertan una fuerte voluntad de cambio del Partido Nacional, en lo que hace a la situación del país y cómo administrarla», agregó el dirigente a LA REPUBLICA. Además, Larrañaga anunció que el lunes en la reunión del Directorio «vamos a llevar un planteo para tener un diálogo político nacional para llevar adelante tres o cuatro temas».
Poco optimismo
Los dichos de Lacalle fueron comentados ayer por la dirigencia colorada que se reunió en el Parlamento, y se relativizaron los cuestionamientos del líder herrerista. En la oportunidad, Hierro comentó que continuaría expresando su preocupación respecto a la interna blanca.
Paralelamente, el Foro Batllista insistió ayer desde su página en Internet con su visión preocupante sobre el futuro relacionamiento parlamentario. En la nota principal de Correo de los Viernes titulada «una nueva etapa», el sector del ex presidente Julio María Sanguinetti, afirma que el alejamiento de los blancos fue una «actitud política», ya que no hubo una «discrepancia sustantiva» con el gobierno.
«Se insiste en que el Partido Nacional no pasa a la oposición, sino que reformula la coalición. El desafío está en ver cómo puede sustentarse esta idea, de qué manera se domina la tentación de cada legislador de buscar su propio espacio por la vía de una interpelación, una investigadora o cualquiera de los espacios que se abren para el destaque personal», dice el Foro. Agrega que sería «realmente nefasto para la República que encima de los problemas económicos y sociales que padecemos le añadiéramos la problemática política de un gobierno que no puede sustentar sus ministros en el Parlamento u obtener de él las aprobaciones legislativas imprescindibles. La Argentina ha sido un dramático escenario de la tragedia a que puede arrastrar la división política. Nuestro país, hasta ahora, se ha diferenciado. El desafío está ahora en poder preservar esa diferencia».
El ex senador colorado Américo Ricaldoni, dice en la misma página que «no se puede ser muy optimista con este cambio de escenario». Para Ricaldoni, el nuevo relacionamiento puede conducir a que «los legisladores del Partido Colorado se vean obligados a discutir y tratar de acordar, no con el Partido Nacional en su conjunto, sino con todos y cada uno de sus sectores. Si esta posibilidad se concreta en los hechos, el batllismo deberá tener una cultura de entendimiento político bien diferente, porque la nueva realidad empieza a parecerse bastante a la que es propia de un régimen parlamentarista incipiente. Y ello enmarcado dentro de un sistema institucional que es presidencialista, y que formalmente no va a cambiar». *
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