Larrañaga: "El Partido Nacional puede generar un divorcio por mutuo consentimiento con el gobierno"
–¿Cuáles son las expectativas sobre la Convención del Partido Nacional del próximo 3 de noviembre?
–Las expectativas están centradas en que nuestro partido dé un ejemplo de participación a nivel de los dirigentes de todo el país.
La convocatoria de esta Convención no es contra ningún sector del partido. No es un emplazamiento dirigido a nadie ni supone pretender enfrentamientos de ninguna naturaleza.
Esta Convención puede constituirse en un esquema de cambio para lograr que el gobierno cambie, para hacer que el gobierno rectifique el rumbo. No nos queremos bajar del barco, queremos que el barco rectifique el rumbo antes que sea demasiado tarde y colisione.
Algunos sostienen que el partido, porque está en coalición, es responsable; y yo sostengo que ese razonamiento es absolutamente erróneo y muy difícil de sustentar. Nunca el Partido Nacional precisó cargos para ser responsable y contribuir con el mejor destino nacional.
Otros compañeros razonan que éste no es el momento de generar cambios, que se puede afectar la estabilidad política del país. Un nuevo antológico error, porque si no propendemos a cambiar cuando es necesario, si no intentamos los cambios que el país precisa para que la gente tenga mejores respuestas en los momentos de mayor crisis, ¿cuándo vamos a aprovechar la oportunidad para hacer esos cambios? Además, ¿es posible que afecte a esa estabilidad el Partido Nacional simplemente por retirar los ministros del gabinete? Nos parece un absurdo.
Queremos respaldar las mejores respuestas para la gente, queremos intentar estos cambios cuando el país y el gobierno todavía pueden llevarlos adelante.
La única forma de lograr que el gobierno cambie es haciendo que el partido cambie la relación con el gobierno para pasar de una relación de gobierno de coalición con participación ministerial a un régimen de gobernabilidad. La legitimidad del acuerdo con el doctor Batlle nunca reposó sobre la integración de ministros blancos en el gabinete. La legitimidad siempre estuvo en el respaldo del Directorio y el parlamentario.
Algunos dicen que esto es poco menos que una propuesta anarquista, desestabilizadora, y contraria a los principios del Partido Nacional. Esos juicios constituyen un verdadero y absoluto absurdo. Al reconocer una situación que es mala, que es muy difícil para los uruguayos, lo malo sería que el Partido Nacional no impulse los cambios que tiene que realizar.
¿Para qué queremos seguir inviabilizando a cinco compañeros del partido en el ejercicio de sus competencias al frente de cinco ministerios si no pueden llevar adelante sus cometidos, sus planes, y sus propuestas?
Tenemos Ministerio de Trabajo con una desocupación que anda en el entorno del 18%, tenemos Ministerio de Vivienda sin poder construir viviendas; tenemos Ministerio de Industria, sin poder defender la industria nacional. Estos son ejemplos que no son traídos para argumentar en contra de la gestión de los respetables compañeros al frente de cada una de estas carteras que he citado, sino todo lo contrario: para que nos demos cuenta de cómo estamos inviabilizando, neutralizando, desdibujando, la actuación de estos cinco compañeros en los puestos de responsabilidad que ocupan en estos treinta meses de gestión.
Ha sido el Poder Ejecutivo el que ha inviabilizado esta coalición. El que ha dejado vacía de contenido a la coalición de gobierno ha sido el presidente Batlle que no ha tomado en consideración el aporte generoso otorgado por el partido a lo largo de esta gestión. Ha sido Batlle quien no ha escuchado al Partido Nacional, el que no ha escuchado a nadie y se ha ido arrinconando.
El Partido Nacional puede generar un divorcio por mutuo consentimiento con el gobierno.
No somos partidarios de un portazo al gobierno, porque tenemos responsabilidades, porque contribuimos a la elección de este Presidente, pero no lo elegimos para que hiciera cualquier cosa, para que gobernara a su antojo absoluto. Lo elegimos bajo un acuerdo, el del 9 de noviembre, que lamentablemente no se ha cumplido en su mayor parte, más allá de los enormes esfuerzos del Partido Nacional.
Los resultados están a la vista, hoy la situación del país es mucho más grave y mucho más difícil que la situación del 1º de marzo del año 2000.
Caprichoso y sin oído
–¿Jorge Batlle ha sido un presidente absolutista?
— El doctor Batlle ha ejercido la Presidencia caprichosamente, con tozudez y sin ponerle el oído a la realidad nacional.
El gobierno no quiere que la coalición se rompa porque es la confesión de su fracaso. El Frente seguro tampoco quiere que la coalición se rompa porque nunca el Frente Amplio ha jugado tan libre en el escenario político como ahora, donde con un solo tiro nos pega a blancos y colorados.
Pero los blancos, por la gente debemos librar la batalla de cambiar ahora. Cambiar esa coalición por gobernabilidad y darle algunos contenidos al nuevos acuerdo con el Partido Colorado: la necesidad imprescindible de un diálogo político nacional antes de fin de año. Un gran acuerdo, porque si no de ésta no vamos a poder salir. Es necesario una gestión entre todos para reprogramar el endeudamiento externo que tiene el país con los organismos internacionales.
Uruguay no va a salir si cada peso que ahorra lo destina al pago de sus compromisos internacionales.
Si reprogramamos se podrán destinar recursos económicos para inversión, para el desarrollo, para el crédito que hoy no existe en el país. Debemos fortalecer algunas políticas sociales para que miles de uruguayos que están pasando mal puedan tener un mejor destino.
–¿Cuál será el alcance de las mociones de Alianza Nacional?
–Abogamos por retirar los ministros del gabinete como forma de cambiar la relación con el Poder Ejecutivo. Si algunos compañeros piensan que el paso que hay que dar es un paso largo de retirar la participación de todos los cargos que el Partido Nacional tenga en la administración pública en general, vamos a aportar los votos para eso como prueba de que no nos animan intereses mezquinos, electorales o sectoriales, si no que nos anima un interés nacional.
Hemos leído y escuchado en la prensa algunos comentarios que hablan de que los blancos tenemos que estar afiliados al pensamiento único de defender una coalición más como un fin que como un instrumento. Aquí hay adoradores de la coalición y no advierten que ésta es un instrumento y no un fin en sí mismo.
A esos adoradores de la coalición y aquellos que sólo respetan una especie de pensamiento único o de que se está con esa idea porque si no entramos en etapas de desestabilización, les decimos simplemente una cosa: que nos dejen ser blancos a quienes pensamos diferente, que nos dejen ser nacionalistas como hemos sido siempre.
Que no agravien al partido al decir que se es responsable por estar en el gabinete, como interpretando que al contrario, el partido perdería la responsabilidad si se va del gabinete.
Eso es un disparate, es un cuento chino, un cuento para niños, un absurdo total y absoluto, nadie puede decir tamaño disparate si respeta al partido y no quiere generarle una afrenta y un agravio al partido.
Como no decimos que los que se quieren quedar en la coalición lo hacen por defender posiciones y cargos, tampoco vamos a permitir el agravio de que los que nos queremos ir lo hacemos por propósitos electorales, mezquinos o para jaquear a sector o actor político determinado dentro del Partido Nacional, porque algunos sostienen que estamos en una especie de internismo y que por eso adoptamos esta posición. *
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