Llamadas al Director

Un viejo profesor de literatura metido a cuidacoches

Señor Director:

Quiero contarle algo que me sucedió ayer y me hizo sentir una tremenda vergüenza ajena. Voy a estacionar mi automóvil en una calle cercana al consultorio de un odontólogo con el cual tenía una cita médica, y como sucede normalmente, un cuidacoches comenzó a orientarme con señas las maniobras que debía hacer para ubicar mi coche en ese reducido espacio. Debo reconocer que generalmente me cuesta mucho estacionar como corresponde. Con el apuro porque temía llegar tarde a la hora de mi consulta, me fijé muy poco en esa persona, aunque me pareció encontrar en su voz y en su rostro algún detalle que me resultaba muy familiar. Cuando regresé al lugar, desactivé la alarma de mi coche, subí y encendí el motor. El mismo cuidacoches se acercó entonces esperando como es lógico su propina. Lo miré, y entonces, lo reconocí. Ese hombre desaliñado, envejecido aunque de acuerdo a mis cálculos no puede superar los sesenta años, había sido mi profesor de literatura allá por los años setenta en el Liceo Varela. Le di mi propina y simulé no reconocerlo. No sé si hice bien o mal. Le repito, me dio vergüenza ajena.

Teléfono: 9169…

El Director: Estimada lectora: el testimonio –realmente punzante– de su llamada me exime de todo comentario. No obstante, me permito cuestionar la expresión «vergüenza ajena» aplicada a este caso, pues prefiero reservarla para esa sensación desagradable que sentimos cuando alguien hace el ridículo. El sentimiento que me produce la anécdota que usted narra es una mezcla de conmiseración, vergüenza e indignación.

 

Debemos dar oportunidad de gobernar a quienes aún no lo han hecho

Señor Director:

Estaba leyendo el caso del suicidio de este hombre de Toledo en el Palacio Legislativo y pienso que es porque muchos nos desesperamos de ver cómo después de luchar tanto todo se viene abajo. Por ejemplo nosotros, le digo, hace dos años compramos aquí en Atlántida un terrenito con el sueño de poder hacernos nuestra casita propia pero esos sueños de prosperar no se han cumplido y pienso que deberíamos darle oportunidad de gobernar de una vez por todas a quienes aún no lo han hecho para ver si todo cambia. Yo tengo un nieto que hace dos días no lo puedo mandar a la escuela porque no tengo con qué calzarlo, no tiene zapatos, mi esposo hace changas a veces y cuando lo hace, gana cien pesos por día, hasta ahora estábamos alquilando pero hace tanto que no podemos pagar que nos tenemos que ir, voy a entregar la casa esta, el terreno lo perdimos por no seguirlo pagando, y me voy a ir a vivir en una pieza en casa de un pariente provisoriamente, con mi esposo, una hija de 17 años y el nieto que tengo conmigo….

Teléfono: 03726…

El Director: Su testimonio, estimada lectora, es por desgracia el testimonio crudo de miles de orientales que en los últimos años han visto desmoronarse sus sueños, y poco a poco la crisis los va llevando a la desesperanza. Pero justamente, estimada lectora, más allá de todos esos avatares, de todas estas circunstancias que tanto nos duelen, en sus palabras se refleja la esperanza de lograr un cambio que nos permita a los orientales disfrutar de un país tal y como lo soñara don Pepe Artigas en el que los más infelices puedan de una vez por todas ser los más privilegiados. Gracias por llamar.

 

Propone que todo sea gratis

Señor Director:

Estoy asombrado por la medida que tomaron los tamberos pensando que esa medida puede trascender a todos los sectores de tal manera que tengamos zapatos gratis, ropa gratis, carne gratis, medicamentos gratis, etc. De esa manera seríamos el único país del mundo en el que todo sería gratis y de paso al gobierno se le crea un problema enorme que le va a quitar el sueño, a raíz de estas medidas violentas.

Teléfono: 5065…

El Director: Estimado lector, debo alabar la fina ironía que trasunta su mensaje. Por ello me permito en su mismo tono socarrón  o al decir castizo, de remoquete  señalar la paradoja que significa que protesten y se muestren desconformes «los que siempre están prendidos de la teta». Ahora, dejando de lado el humor, debemos saludar a los sufridos tamberos por su solidaridad y por lo novedoso de su protesta. Gracias por llamar.

 

El anuncio de venta del inmueble de la embajada me huele a negociado

Señor Director:

Quiero referirme al último escándalo de la Embajada uruguaya en Buenos Aires, revelado por LA REPUBLICA que es el único diario que nos dice la verdad sobre estos asuntos, porque hay un tema que me preocupa. Se dice ahora que van a vender la propiedad de la embajada en Buenos Aires, al menos así se desprende de algunas declaraciones del canciller Opertti. Esto me huele a otro negociado extraño, porque bien sabido es que en estos momentos en la Argentina todas las propiedades inmuebles han visto muy depreciada su cotización por lo cual enajenar un bien en estos momentos sería un pésimo negocio, al menos para el Estado uruguayo. Repito… me huele a otro negociado…

Teléfono: 2004…

El Director: Estimado lector: A la luz de los últimos acontecimientos no puedo juzgarlo a usted por desconfiar de casi todo o de todo. No tengo suficiente información sobre esa posible decisión de enajenar el inmueble sede de la embajada uruguaya, pero de ser así, seguramente la operación deberá ser transparente y lógicamente, ahora más que nunca. Gracias por llamar.

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