Asamblea de Adeom interrumpida por trifulca nunca vista antes en el gremio
Pocos minutos después de las 21.00 horas, cuando hablaba Pablo Inthamoussu, una trifulca generalizada obligó a suspender la asamblea que se realizaba en el Cilindro Municipal, donde todo hacía pensar que habría mayoría para levantar la huelga. A esa hora ya quedaban apenas entre 500 y mil de los cinco mil funcionarios que participaron al inicio de la asamblea.
Las peleas continuas y abucheos a los oradores que se atrevían a defender el levantamiento del conflicto, motivaron a que la gente se retirara gradualmente poco después de comenzar la asamblea.
Los que se quedaron fueron víctimas de una agresión masiva que obligó al presidente y secretario del gremio, Víctor Silva y Eduardo Arbes, a retirarse acompañados por integrantes del servicio de seguridad de Adeom.
La última salida
Ayer, a la hora 21.15, la puerta Nº 8 del Cilindro Municipal se abrió violentamente para dejar salir a cientos de trabajadores municipales que literalmente huyeron de la asamblea del gremio. Los golpes e insultos de los representantes de los sectores radicales, algunos de los cuales ni siquiera eran municipales, obligó a levantar la asamblea, que continuará el martes a las 14.00 horas. Fuentes sindicales indicaron a LA REPUBLICA que la asamblea podría seguir el lunes o martes, pero los participantes exigirán garantías de seguridad al sindicato.
En la reunión de ayer los trabajadores se reunieron para analizar una posible salida a la huelga basada en una propuesta que la Intendencia de Montevideo (IMM) entregó al ejecutivo gremial en horas de la mañana. Este planteo reiteraba todos los puntos planteados en la propuesta del miércoles pasado pero agregando un pago de 500 pesos en febrero. Esto se suma a una partida de mil pesos por trabajador en noviembre por única vez y a un reajuste salarial del 10% en marzo y 9,74% en abril. Este segundo ajuste quedaría sujeto a la recaudación de la comuna. Por otra parte, la administración no reconocerá ninguna deuda por los meses en que no pudo dar el reajuste.
La IMM entregó su última propuesta en el marco de la comisión bipartita, que sesionó durante quince minutos en la mañana de ayer para que el ejecutivo gremial recibiera el planteo. Si bien esta reunión transcurrió con normalidad, ya en la mañana los integrantes del ejecutivo gremial dejaron el Palacio Municipal discutiendo entre ellos y con posturas visiblemente encontradas. Los moderados, encabezados por el presidente y vicepresidente del gremio, Víctor Silva y Eduardo Arbes, defendían la negociación y son mayoría en el ejecutivo. Los radicales, con Alvaro Soto y Aníbal Varela al frente, se inclinaban por continuar la huelga.
«Piñata» para empezar
La asamblea general de Adeom comenzó ayer a las 17 horas en medio de un férreo operativo de control.
En su noveno día de huelga, la dirección sindical decidió solicitar cédula de identidad para permitir el ingreso al Cilindro Municipal. El sindicato se aseguró que sólo hubiera municipales presentes, aunque no se controló que ingresaran sin armas y hacia el final de la asamblea se comprobó que se permitió el ingreso de gente externa al sindicato.
En un clima enfervorizado, hubo «piñatas» incluso antes de empezar a sesionar. Poco antes de las 17.00 horas llegó al Cilindro un camión cargado con trabajadores de uno de los cantones de limpieza, que ingresaron al local gritando «Â¡carneros!» y buscando a los dirigentes que habían quedado encargados de mandarles un camión y no lo hicieron.
Adentro, se enfrentaron con quienes supuestamente no los enviaron a buscar. Decenas de personas se fueron reuniendo en la cancha y llegaron a ocupar más de la mitad del lugar, en una inmensa «piñata» que no pudo ser captada por las cámaras de la prensa porque lo impidieron los encargados de seguridad de Adeom. El argumento fue «asegurar la integridad física de los periodistas».
Diez a cinco
Diez minutos después, con más de una hora de atraso, comenzó la asamblea y el secretario general del gremio, Eduardo Arbes, informó que la prensa debería retirarse. Posteriormente trasmitió a los asambleístas las dos posturas existentes dentro del ejecutivo: aceptar la propuesta de la IMM (10 votos) o continuar la huelga (5 votos). Sanmartino, que se inclinaba por la posición mayoritaria, destacó los logros alcanzados a partir de la lucha de los municipales y dijo que «hay que salir bien parados. Los trabajadores han logrado estas conquistas en base a su esfuerzo». Arbes, por su parte, ya había manifestado en la mañana, al salir de la comisión bipartita, que la oferta había «mejorado».
Varela, que quería continuar la huelga, basó su postura en que «hay que hacer cumplir el convenio. Si la IMM lo quiere romper, que lo diga. Mientras nos reconozcan la deuda y la cláusula gatillo en febrero, nosotros estamos dispuestos a discutir la forma de pago».
Para el dirigente Eduardo Baña las autoridades municipales «no tienen vergüenza. Lo que proponen es que nosotros continuemos con la huelga porque nos están confiscando los salarios que ya ganamos». Lo mismo opinó Alvaro Soto, quien dijo que la propuesta «bombardea cualquier salida negociada, poniendo cláusulas de salvaguardia atadas a la recaudación y no al costo de vida».
PIT-CNT, abucheado
El clima de violencia reinante en la asamblea se puso de manifiesto por segunda vez pocos minutos después de comenzar, cuando Arbes dio la palabra al representante del PIT-CNT, Juan Silveira. El dirigente de la central obrera fue abucheado por parte de la concurrencia y no pudo hablar. «Â¡Rompehuelgas!», «Â¡carneros!» y «Â¡vendidos!» fueron algunas de las cosas que les gritaron, mientras los obligaban a irse.
A partir de allí, la asamblea transcurrió en un ambiente enfervorizado, con una tensión creciente que motivó que gran parte de los asistentes comenzara a retirarse sobre las 19 horas mientras los huelguistas que protagonizaron los piquetes en los últimos días, se ubicaban en las filas inferiores de las gradas. Asistentes a la asamblea identificaron la presencia de numerosos participantes que no serían municipales y que protagonizaron los enfrentamientos.
A las 21 horas sólo quedaban algunos cientos de municipales en el Cilindro y la mayoría de los trabajadores que se habían manifestado a favor de levantar la huelga ya se habían retirado. Pese a que quedaban menos de mil funcionarios, todo indicaba que había mayoría entre quienes se inclinaban por levantar la huelga.
Cuando el dirigente Pablo Inthamoussu comenzó a argumentar a favor de levantar la huelga, empezaron a gritarle «Â¡cagón!» y «Â¡rompehuelgas!». Los «piqueteros», que estaban sentados en el piso frente a la mesa donde se ubicaba el consejo ejecutivo, se levantaron y dieron vuelta la mesa, tirando a todos los dirigentes al piso.
En medio de la «piñata» generalizada, alguien atinó a gritar: «El martes a las dos de la tarde nos reunimos de nuevo». Y eso fue adoptado como resolución. *
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