El agente que elogió las ideas del ex canciller Blanco canceló orden que pudo detener crímenes en 1976
La fundamentación ideológica del ex canciller Juan Carlos Blanco, porque como se vivía una «Tercera Guerra Mundial» era justificada la violación de los derechos humanos, fue destacada por Harry W. Shlaudeman, el funcionario a cargo de América Latina en el Departamento de Estado, que canceló una orden de Henry Kissinger por la que sugería a las dictaduras sudamericanas que terminaran con las acciones de los «escuadrones de la muerte» en el exterior. La orden fue suspendida el día antes que los agentes chilenos Michael Townley y Armando Fernández, asesinaran al ex canciller chileno Orlando Letelier y a su secretaria Ronni Moffitt, con una bomba que hizo estallar su automóvil en la ciudad de Washington el 21 de setiembre de 1976, según difundió este jueves el diario New York Times.
En el artículo firmado por la periodista Diana Jean Schemo, se indica que según nuevos documentos desclasificados por las agencias de inteligencia estadounidenses, Shlaudeman canceló la orden del Secretario de Estado Kissinger, en una clara prueba de la ambivalencia que tenían los «hacedores» de la política exterior norteamericana y su indiferencia sobre la situación de los derechos humanos.
«Se pudo parar lo que ocurrió»
El New York Times recuerda que el asesinato de Letelier fue un trabajo de la «Operación Cóndor», como se denominó el plan de las dictaduras de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay de compartir sus informaciones de inteligencia y coordinar el arresto, intimidación y la eliminación de los opositores a sus regímenes en el exterior.
La nueva documentación fue revelada por el investigador Peter Kornbluh (autor del libro «El Archivo de Pinochet», de próxima aparición) y el periodista John Dinges (quien escribe una investigación llamada «Los años del Cóndor»). «La oportunidad de haber prevenido esto estuvo allí y nunca fue tomada», dijo Kornbluh, para quien una posición dura de Estados Unidos ante las acciones paramilitares «habría podido parar lo que ocurrió desde su inicio».
Los documentos indican que en julio de 1976 la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estaba en conocimiento del «Plan Condor» y que el 23 de agosto de aquel año, Henry Kissinger ordenó a los embajadores norteamericanos que trasmitieran directamente a los generales la «profunda preocupación» de Washington por las actividades de «escuadrones de la muerte» sobre disidentes políticos exiliados.
Para Kornbluh, ninguno de los documentos desclasificados demuestra que los embajadores se hayan conectado con los jefes de Estados sudamericanos antes que la orden fuera cancelada por Shlaudeman el 20 de setiembre de aquel año. Shlaudeman dijo que canceló la orden porque en las semanas previas no habían registrado actividades del «Cóndor», pero 18 horas después estalló el coche en que murió Letelier.
El artículo del New York Times señala que en una entrevista telefónica, Shlaudeman, actualmente retirado, dijo que no creía que se hubiese podido prevenir los asesinatos si él no cancelaba la orden de Kissinger. «La bomba ya estaba debajo del coche para el momento en que saliera el mensaje cablegráfico», dijo.
Blanco y la «Tercera Guerra Mundial»
Los documentos demuestran que Shlaudeman tenía conocimiento de las actividades del Cóndor y que había indicado en un reporte del 3 de agosto que las dictaduras «están juntando fuerzas para erradicar a la «subversión», una palabra que cada vez se aplica más a disidentes no violentos de izquierda y de centro izquierda», escribió.
Shlaudeman, indica el New York Times, argumentó que los generales estaban convencidos de que América Latina era el lugar donde se definiría «una Tercera Guerra Mundial» con los países del Cono Sur como «bastión de la civilización cristiana».
El argumento de Shlaudeman surgió, precisamente, de las ideas que había manifestado el entonces canciller uruguayo Juan Carlos Blanco, según demuestra otro documento desclasificado en el que el agente estadounidense le explica al Secretario de Estado Henry Kissinger la fundamentación política de las dictaduras respecto a la tortura y los operativos extraterritoriales.
«El ministro de Relaciones Exteriores uruguayo Blanco uno de los más brillantes y normalmente confiables miembros del grupo fue el primero en describir la campaña contra los terroristas como una «Tercera Guerra Mundial», señalaba Shlaudeman en un documento que LA REPUBLICA difundió el pasado 27 de agosto.
«La descripción es interesante por dos razones:
– Justifica las duras y radicales medidas «de guerra»,
– Hace énfasis en el aspecto internacional e institucional, justificando en consecuencia el ejercicio del poder más allá de los límites nacionales», dice textualmente el documento fechado el 3 de agosto de 1976.
El ex canciller Juan Carlos Blanco se encuentra actualmente procesado con prisión en la Cárcel Central, por el delito de coautoría de privación de libertad contra la maestra Elena Quinteros, desaparecida desde el 28 de julio de 1976, cuando fue secuestrada dentro de los límites de la Embajada de Venezuela. *
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