"En el tema bancario puede haber políticos suicidas, pero no creo que existan sistemas políticos suicidas"
–¿Cómo está el enfermo?
–Todavía está en situación delicada. Tenía casi firmada su partida de defunción, con el acuerdo que había hecho el gobierno con el Fondo Monetario Internacional, donde se compromete a liquidar los cuatro bancos suspendidos. Sobre esto digo que en Estados Unidos, cuando cae Citycorp, el Estado no la deja caer y espera hasta que viene una empresa aseguradora a comprarla. Por eso cuando se dice que a los bancos hay que dejarlos quebrar, se está manejando una teoría de exportación. Y yo no estoy diciendo que hay que ir al salvataje. La liquidación lisa y llana trae consecuencias que van mucho más allá de la caída de ese banco. En el caso de Uruguay fue mucho peor, porque la crisis fue de todo el sistema. En este marco sostenemos que la liquidación lisa y llana es la peor solución, porque deja a 33 mil empresas sin posibilidad de renovar su línea de crédito, entre las que se encuentra todo el sistema mutual, que es el segundo generador de empleos en el país, con más de 100 mil puestos de trabajo. Además dejaba de pagarle más de 1.600 millones de dólares a los ahorristas, que habían confiado en ese seguro implícito que el Estado había jugado hasta ese momento. La idea del gobierno fue: los bancos que pueden aguantar esta movida quedan y los que no pueden aguantar caen. Pero eso no es verdad. La banca extranjera en este país adopta dos modalidades. Unas son sucursales de las casas matrices y otras son sociedades anónimas uruguayas que utilizan el nombre del banco, que no cuenta con el respaldo de la casa matriz. En el caso de aquellas que son filiales, a veces las casas matrices resuelven no respaldar, como ocurrió en Argentina. Entonces no es cierto que los que aguantan, aguantan, y los que no se caen. Hay algunos que dicen que aguantan. Ahora, si yo reprogramo los depósitos de la banca oficial y de los bancos suspendidos, la gente va a los bancos que dicen que aguantan. Ese banco va a tomar ese depósito y en primer lugar va a ofrecer depositarlo en el exterior. Con lo cual se podría llegar a la situación paradójica de que contrajimos un endeudamiento internacional, que vamos a tener que pagar todos los uruguayos, y esa plata va a terminar en Rotterdam o en Nueva York, reactivando a otros países. Hace pocos días un gerente general de un banco extranjero dijo que hay que recuperar los 1.500 millones de dólares que están en los colchones. Pero más adelante, en esa misma entrevista, aseguraba que en este país no va a haber crédito por mucho tiempo. Entonces, señor, ¿para qué quiere los 1.500 millones de dólares?
–Si ya está firmado con el FMI la liquidación de los cuatro bancos ¿hay posibilidades de revertir esa situación?
–Tengo claro que la actitud de los ahorristas buscando una solución razonable, más la actitud del sindicato bancario que hizo su propuesta y sobre la que se está trabajando, más una actitud prudente de los deudores, permitió crear un nuevo escenario que abre la posibilidad de encontrar una salida de consenso donde todos vamos a poner algo. Pero hay que saber que hasta ahora hemos vivido la crisis de los depósitos, pero ahora se viene la crisis de los deudores. Es que la ruptura de la banda de flotación, el altísimo endeudamiento en dólares y el altísimo porcentaje de depósitos en dólares, va a traer que la gente no pueda pagar sus deudas. En este sentido AEBU está explorando soluciones para proponer. No estamos de acuerdo con una refinanciación total y generalizada, porque ya tenemos experiencia de que cuando se recurre a esa solución también se terminan amparando los que pueden pagar. De lo que se trata es de ir buscando soluciones franja a franja, casi cliente a cliente.
–Para usted ya hay un pacto social que ha creado un nuevo escenario, pero estaría faltando un pacto político…
–Exactamente. Hay un pacto social porque los actores nos hemos entendido, sabiendo que tenemos intereses distintos. Los trabajadores queremos conservar el trabajo, los ahorristas quieren sus ahorros y cada uno tiene sus espacios de acción. Pero hemos demostrado que es posible encontrar una solución de conjunto. Creo que esto obligó al gobierno a torcer ese acuerdo con el FMI y a buscar soluciones alternativas, entre otras cosas porque creo que puede haber políticos suicidas, pero no creo que existan sistemas políticos suicidas. Cuando se empezó a ver que el mutualismo se iba tras la caída de los bancos, que se iban 33 mil empresas, la situación comenzó a cambiar, porque un gobierno que tiene un déficit fiscal muy grande, si se cierran esas empresas, está aceptando de antemano que su recaudación siga cayendo hasta niveles en donde le va a ser imposible pagar sueldos y jubilaciones. Pero este nuevo camino que logró ese entendimiento social, debe complementarse con espacios más amplios que la coalición de gobierno.
–Ahora, los uruguayos perdieron la confianza en el sistema bancario. ¿Es recuperable esa confianza?
–Hasta la crisis el primer factor de confianza era el Estado, pero con esta crisis también aprendimos que los Estados se funden. En segundo lugar los bancos internacionales de primer nivel, como son los inversionistas del Banco Comercial, también fallaron como agentes de confianza.
–¿Dónde hay que ir a buscar la confianza?
–Tenemos que ir a una reestructura del sistema financiero que tenga que ver más con su función, que con el respaldo. En Europa las cajas locales de las regiones son más de la mitad del sistema financiero de los países. Y la gente va a las cajas locales porque de alguna manera ve el resultado de la inversión que hace. Si vamos a esto de un sistema que lo ponemos en función de lo que como país queramos hacer y lo juntamos con un marco institucional y una red de seguridad, un seguro de depósitos, podemos ayudar a reestablecer la confianza.
–¿Hay voluntad política para este nuevo encare?
–Hasta el día de hoy en la coalición de gobierno no hay voluntad para llegar a políticas de Estado, pero creo que hay cosas que el gobierno va a tener que hacer aunque no quiera.
–Se acortan los plazos y no aparecen soluciones para los cuatro bancos suspendidos. ¿Qué actitud va a tener AEBU en caso de que no haya una solución y llegue la fecha del cierre?
–Estamos participando en la comisión asesora del Ministerio de Economía y Finanzas, trabajando sobre el Banco de Crédito que tiene un accionista minoritario dispuesto a capitalizarlo y por otro lado trabajando la idea del Banco Nacional Privado con los otros tres suspendidos. Ahora apareció un interesado en el Banco Comercial. También habrá que estudiar la posibilidad del Banco Municipal que planteó Mariano Arana. Sabemos que vamos a transitar por toda esta situación junto con los ahorristas y los deudores, para llegar a la solución menos dolorosa a esta situación. Con respecto a los puestos de trabajo sabemos que vamos a sufrir un golpe, esto lo tenemos asumido, pero estamos comprometidos en la solución de esos puestos de trabajo en el futuro.
–Pero se puede posponer la fecha de cierre de esos bancos…
–Cualquier forma de posponer esta situación actual actúa en contra, porque los bancos van perdiendo su capacidad de recuperar los clientes. Ahora, si es necesaria una postergación instrumental, luego de acordada una salida, sería lo más razonable.
–Queda poco tiempo…
–Sí, hay que articular muchas cosas. Es que si los bancos van a abrir tienen que abrir bien, en buenas condiciones, porque otro traspié no se puede tener. Para que esto salga adelante habrá que trabajar las 24 horas del día. Esto se lo vamos a plantear al gobierno. *
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