Transitaron desde el apoyo al gobierno nacional hasta las ácidas críticas a su gestión

Variopinta sucesión de discursos e insultos pautaron la Convención

La primera sorpresa de la mañana fue cuando el ministro de Industria, Sergio Abreu, anunció que independientemente del resultado de la votación abandonaba su cargo.

 

Lacalle: «Unidos y fuertes en octubre de 2004″

El presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, valoró la instancia de la víspera aunque precisó que «lo importante para el país es que estemos unidos y fuertes en octubre de 2004″.

Al comenzar sus palabras, desde la barra de simpatizantes de la Lista 903 de Juan Andrés Ramírez se proferían algunos agravios sumamente duros para el ex mandatario: «corrupto», «ladrón».

Resaltó el funcionamiento democrático de la colectividad nacionalista y el funcionamiento de la Convención «en donde está representado todo el partido. Alegrarnos de pertenecer a un partido que democráticamente va a resolver con respeto por todas las posiciones, como debe ser», deseaba Lacalle, sin prever que dos horas y media después se producirían incidentes en la barra de nacionalistas. Lacalle tuvo el reconocimiento a los ministros que en nombre del Partido Nacional ocuparon los cargos que el Directorio aceptó en febrero del año 2000. «Todos ellos, con dificultades económicas, quizás sin ser interpretados cabalmente, cumplieron una gran labor», puntualizó.

Para el dirigente nacionalista «el reconocimiento debe hacerse extensivo a los legisladores que han estado levantando la mano con medidas muchas veces impopulares, buscando soluciones que las tenía que haber buscado el propio gobierno, sugiriendo, proponiendo, en una actitud positiva que quiero en nombre del Directorio destacar, porque no ha sido fácil la tarea de los legisladores».

Aludió al papel del Directorio blanco en estos tres años que «ha actuado en forma coordinada, de forma cordial, manteniendo criterios de unidad».

«Me reconforta señalar que hemos buscado los puntos intermedios, hemos dialogado, intercambiado ideas, hemos actuado lunes tras lunes con respeto, teniendo discusiones, claro que sí, pero las mismas culminando como tienen que culminar entre buenos nacionalistas», indicó.

Agregó que el Directorio incluyó ideas y propuestas de todos los sectores y escuchó a todos los líderes «para agrandar nuestro partido y tiene un destino mejor que es el de volver a dirigir los destinos del país».

Lacalle convocó «a pensar en los episodios de mañana, de pasado mañana, con criterio de partido. Lo importante para el país es que estemos unidos y fuertes en octubre de 2004″. Para lograr ese objetivo «tenemos que trabajar todos unidos con aquel grito que tiene que ser demostrativo: ¡vivan los blancos, todos los blancos!».

 

Abreu: «Primero la dignidad personal»

El ministro de Industria, Energía y Minería, Sergio Abreu, anunció ayer que su renuncia era de carácter indeclinable, incluso en el caso de que la Convención se hubiera expresado en forma contraria a lo propuesto por el Directorio del Partido Nacional, porque «primero está la dignidad personal».

Abreu dijo admitir las resoluciones del Partido Nacional que «pone y saca a sus hombres», pero puntualizó que «cualquiera sea la definición de la Convención, no soy más ministro del Partido Nacional porque yo administro mi dignidad nacional». «No somos el chinchorro de nadie», señaló Abreu de la Correntada Wilsonista, quien sostuvo que «ser ministro de un partido en una coalición, no es fácil».

Recordó que discrepó «más de una vez con el ministro de Economía y Finanzas» e informó varias veces sobre la política de la industria y energética. Dijo que más de una vez puso el cargo a disposición del Directorio y que «hubo directores que pidieron que eso no saliera de esa sala, no es cuestión de que alguien fuera a ganar de mano la estrategia electoral de los sectores». Por su parte, el ex ministro Ignacio de Posadas dijo que «si acá votamos divididos, perdemos todos».»No nos está yendo bien. Si salimos divididos, sonamos», señaló De Posadas.

 

«La nada»

En una accidentada intervención que fue interrumpida por incidentes que se produjeron en la barra entre simpatizantes de la Lista 903 y de la Lista 71 del Herrerismo, el senador Luis Alberto Heber manifestó que «no puedo ser socio de la nada y la nada es el gobierno del Partido Colorado».

