"Me parece que me están siguiendo"

 ¿Cómo fue que llegaron a entrevistarse con el coronel Néstor Bolentini, cuando buscaban a Miguel?

 Hasta Verónica le mando una carta…Nunca tuvimos contacto con la estructura política. Nosotros nos conectamos con el cura Jorge Osorio, que ahora está en la Comisión para la Paz.

El fue una ayuda impresionante. Yo iba todas las semanas a verlo. Nosotros no sabíamos qué hacer ni a dónde ir. El nos fue diciendo con quién hablar y dónde preguntar. Así fui a La Tablada, llevé remedios para el asma y en un momento me planteó ver a Bolentini.

Lo entrevisté y me mandó a un tipo que dijo que iba a investigar, que después me llamó, pero no me informó nada. Siempre lo busqué, porque como Miguel era joven, pensaba que quizás pudo resistir…

 ¿Cuál es la última imagen que tiene de Miguel?

 Nosotros nos estábamos haciendo la casa en Conciliación, por Lecocq. Era un día de lluvia. Teníamos problemas porque el lugar lo elegimos mi suegra y yo, y se inundaba. Estábamos haciendo un muro de contención, porque atrás daba para un arroyo. Ese fin de semana Miguel me dice. «Me parece que me están siguiendo». Yo no le creí, pensé que era una cosa de perseguido. Ese domingo salimos, dimos vueltas por Colón. Fue una salida con Verónica, en familia, que casi nunca hacíamos. Fue una especie de despedida. Me dijo, entre otras cosas, que tenía que preocuparme de saber cómo se controlaba al albañil para que haga bien las cosas. Ese lunes 29 de enero venían de la barraca. Miguel me dijo que dejaran los materiales en la puerta, que quedaba medio lejos de la casa, que él volvía a las cuatro y los entraba. Lloviznaba. A veces yo lo acompañaba hasta la parada. Esa vez él salió corriendo entre la llovizna. Se paró, me saludo a mi y le dice a mi suegra, con quien tenía una relación de amor de hijo: «Â¡Chau viejaza!»…Y se fue, corriendo rápido, porque era tarde. Se fue pensando en volver, en que no le iba a pasar nada. Era un día gris, de llovizna, se fue entusiasmado por terminar algo que estábamos haciendo juntos. Fue la última vez que lo vi… A mí me pasó que el hacer ese muro, aprender a hacerlo como me dijo él, era una forma de esperarlo. Hoy sé que él ya no estaba vivo cuando lo hacía…Hice un camino en el fondo, hice la vereda y en la canaleta escribí el nombre de Miguel, creyendo que cuando volviera, con orgullo, lo iba a leer. *

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