Ayer Batlle fue a su campo y saludó amigos
Ayer en el pueblo hubo revuelo. En la paqueta mansión que se levanta a un lado del puente giratorio, justo en la curva de la ruta que va a la playa y paseo dominguero obligado de los carmelitanos, el auto color oscuro con matrícula oficial llamó poderosamente la atención.
En la residencia de los Bianchi-Salomón, padre y madre respectivamente del diputado quincista Daniel Bianchi apareció desde tempranas horas de la mañana de ayer el auto presidencial, inequívoca señal que el primer mandatario Jorge Batlle había decidido darse una vuelta por Carmelo.
Los Bianchi son amigos de Batlle desde hace muchísimos años e incluso el hoy diputado, supo hacerle de secretario político cuando hacía sus estudios de medicina en la capital «vino a tomarse unos mates con mis padres», dijo el diputado quincista consultado ayer por LA REPUBLICA, «pero ya se va», adelantó ante la mínima posibilidad de este corresponsal de esbozar un intento de pedido de entrevista.
Acompañado del «Tono» Alberti, un quincista que hace años abandonó las huestes del Partido Nacional para seguir a Batlle el Presidente anduvo recorriendo el campo que «el Tono» le cuida en las afueras de Carmelo y estuvieron de visita en el centro visitando a la familia Cerrutti, poseedora de una de las mayores extensiones de campo de la zona.
A diferencia de la última vez que estuvo en la ciudad preguntando por «mi amigo el Pacha», esta vez el primer mandatario no estuvo en el country privado del polémico empresario Eduardo Pacha Cantón, beneficiario a sola firma de un crédito por 1.800.000 dólares en el Banco Comercial, y tampoco se reunió como otras veces con el Laith Pharaón, hijo del magnate árabe autor de uno de los mayores estafas bancarias a escala mundial y buscado por el FBI, pero que invierte en un hotel cinco estrellas, obtiene de su amigo Batlle la concesión de un casino y mueve a través de varias cuentas en el Banco Comercial la nada despreciable suma de cien millones de dólares en un año. *
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