"En la mañana del lunes, en la reunión del EP, Tabaré nos comentó a todos lo que iba a decirle a Adeom y nadie le planteó una sola duda"
-Sé que en su movimiento están analizando la necesidad de desdolarizar la economía uruguaya, ¿es así?
-Sí. El problema de nuestro país es que ha ido resolviendo el problema de una economía deficitaria con el endeudamiento. Y ese endeudamiento ha ido cimentando un aumento de su dependencia y la profundización del modelo neoliberal.
-¿Cómo se sale de esto?
-Un gobierno progresista va a tener el problema de la deuda externa ya contraída, pero a la vez el desafío de no tener que endeudarse. El problema es que si mañana usted tiene que ir a negociar con alguien a quien le debe plata, pero además de negociar cómo le paga o reprograma, le tiene que ir a pedir más plata, queda atado de manos y pies. Por eso lo primero que hay que hacer es la desdolarización total de la economía. Para reactivar al sector productivo no sólo se necesitan medidas económicas que hemos propuesto, sino que además es necesario financiar ese crecimiento productivo. Pero hoy el principal problema de los uruguayos es la falta de circulante. Esta falta es porque este país que estaba desdolarizado tenía dos monedas circulando: el peso uruguayo y el dólar estadounidense. El dólar ya fue, se fue porque lo robaron, se fue porque quienes lo tenían depositado lo sacaron y se lo llevaron, se fue porque otros lo tienen en el colchón, se fue porque además no nos prestan más. Se fue. Esto significa que no tenemos los billetes verdes para dinamizar la economía y nos queda la moneda nacional, pero disminuía porque la capacidad de compra del peso uruguayo está disminuida. ¿Es posible dinamizar la economía sin moneda? No es posible. Y como no se pueden inyectar billetes verdes ¡por suerte! , tenemos que inyectar billetes nuestros. Esto es desdolarizar, lo que implica declarar la invalidez de todo contrato comercial realizado con una moneda que no sea la nacional. En segundo lugar hay que establecer que los bancos puedan otorgar créditos en dólares. En tercer lugar, la prohibición de que los depositantes nacionales puedan depositar dólares en los bancos uruguayos. Paralelamente hay que traducir el endeudamiento de quienes hoy deben en dólares, a deudas en pesos, en Unidades Indexadas. Y darles la opción, a quienes tienen sus depósitos en los bancos del Estado y en los bancos gestionados y que no los pueden retirar difícilmente los van a poder retirar en los plazos que se los habían dado en pesos, en Unidades Indexadas a un valor del dólar que hay que acordar. Si en este país los que deben pasan a deber en pesos, en UI, los que tienen sus depósitos los recuperan en UI y lo que prestan en el futuro los bancos es en pesos, en UI, esta va a significar la desdolarización total de la economía. Esto va a significar la recuperación de la credibilidad en el sistema financiero, porque es imposible que se recupere la credibilidad en la medida que el sistema financiero esté dolarizado y que el Estado, garantía última, no tenga dólares en el Banco Central. Mi intención es que nos quedemos sólo con dólares auténticos, que son aquellos que surjan de nuestras exportaciones. Porque en los últimos años, en lugar de emitir nuestra moneda, es pedirle al Tío Sam que nos emita billetes verdes. Cuando emitimos nosotros nadie nos pone condicionamientos, cuando vamos con el Tío Sam no sólo nos emite su moneda sino que además nos pone como condicionamiento que llevemos adelante una política económica como ésta, que nos mató.
-¿Comparte la posición del doctor Tabaré Vázquez de que hay que respetar los convenios y que los mismos se van a pagar en el momento adecuado?
-El presidente del Encuentro Progresista no puede decir otra cosa, ni debe decir otra cosa. Si el futuro presidente de los uruguayos no diera el mensaje de que los compromisos hay que cumplirlos, pues no merecería ser presidente. Y además digo que esas declaraciones de Vázquez no fueron destempladas, dichas en medio de la calle, como dicen algunos, porque en la mañana del lunes, en la reunión del EP, nos comentó a todos lo que iba a decir. Y nadie le planteó una sola duda sobre lo que iba a decir. A esas manifestaciones de Vázquez, le voy agregar una mía. No sólo los compromisos que se asumen hay que cumplirlos, sino que además no se deben hacer convenios sin que se tenga la certeza de que se pueden cumplir. Claro que sé que la crisis que hoy se vive es responsabilidad de la crisis global del país, pero no me es de recibo de que esta crisis del país que nosotros anunciábamos desde hace tres años, no se hubiera tenido en cuenta a la hora de firmar el convenio en el mes de diciembre. Dicho con el mejor de los espíritus: junto al espíritu crítico hay que tener un profundo espíritu autocrítico, porque no sólo debemos cuestionar las cosas del gobierno nacional cuando están mal, sino que también cuando cometemos algún error tenemos que tener suficiente coraje, espíritu autocrítico, para decirlo.
-Usted fue dirigente sindical, ¿cómo está viendo la actitud de Adeom?
-Reivindico el derecho de los trabajadores a mejorar sus condiciones de vida: esto es su participación en la riqueza. También soy partidario de la justa distribución de la riqueza, pero soy también partidario de la justa distribución de la pobreza.
Digo esto porque el concepto de «justa distribución» no puede estar condicionado por la riqueza o ausencia de riqueza. La justicia es justicia, en la riqueza o en la pobreza. Por eso me parece medio contradictorio el espíritu solidario de estar solicitando que para mejorar los salarios de quienes ganan cinco veces más, haya que aumentarle los impuestos a quienes ganan cinco veces menos y que también son trabajadores y montevideanos.
-Pero entre los que pagan impuestos hay muchos montevideanos que ganan mucho dinero…
-Si pudiéramos sacarle más a los que más tienen, si pudiéramos aumentarle la contribución a los más ricos, utilizaría lo recaudado para darle de comer a los que no tienen para comer y no para aumentarle el salario a los que ganan cinco veces más que quienes hacen la misma tarea de ellos.
Y esto lo haría no porque los trabajadores municipales no lo merezcan, sino que lo haría por solidaridad. Porque aquello que se iguala para arriba no existe, querido. Si hay diez para repartir y uno tiene ocho y el otro tiene dos, igualarlos significa llevarlos a todos a ocho, porque entonces es diez y seis lo que se precisa. Y no hay diez y seis. Cuando hay que igualar hay que subir a los de abajo, achicando a los que están arriba.
Y hay algunos que están mucho más arriba que los trabajadores de Adeom, pero hay otros que están mucho más abajo. *
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