"Tota" fue informada antes de morir
María «Tota» Almeida de Quinteros murió a las tres de la madrugada del domingo 7 de enero de 2001 sin haber encontrado a su hija. Sin embargo el sacerdote Luis Pérez Aguirre, fundador del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), confesor e íntimo amigo de Tota, aseguró que horas antes de morir le había informado sobre el destino de Elena.
Pérez Aguirre, también integrante de la Comisión para la Paz, dijo que cuando concurrió a darle la extremaunción tuvo con ella un diálogo «íntimo» que «Tota se llevó. Quedó en paz». El sacerdote, que integraba la Comisión para la Paz, manifestó que había sentido el «deber moral personal» de informar a Tota sobre lo que había sucedido con Elena.
Agregó que cuando se lo dijo la encontró «muy tranquila y muy en paz. Es una valoración absolutamente subjetiva. No había nadie en ese momento ni tampoco la persona que la acompañaba, así que eso quedó entre ella y yo. Fue algo privado, íntimo, entre dos personas que se quieren mucho».
Tanto los demás integrantes de la Comisión para la Paz como el dirigente del PIT-CNT, Raúl Olivera, negaron en ese momento que hubiera información sobre Elena y rechazaron la versión de Pérez Aguirre. El sacerdote murió en un accidente dieciocho días después manteniendo siempre su versión sobre aquella conversación. La Comisión para la paz obtuvo -a través de fuentes militares- una serie de versiones sobre el destino de la maestra. Por estos días, los integrantes del grupo procesan las conclusiones de esta investigación, cuyo resultado será presentado al presidente Jorge Batlle, la semana próxima.
Sanguinetti se comprometió a investigar
Durante su comparecencia ante la Comisión Investigadora sobre la situación de Personas Desaparecidas del Parlamento, realizada el 17 de junio de 1985, María del Carmen Almeida de Quinteros (Tota) señaló que el gobierno nunca la ayudó a recuperar a su hija.
Tota Quinteros, recordó que mantuvo una entrevista con el entonces presidente Julio María Sanguinetti, poco antes de que ambos viajaran a Venezuela.
«Sanguinetti me mandó a llamar y tuvo una entrevista conmigo antes de irme para Venezuela. Me dijo que iba a comprometerse con el gobierno de Venezuela en el sentido de que iba a haber una investigación muy seria en el caso de Elena y demás desaparecidos y que se iban a renovar las relaciones. Yo, incluso, dije que no debíamos esperar hasta el 1º de marzo para hacer la investigación, porque el 15 de febrero habría Cámaras y tendríamos todos los elementos para hacer la investigación (…) Me dijo que me quedara tranquila, que se iba a hacer la investigación».
Quinteros dijo que cuando estaba en Venezuela, se le presentaron dudas sobre lo prometido por Sanguinetti: «no dudé de la investigación, sino de que el compromiso fuera tan serio, porque nunca salió ninguno de los dos a exponer frente al pueblo venezolano que verdaderamente existiera este compromiso».
Además, Quinteros dijo sentirse mal debido a que en Venezuela le dijeron que Elena estaba muerta, y se molestó por el hecho de que el gobierno uruguayo no le informara al respecto.
Indicó que en 1979 se encontró en Ginebra con el embajador Giambruno quien le aseguró que su hija estaba viva. Sin embargo, al año siguiente Giambruno dice que le dio esa información a Quinteros porque le tenía lástima.
Agregó que en el 83, Giambruno negó que hubiera torturas y desapariciones en Uruguay, y que por lo tanto el gobierno no tenía nada que ver con las denuncias.
Al siguiente año, reconoció que sólo había cuatro desaparecidos (Julio Castro, Eduardo Bleier, Miranda y Elena), pero reiteró que «el gobierno uruguayo no era responsable en esos casos». *
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