Aunque los uruguayos creen que debe haber acuerdos y destacan capacidad negociadora en un líder ideal

68% de los blancos opina que deben abandonar ya la coalición de gobierno

La mayoría de la población y entre ella dos tercios de los electores que se autodefinen como «blancos», consideraba que el Partido Nacional debía salir de la coalición de gobierno, según los registros de una encuesta nacional realizada entre el 19 y el 28 de octubre por la empresa People’s Tendencies.

Al interrogar a la población sobre si en este momento del país consideraba que los blancos debían permanecer en la coalición del gobierno o desprenderse de ella, un 46 % opinó que debían abandonarla y un 45 % que tenían que continuar, mientras un 9 % no supo o no quiso contestar.

El 68 % de los que se definieron blancos se pronunciaron por abandonar la coalición, mientras que el 62 % de los que se identificaron como colorados, opinó que debían permanecer en el gobierno.

Entre los votantes del EP-FA, el 51 % dijo que debían seguir y el 49 % que tenían que irse.

La encuesta, realizada horas antes de que la mayoría del directorio del Partido Nacional aprobara finalizar con la coalición de gobierno y retirar a la mayoría de los ministros nacionalistas del gabinete del presidente Jorge Batlle, abarcó diez grupos motivacionales y 1.230 encuestas coincidentales en todo el país urbano.

Esfuerzo para buscar salida

La investigación de la empresa consultora señala que en un país como Uruguay, con un sistema multipartidario de pluralismo moderado, al decir de los analistas, resulta difícil, desde la salida de la dictadura, que un único partido logre mayorías necesarias para gobernar como ocurría antes.

El sistema presidencialista uruguayo, al estilo norteamericano, no está acostumbrado a desarrollar políticas negociadoras para gobernar como ocurre en el sistema europeo, donde un primer ministro depende de la correlación de fuerzas legislativas.

Sin embargo, agrega People’s Tendencies, la especialmente crítica situación actual, ha llevado a políticos, dirigentes sociales y empresariales en general, a instalar el tema del diálogo en la agenda de una opinión pública que, a su vez, hoy reclama el esfuerzo de buscar salidas en común a la situación.

En los años 90 y 95, en una encuesta similar, la ciudadanía opinaba que el sector que triunfara en las elecciones debía gobernar y aplicar su programa sin preocuparse de consensos, pero diez años después la población registra un cambio de opinión y emite un claro mensaje a sus dirigentes, se indica.

El 62 % de los encuestados considera que en la actualidad el sector político que gobierne debe hacerlo en coalición con otros sectores; un 68 % opina que debe buscar acuerdos y no imponer su política; y un 55 % entiende que todos los sectores deben tener ministerios, directores de entes y otros servicios.

En los grupos motivacionales, se destacó el fuerte tono con que la población exige «un diálogo global para llegar a acuerdos que nos saquen del pozo que estamos viviendo».

Perfil de un líder moderno

Esta nueva demanda social también modifica los perfiles de liderazgo. Un dirigente uruguayo hoy por hoy, deberá sumarle a sus tradicionales atributos «una gran capacidad de negociación», señalaron los encuestados, quienes marcaron una definición conceptual del perfil ideal de un líder moderno:

«El líder de hoy tiene que ser carismático, honesto por todos los rincones, tiene que hablar bien, ser auténtico, no un hipócrita ni un mentiroso, fuerte y decidido cuando lo exijan las circunstancias, hasta le admitimos una pizca de autoritarismo», se sintetizó de los grupos motivacionales.

«Pero por sobre todo» –se destacó– «tiene que ser un hábil negociador, tiene que ser capaz de negociar sus ideas con todo el resto para llegar a acuerdos, lo más importante es el acuerdo, aunque lo que se decida en común sea diferente a lo que él piensa que sea la verdad».

Ese líder ideal «tiene que demostrar que más que nada, le importa el bien común y no su propio beneficio, tiene que ser y que parecerlo, tiene que lograr no sólo enunciar que quiere el bien común, tiene que lograrlo, si no, no sirve para ocupar el liderazgo y tiene que dedicarse a otra cosa», se dijo.

«Tiene que ser conocido pero de perfil bajo, estamos cansados de los figurones, de esos a los que se les nota que lo que más quieren es salir en la televisión o estar en la tapa de los diarios. Tiene que saber de manejos políticos pero también tiene que darse cuenta de todo lo que no sabe, y tiene que saber elegir bien de quién se rodea», sentenciaron.

En ese sentido, la elección de los asesores fue subrayada por los encuestados, quienes se declararon «hartos del nepotismo». «Nos da mucha bronca cuando nos enteramos que acomodó a sus parientes y amigos, preferimos que haga una selección profesional de la gente que lo rodee y no nos creemos el versito ese, de que justo, mire usted qué casualidad, justito su hijo era el más idóneo para el cargo.

Tienen que prohibirle elegir parientes».

Finalmente, en los grupos motivacionales realizados por la empresa People’s Tendencies, se destacó que el líder ideal debe ser «cumplidor»: «Que prometa poco pero que lo cumpla. Estamos hartos de los verseadores, queremos gente ejecutiva, realista, que no nos vendan más paraísos artificiales», indicaron. *

 

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