El capitán retirado Gastón Silbermann propuso convalidar la propuesta de Galimberti para el tema de los desaparecidos

"La Iglesia debe ser la gran protagonista en esta instancia"

En entrevista con LA REPUBLICA, el militar, que fue arrestado en agosto de 1988 por adherir a la derogación de la Ley de Caducidad, consideró que para alcanzar el clima necesario para arribar a una solución se deben dejar de lado los reclamos de «justicia» de una parte y la afirmación de que este es un «tema laudado» de la otra.

–?Cómo evalúa la actitud del presidente Batlle en el tema desaparecidos?

–La decisión del Presidente es una puerta que se abre. Ya había manifestado en la trasmisión de mando que su intención era sellar la paz definitiva para nuestra sociedad.

El primer paso fue encontrar la verdad sobre la nieta de Gelman y creo que este es el principio de una etapa futura que va a finalizar en la verdad sobre los desaparecidos.

Ha tomado una decisión donde se reconoce su sensibilidad y ha demostrado lo que necesita nuestra sociedad para sellar esa paz.

En este momento se debe de estar delineando el futuro camino para ese esclarecimiento y creo que va a haber que actuar con mucha ponderación, ecuanimidad y mesura en esta etapa.

La colectividad religiosa, las organizaciones sociales y los partidos políticos han jugado un papel muy importante en la toma de conciencia de la población. Creo que ahora los partidos deben permanecer al margen para que esto no sea motivo de política partidaria. Creo que la Iglesia Católica debe ser la gran protagonista en esta instancia.

Pienso que deberíamos depositar toda nuestra confianza en el presidente Batlle. Otros protagonistas van a ser los familiares de los desaparecidos y las Fuerzas Armadas.

Creo que debería haber delegados de la Iglesia Católica, las colectividades religiosas y también un militar retirado porque los que están en actividad no podrían participar.

–?Cuál sería el papel de la Iglesia en esa comisión?

–Por ejemplo, está la propuesta del obispo Galimberti que ofreció la intermediación de la Iglesia con las garantías del secreto de confesión.

Sería una parte objetiva, imparcial, ecuánime y creo que podría presidir esa comisión para que se lograran acuerdos.

Sin lugar a dudas se tendrá que negociar entre muchas partes y creo que la Iglesia es la que debería regular esas conversaciones.

–?Cómo evalúa usted las declaraciones del general Manuel Fernández y su consecuente arresto y relevo?

–Las declaraciones del general Fernández constituyeron un acto político prohibido por la Constitución, por lo que el Presidente tomó la decisión que correspondía y aplicó la sanción.

El siguiente paso puede ser por una orden, ya que el presidente tiene el mando supremo de las Fuerzas Armadas junto con el ministro de Defensa, por lo que esta decisión también lo involucra.

En el futuro la clarificación de la verdad sobre los desaparecidos puede abrirse camino mediante una orden del comandante supremo pero yo creo que no es suficiente dar una orden sino que es necesario tener el convencimiento, generar una conciencia en las Fuerzas Armadas.

–?Cuál sería el camino a recorrer para que los militares aceptaran su participación en una comisión de este tipo?

–Esta decisión inicial del presidente Batlle ya abre caminos y trasmite una toma de conciencia hacia el futuro.

Creo que los comandantes en jefe tienen que conocer quiénes son los militares que pueden estar con el estado de ánimo y convencimiento de que hay que recorrer ese camino.

También creo que es momento que por una de las partes no se reclame más justicia para los responsables –porque eso está laudado por la Ley de Caducidad– y que de parte de las Fuerzas Armadas dejen de lado que cuando se hace una consulta por los desaparecidos se diga que está todo laudado porque no lo está.

Lo único que está laudado es la justicia para los responsables.

Creo que también sería un aporte interesante no mencionarlos más, dejar de dar nombres sobre los responsables porque ya son más que conocidos. Estamos en el momento de actuar con mayor ponderación, ecuanimidad y mesura.

–?Las declaraciones del general Manuel Fernández pueden representar una parte de las Fuerzas Armadas? ?Es posible que sea el portavoz de un grupo de militares?

–Yo hace once anos que no estoy activo pero pienso que puede ser representante y portavoz de un pequeno núcleo.

También creo que el tiempo ha transcurrido, las más altas jerarquías involucradas ya han pasado a retiro, otros oficiales han ascendido y ocupan cargos importantes.

Todos estos anos y las organizaciones sociales han hecho tomar conciencia.

Las nuevas generaciones han vivido en democracia y han podido evaluar el golpe de Estado y la dictadura y no creo que la postura de Fernández sea el concepto general en las Fuerzas Armadas. Yo creo que es posible este camino que se quiere andar ahora y no creo que tenga fuerza para entorpecer las futuras negociaciones en la búsqueda de la verdad.

–?Cambió algo a escala política para que se produzca esta decisión y este movimiento ahora o le parece que simplemente es un tema de criterio personal que diferencia a Batlle de Sanguinetti?

–Los partidos políticos han tenido un rol fundamental en este tema y han hecho lo posible, fundamentalmente el Encuentro Progresista (EP) y el Nuevo Espacio (NE), para tratar de que se esclareciera la verdad sobre los desaparecidos.

Toda esa campana, que no se hizo con base en actividad política partidaria sino con un fin social, ha tenido su repercusión.

El presidente Batlle ha tomado conciencia en todos estos anos que nuestra sociedad requiere esa pacificación, que se va a encuadrar en este camino que hoy empieza.

–A su juicio, ?cuál es el camino que debería plantearse en el futuro?

–Creo que los nueve puntos presentados por el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) son una base muy importante y pueden ser un borrador de trabajo. Yo he leído declaraciones de Javier Miranda (abogado de Fedefam Uruguay), donde se manifiestan dispuestos a aceptar dejar de lado determinar quiénes son los responsables. Ese sería un punto muy favorable para seguir avanzando. Si se sigue insistiendo con los responsables, eso puede generar una reacción en los militares donde en lugar de abrirse pueden cerrarse y aglomerarse en un reducto donde sea imposible el esclarecimiento.

–?Qué actitud debería tomar el gobierno si hubiera un llamado desde el exterior para que los militares uruguayos involucrados en desapariciones en el exterior fueran convocados a declarar?

–Habría que ver si la Ley de Caducidad habilita esa posibilidad. Es un tema a estudiar y discutir desde el punto de vista jurídico. Si eso fuera un obstáculo para avanzar en este camino que hoy se abre, creo que habría que dejarlo de lado momentáneamente. Hay que avanzar lento pero seguro en estos pasos que se están dando.

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