 

Larrañaga: «Quietismo colorado»

El conductor de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, fundamentó su intervención en reivindicar su postura contraria a participar en la coalición de gobierno sustentada hace 32 meses, en desmarcarse tanto del Partido Colorado como del Encuentro Progresista, y de apelar a la unidad partidaria. «Hemos estado en solitario durante 32 meses y nunca se nos ocurrió etiquetar al resto de los compañeros como que habían hecho un pacto en contra de nosotros o del partido», señaló.

Recordó que en dos oportunidades esa propuesta salió negativa en el seno del ejecutivo blanco «con dos votos en quince».

Según Larrañaga, «la legitimidad de esta coalición no ha reposado sobre los cinco compañeros que ejercieron el cargo en los ministerios: ha reposado sobre el Directorio, sobre el partido y sobre los parlamentarios».

El líder de ese sector se mostró contario a acudir «a la división entre los que quieren permanecer o irse de un gobierno del Partido Colorado».

Aludió a las dificultades económicas del país y consideró que el Partido Nacional ha evitado mayores problemas.

Sobre la permanencia en la coalición, Larrañaga dijo que el Partido Nacional «ha perdido libertad, identidad, la autonomía de poder exigir porque muchas veces quedamos presos de esos compromisos en donde el culto de la responsabilidad y la estabilidad es mucho más fuerte para los blancos que para el resto de los integrantes del sistema político».

Estimó que la producción nacional, la industria, «estamos presos entre el quietismo del gobierno y el voluntarismo demagógico de la izquierda».

Sobre los cargos, Larrañaga señaló que para no levantar sospechas que esta iniciativa era para perjudicar a los sectores que tienen mininistros, era partidario de presentar una moción que incluyera a todos los cargos: «Una moción para que se vayan, absolutamente todos, salvo los cargos electivos». Finalmente, no se presentó ninguna moción al respecto.

 

Ramírez: «El enemigo no es Batlle»

La intervención del líder de Desafío Nacional, Juan Andrés Ramírez, levantó el voltaje de la Convención cuando consideró que lo importante no era lo que se estampaba en la mayoría de los carteles de los diferentes sectores, sino «la lucha contra la injusticia» y que el enemigo «no es el Presidente de la República».

Su oratoria fue interrumpida en varias ocasiones desde militantes del Herrerismo y en uno de los casos por un propio Convencional: «Â¡traidor!; ¡demagogo!; ¡callate cajetilla!».

Asimismo, mientras Ramírez habló Lacalle no estaba en sala, pues se había retirado cuando inició su alocución el ex senador Jorge Gandini.

«Tenemos que saber por qué pelear, para qué pelear. Es bueno gritar vivan los blancos, a condición de gritar primero viva algo por qué pelear», señaló.

Ramírez se preguntó «¿por qué crece el Frente Amplio y decrece el Partido Nacional? y ¿por qué nos cuesta tanto convencer a un joven de 25 años, no para que vote, sino para que milite en el partido y tenga nuestro propio credo». Por tanto, «nos está faltando aplicar los valores a la realidad nacional». También se refirió a la pérdida de votos en el seno del Partido Nacional, pasando en 1989 del 39% a 30% a 1994, y a 22% en 1999″. «Â¡Por tu culpa!», gritó alguno de los integrantes de la barra.

Ramírez dijo que «es cierto que hemos tenido desprecios de parte del Presidente de la República, hemos tenido ignorancia de parte del Presidente de la República, y hemos propuesto medidas que no han sido escuchadas».

Como autocrítica, indicó que «tampoco hemos hincado el bisturí en forma profunda. Se ha dicho que este es el partido del cambio, y el cambio tiene que ser en serio, no el cambio chico, el ajuste de la situación del statu quo». Sobre el planteo del Directorio blanco de retirar los ministros blancos, sostuvo que se parte de «un enfoque lógico erróneo porque cree que el enemigo es el Partido Colorado, que es el Presidente de la República: el enemigo es la situación de injusticia cada vez más acentuada que vivimos los uruguayos». *

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