Lara sostiene que su primo debió ser asistido para preparar el arma
Lara transmitió además ayer al presidente de la Comisión Administrativa del Poder Legislativo y vicepresidente de la República, Luis Hierro López que una de las cartas que presuntamente dejó redactada su primo hermano Raúl Felipe Gilene antes de quitarse la vida, no coincide con la letra de éste, y le comunicó sus inquietudes al respecto.
Al menos dos de las cinco cartas que, al parecer distribuyó el infortunado empresario, fueron mecanografiadas: la que fue encontrada junto a su cuerpo, la madrugada del viernes, y la que envió horas antes a CX36 Radio Centenario. Otras cartas fueron distribuidas entre vecinos del lugar, y otra fue dirigida al Colegio Don Orione.
Según confiaron a LA REPUBLICA fuentes políticas, Hierro López le manifestó al diputado de Alianza Nacional que le planteara estas dudas al ministro del Interior, Guillermo Stirling.
Lara al igual que algún otro legislador sostiene que Gilene debió ser asistido para preparar el arma y recortar la escopeta, y que el objetivo no era solamente autoeliminarse «ni era sólo el tema de la deuda en dólares».
Uno de los principales investigadores de la causa indicó que aún «no se ha llegado a ninguna conclusión» y que quizás Gilene «había buscado otro escenario que no se dio».
La conversación entre Hierro y Lara se efectuó minutos antes que se reuniera ayer en la mañana la Comisión Administrativa que discutió básicamente sobre aspectos de la seguridad interna y de la limpieza del Parlamento.
En la reunión se escuchó un informe del funcionario Fernando Damiani, director del servicio del Poder Legislativo que engloba a las áreas de Portería, Seguridad y limpieza, del vicepresidente Hierro López, así como la del comisario a cargo del Cuerpo de Seguridad Legislativa (CSL), Néstor Muniz.
Tal como lo adelantó LA REPUBLICA en su edición del pasado sábado, Damiani se refirió a las normas de ingreso y circulación en el Palacio Legislativo que «por la vía de los hechos se dejaron de aplicar y entraron en desuso».
Dejó entrever que los legisladores incidían a la hora de tener mayor flexibilidad con los visitantes. El senador socialista Manuel Núñez reclamó que las medidas de seguridad fueran concretadas estrictamente.
El vicepresidente Hierro, por su parte, adelantó que en las próximas horas, con algunas pequeñas modificaciones al reglamento de seguridad ya existente se dictaría una nueva resolución.
Paralelamente, se resolvió terminar el contrato con la empresa de seguridad que tenía adjudicada a 30 personas en el Palacio Legislativo, y el ministro del Interior, Guillermo Stirling se comprometió a dotar de mayor cantidad de funcionarios, quienes coordinarán su actividad con las personas asignadas a esta responsabilidad en el Parlamento.
Scanner metálico
La lamentable muerte de una persona, y las circunstancias en que una persona haya ingresado al Parlamento armado y deambule durante horas en el Edificio Anexo reflotaron la necesidad de contar con «scanner metálicos» en las entradas principales habilitadas para el ingreso del público.
En ese sentido, el vicepresidente Hierro recordó que cuando en su momento se planteó esa posibilidad se necesitaba de una erogación de rubros de U$S 60 mil (dos scanners), aunque se consideró que en la actualidad esa cifra es sensiblemente inferior.
Los senadores Núñez y Carlos Julio Pereyra (Partido Nacional) expresaron que era necesario poseer este elemento preventivo de seguridad.
Se pudo saber que algunas de las erogaciones previstas en el rubro seguridad no fueron atendidas en su momento en virtud del acuerdo alcanzado entre el Partido Colorado y el Partido Nacional por el cual los ahorros de gastos del Poder Legislativo se trasladan al Poder Judicial, señaló una fuente de gobierno.
En otro orden, LA REPUBLICA pudo establecer que el sistema de videos internos no contribuirá en absoluto a determinar los pasos que Gilene realizó en el interior del Edificio Anexo, desde el momento que el total de las diez cámaras observadas por un funcionario registran los movimientos pero no graban. En tanto, ayer, se observó a policías tomando declaraciones a diferentes funcionarios para establecer si alguien observó algún movimiento que permitiera aportar nuevos elementos para determinar los últimos movimientos de Gilene.
La versión ratificada ayer en la reunión de la Comisión Administrativa señala que en su última ronda de la jornada, el funcionario del Palacio estaba en el tercer piso del Anexo, ingresó a uno de los baños masculinos para corroborar si todo estaba en orden, como todos los días se hace, y se encontró una puerta cerrada. Golpeó. No encontró respuesta. Apeló a abrir con el denominado llavín, y cuando la puerta comienza a abrirse escuchó el imponente estruendo. Presuroso se retiró y regresó y con un bombero. Observó el cuerpo del infortunado F.G, en una posición como acostado, y sobre su bolso, muy cerca, una carta ensangrentada tipeada a máquina, así como varios certificados notariales con presumiblemente el registro del derrumbe de su situación patrimonial.
Para la Justicia, caso cerrado
El suicido de empresario Raúl Felipe Gilene no generaría una investigación judicial, ya que si el magistrado actuante admite que fue un suicidio se daría por cerrado el caso.
El asunto recayó en el Juzgado Penal de 12º Turno, a cargo del magistrado José Ferreira, quien dispuso que un forense se hiciera presente en el lugar de los hechos.
Según informaron fuentes judiciales, el informe forense con los datos sobre lo ocurrido en el edificio anexo del Palacio Legislativo llegará en los próximos días al despacho del juez Ferreira, quien de no aportarse nuevos datos que generen dudas sobre el suicido de Gilene cerrará el caso. *
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