Abogada de deudores en dólares analiza demandar al Estado
Martínez informó a LA REPUBLICA que tiene casos puntuales en que está analizando reclamar ante la Justicia Civil daños y perjuicios al Estado, a los efectos de resarcir a sus clientes «o por lo menos tratar de que su situación sea lo menos perjudicial posible». A tales efectos es que está reuniendo información y analizando la responsabilidad del Estado con los deudores en dólares por haberlos inducido a comprar en esa moneda. Entre el material que maneja están decenas de declaraciones del presidente Jorge Batlle, del vicepresidente Luis Hierro López y de los integrantes del equipo económico diciendo que el dólar continuaría estable en Uruguay y que no habría devaluación.
Para la abogada es necesario implementar medidas y soluciones para los deudores en dólares «por razonamiento lógico y sentido común, ya que no se necesita ser experto en nada para saber eso. De lo contrario se tendrá que ir a la Justicia y buscar responsabilidades si las hay».
«Yo no digo que haya habido mala fe o ganas de perjudicar a la gente por parte del gobierno, pero hubo daños y perjuicios a la gente, eso está claro. Estoy buscando información sobre los dichos de las autoridades y analizando responsabilidades a los efectos de hacer un análisis profundo y ver hasta dónde se llega», comentó.
Intereses brutales en pesos
Martínez expresó que «lo que están diciendo es que el Estado no debe tener injerencia en la vinculación de particulares, pero la tuvo porque convenció a los particulares para que se endeudaran en dólares. Después de la ruptura de la tablita en 1982 nadie compraba en dólares, pero progresivamente nos fueron convenciendo, acercando a ello. Con cautela y sigilo al principio, fuimos paulatinamente entrando al tema de los dólares y terminamos comprando hasta una licuadora en esa moneda, muchas veces porque era más estable comprar así que en pesos».
En ese sentido, la profesional dijo que el gobierno «permitió que los intereses en moneda nacional fueran altísimos, avalados o permitidos por el Banco Central.
En una deuda contraída en dólares se pagaban menos intereses y esa era una razón para endeudarse en dólares».
«Hubo una posición contundente y sólida de las autoridades en la estabilidad del dólar, que no iban a devaluar. Incluso cuando el efecto tequila en México y el efecto caipirinha en Brasil dijeron que al Uruguay no lo iba a afectar; hoy esa gente que confió en sus dichos no puede quedar en el desamparo absoluto y también habrá que ver los intereses que se pueden cobrar y los que se cobraron indebidamente. Hay mucho para hacer y el Estado tiene que defender los intereses de sus ciudadanos, de los que contrajeron deudas a través de la banca que es extranjera. No tengo claro cuál va a ser la solución pero hay que buscarla, por lo menos si existe una judicial la vamos a encontrar», aseveró.
La banca y los ciudadanos
Martínez comparó esta situación a lo sucedido con la tablita en la pasada dictadura militar, «nada más que en esa época no podíamos hacer un análisis de responsabilidad; hoy hay que hacerlo y hay que buscar soluciones para estas miles de personas.
Se debe analizar la situación del deudor en dólares que fue inducido a ello y buscarle soluciones, que se verá cuáles son».
«No puede ser que el Estado se lave las manos, sobre todo porque a los bancos se les ha permitido cobrar intereses brutales y esta vez nuevamente se protege a la banca, cuando son las dos partes que tienen que adaptarse a la nueva situación. Resulta que el secreto bancario no sirve para ver si hay corrupción, sin embargo el secreto es violado en los bancos de datos, con información de los usuarios y de los deudores que se distribuye entre los bancos.
El poder financiero pide cualquier tipo de quita, de acuerdo, de entendimiento y el gobierno no sólo se lo da sino que los asiste con millones de dólares y no una vez con capital de los uruguayos que aportamos con nuestros impuestos; pero los derechos de la gente, ¿quién los defiende? Creo que esto debiera ser parte de la agenda de gobierno, porque la banca es una corporación y los ciudadanos somos ciudadanos aislados», consideró la profesional.
«Cuando una persona va a un banco se le trata muy bien, se le realiza todo tipo de promesas para captarla como cliente; pero cuando se le pasa a deber a ese banco se es un delincuente y los mismos que le prometieron la tierra prometida se transforman en un tribunal de inquisición», opinó Martínez
«Si me prestaron tres dólares a dos pesos no pueden cobrármelos a cinco pesos, hay que negociar entre las dos partes y no que sólo una cargue con todo.
No se puede dejar solo al deudor, sino que las dos partes deben adecuarse al cambio de la política económica y cambiaria», concluyó. *
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