Documento interno: el grupo liderado por Astori responsabiliza a Batlle y a la coalición por la crisis económica

Para Asamblea Uruguay, el Foro Batllista intenta "demonizar" al FA

El sector liderado por el senador Danilo Astori sostiene, en el documento elaborado para el Plenario Nacional del FA que debe discutir la estrategia de la coalición de izquierda, que el Foro Batllista tiene un discurso «claramente conservador», con la peculiaridad de que algunos dirigentes del mismo han defendido «a quienes han cometido violaciones de Derechos Humanos o están comprometidos con actos de corrupción».

Para AU, el Foro actúa como soporte de las iniciativas del gobierno «a pesar de algunos vaivenes, y sus dirigentes –en especial su líder, el doctor Julio María Sanguinetti– se destacan por la forma en que intentan permanentemente colocar en la agenda política la dicotomía caos-orden, aprovechando cada ocasión que se les presenta para demonizar al FA, seguramente preocupados por un posible triunfo de nuestra fuerza política en 2004″.

El texto advierte que el Foro no tiene alternativas a las propuestas del gobierno de Jorge Batlle.

Sobre la 15, AU afirma que la misma «ha intentado conservar uno de los rasgos que manifestara al comienzo del período, cuando al tiempo de impulsar medidas muy antipopulares, mantenía una actitud mucho más dialoguista con la oposición que el gobierno de Sanguinetti y exhibía una postura diferente a éste que se plasmaba en la conformación de la Comisión para la Paz». La continuidad de esa tesitura, según el documento asambleísta, se manifiesta de alguna manera en la designación de Alejandro Atchugarry como ministro de Economía, para contrarrestar «la creciente impopularidad del presidente Batlle y su orientación económica, inspirada en el neoliberalismo que ha fracasado en todo el mundo y en su tradicional postura de supeditación a la hegemonía de Estados Unidos».

El texto, también analiza las circunstancias sociales, económicas y políticas del país, afirmando que deben preverse posibilidades de «radicalización de importantes sectores de la población, como aconteciera en otros períodos críticos en la vida del país, procurando evitar su concreción, ya que está demostrado que escenarios de graves alteraciones, turbulencias, traumas, en un país donde nunca ganó la izquierda, no son los mejores para que ella triunfe. Estos escenarios de confrontación creciente, por el contrario, tienden a facilitar sin quererlo, el discurso de la derecha más reaccionaria, que se favorece si el escenario se define en términos de la falsa contradicción entre caos y orden».

La hora exige al FA, según el documento, mantener la postura opositora, con el agregado de la responsabilidad y cultura de gobierno. Lo que «implica levantar la mira más allá de la coyuntura, intentar interpretar las consecuencias, saber ceder para acercar posiciones y apelar a los argumentos propios y a nuestras fuerzas acumuladas para que el gobierno también entienda que debe ceder porque hay un país y un pueblo de por medio». El otro aspecto que ayudaría a «la izquierda a llegar al gobierno nacional es la realización de actos que demuestren que desde la oposición, el FA también participa en la resolución de los problemas que más preocupan a la gente, es decir en la adopción de medidas de gobierno, que se tiene capacidad de contribuir a gobernar al país. Si el FA está para ayudar cuando el país lo necesita, se refuerza la imagen de capacidad de gobierno del FA».

 

El escenario internacional

En sus párrafos iniciales, el documento describe una panorama mundial caracterizado por la desigualdad y la inestabilidad política, con el ingrediente de una estrategia de guerra desarrollada por Estados Unidos y fomentada por los principales núcleos del poder económico, con la intención de fortalecer un mecanismo militar de dominación planetaria.

Frente a ello propone la «promoción y desarrollo de las democracias, en el marco de la vigencia del derecho internacional y el respeto a la autodeterminación», así como , «la democratización y socialización del conocimiento, de la riqueza y, particularmente, de los medios de comunicación»

En la definición de la realidad de la región, plantea que la crisis Argentina es » consecuencia de la aplicación a rajatabla del modelo neoliberal» y se pronuncia sobre la reformulación del Mercosur, con la esperanza de que el triunfo de Lula en Brasil habilite nuevos escenarios (el documento fue elaborado con anterioridad al balotaje del 27 de octubre).

 

El hacedor de entuertos

En este aspecto, el documento señala la responsabilidad del «mantenimiento de un modelo económico que ya ha generado más de cuatro años de recesión, a lo cual hay que sumar un conjunto de factores externos negativos que se profundizaron con la explosión de la situación Argentina», como vector de la grave situación actual. Todo agravado por medidas que producen «un círculo vicioso de reducción del gasto, reducción de la recaudación y aumento impositivo, cuando desde hace ya más de cuatro años se advirtió que el problema fiscal se originaba en una caída de la actividad que provocaba una caída en la recaudación, y no así en un incremento del gasto, que justificara la creación de nuevos impuestos para financiar aquellos».

Sobre la crisis financiera, el texto recuerda que «fue un sistema construido sobre bases artificiales, con dinero a corto plazo y volátil, que entraba salía, y con el que nunca se contó para financiar la siempre postergada reactivación productiva». Asimismo responsabilizó al gobierno por la falta de controles y la falta de medidas que permitió la pérdida del 45% de los depósitos. También, «las desafortunadas y frecuentes declaraciones del Presidente de la República , que dijo y se contradijo, que se tornó imprevisible en momentos en que era necesario inyectar tranquilidad y seguridad desde el gobierno y que en algún episodio notorio llegó a comprometer el relacionamiento internacional del país».

 

Diferencias con los vecinos

Un agregado a esta crisis son las críticas al sistema político «al cual se le reprocha no estar respondiendo a la altura de las exigencias que nos plantea la grave situación del país. Creemos que hay en ello claras responsabilidades de la coalición de gobierno. Y si bien es cierto que la oposición no ha actuado en forma consecuente en la búsqueda de acuerdos, no puede obviarse el hecho fundamental de que en la defensa del modelo económico y social vigente, los partidos tradicionales han sido inflexibles». Luego el documento se extiende en el análisis de la actitud de los partidos políticos y a los comentarios ya reseñados del Partido Colorado, ingresa en la descripción del Partido Nacional (el texto fue elaborado antes del retiro blanco del gabinete). En ella se señala la escisión de sectores del Herrerismo, en la tentativa de construir una alternativa unificadora la liderazgo de Luis Alberto Lacalle. Advierte además, que los magros resultados en las encuestas habilitarían a un desprendimiento de los nacionalistas de la coalición de gobierno.

Sobre el FA, el documento afirma que no sólo se ha mantenido como la primera fuerza política (individualmente considerada), sino que, en especial a partir de julio de este año, ha superado en las encuestas el ‘techo’ de 42 o 43 por ciento que le adjudicaban varios analistas, y la propia votación de Tabaré Vázquez en el balotaje (45 por ciento) …» Lo que «ha sido la base para que el descontento creciente hacia los partidos tradicionales se canalice positivamente, marcando un contraste con la realidad de otros países, donde el rechazo a las orientaciones gubernamentales se ha manifestado en un rechazo genérico y muy fuerte a los políticos y a la política, como acontece en Argentina».

 

Los cambios necesarios

Tras seÃ

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