Sanguinetti: El debate político en Argentina "da miedo"
El ex presidente Julio María Sanguinetti opinó que lentamente la Argentina está comenzando a mostrar signos de estabilidad, pese a no recibir ayuda de nadie.
En un extenso artículo publicado por el diario El País de Madrid, que reprodujo ayer el matutino argentino La Nación, el líder del Foro Batllista evalúa la crisis argentina que «también nos llevó por delante» a los uruguayos. «Cuatro presidentes en veinte días, una declaración de default en pleno Parlamento (como si fuera un acto de emancipación y no el reconocimiento de una quiebra), un congelamiento bancario y una caída del PBI sin precedentes, configuran la crisis económica mayor de la historia», sostiene el ex mandatario.
Sanguinetti indicó que Argentina lleva ocho meses caminando «en el fondo del precipicio sin ayuda de nadie, ni un dólar de afuera, y prácticamente aislado del sistema financiero internacional. Pese a lo cual hoy aparecen signos de estabilización».
Para sostener esta afirmación, Sanguinetti indica que el dólar se mantiene, la exportación «tímidamente» se recupera, la recaudación «algo mejora», el turismo de invierno «ha llenado las estaciones de esquí y la propia Buenos Aires acoge a chilenos y brasileños que si no son más es porque la violencia urbana genera temores inhibitorios».
Ante estos indicadores, dice el ex presidente uruguayo, «aletea aún la sorprendente Argentina».
Luego pone como ejemplo el valor de algunas figuras argentinas que se destacan en medio de la crisis. En ese sentido se refiere al barco de la Armada que, «con modestísimos marineros» rescató a un buque estranjero en la Antártida, los últimos logros deportivos, los vinos y los exponenetes del arte en sus distintas manifestaciones ya sea cine, música o escritura.
«Es una Argentina de la gente que hace cosas, preservando viva la esperanza de quienes anhelamos su reencuentro, su reverdecer, aunque sea lento. Se sabe que ya no tendrá la riqueza de antes, pero que tampoco es pobre porque tiene un patrimonio de inteligencia que hoy es más importante que la posesión de materias primas».
Pese a todo esto, Sanguinetti expresa algunas dudas: «Da miedo el debate político, demasiado enconado, personalizado, intentando descalificar más que discutir sobre cómo transitar en los grandes temas. Si el reclamo de la gente y una eficaz docencia periodística lograran revertir ese clima, quizá la esperanza no sería sólo un deseo, sino un posible proyecto de futuro». *
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