Una deuda a pagar con "materiales"

Desde el desmembramiento de la URSS la Federación Rusa colocó sus ojos en el mercado latinoamericano como uno de los ejes de mayor proyección en el crecimiento de su intercambio comercial, sin embargo, el endeudamiento heredado de la Unión Soviética había limitado ese relacionamiento.

Un informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) establecía en 1994 que en el búsqueda de soluciones imaginativas, se intentó con Uruguay el intercambio de débitos por maquinarias y equipos. El mismo documento subrayaba que uno de los productos rusos más atractivos para los latinoamericanos era el de sus plantas especializadas en equipo militar.

En un informe que el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Ariel Davrieux, entregó al Senado en el año 2000, se estableció que desde el año 1992 la deuda rusa, inicialmente se estimaba en 46 millones de dólares, había alcanzado los 52 millones de dólares.

Según Davrieux, Rusia llegó a abonar seis millones de dólares por concepto de intereses, aceptó pagar otros dos millones por los gastos de alquiler de la embajada uruguaya en Moscú durante diez años, y se comprometió a adquirir rieles a AFE por otros 27 millones de dólares, para reducir su endeudamiento a unos 18 millones de dólares.

Sin embargo, esas cifras no incluían varios embarques de lana, no pagos, realizados entre 1999 y 2000, que generaron una importante deuda del Estado con el Banco República, entidad que financió la situación en que quedaron sumergidos los productores y exportadores uruguayos.

En las negociaciones, la Federación Rusa planteó su disposición a pagar su deuda (cotizada al 52 y 54% en el mercado internacional) sobre el 100% de su valor, si se le permitía hacerlo con materiales que no podía colocar en el mercado mundial. En ese campo, se analizó la posibilidad de adquirir materiales por hasta 6 millones de dólares para la UTE. El nuevo convenio marco de cooperación técnico militar, habilita ahora la posibilidad de que las Fuerzas Armadas uruguayas, en el actual momento de crisis financiera, puedan nutrirse de equipos y formación técnica a cuenta de una deuda rusa que no pocos consideraban incobrable. *

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