Funcionarios municipales acusan a la comuna, el Mvotma, el BHU y un particular

En Salto demandan al Estado por 30 millones de dólares

La Cooperativa de Vivienda de Municipales de Salto (Programa Covimus II) instauró la voluminosa demanda ante el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Sexto Turno, por danos y perjuicios contra los referidos organismos. Jorge González, intermediario entre el equipo jurídico y la cooperativa, explicó a LA REPUBLICA que la causa se funda en «responsabilidad extracontractual e incumplimiento de contratos». «Estamos hablando –agregó González–, de más de doscientas personas incluyendo ninos recién nacidos, hasta gente que está viviendo su tercera edad, a los cuales debe serle resarcido el gran dano que se les ha causado. El asunto está en manos de la Justicia, en la cual confiamos».

«Vicios de construcción»

Covimus II se fundó el 21 de agosto de 1993. Su actual presidente, Carlos Gallinotti, dijo a LA REPUBLICA: «Lamentablemente los diálogos han culminado, dando paso a la etapa de reclamo judicial, porque más nos escucharon las paredes». Recordó: «La ilusión con que logramos a partir del 13 de diciembre de 1995 la posibilidad de tener el hogar propio y ahora tenemos la amarga sorpresa del 22 de diciembre de 1997, de que las casas adolecían de tremendos vicios de construcción, lo cual ha sido corroborado por la palabra de profesionales con los que hemos averiguado para no cometer errores ni apresurarnos a juzgar».

«Se han solicitado informes técnicos, tanto a OSE como a la propia Intendencia, constatándose in situ los vicios que habíamos denunciado. Luego de un largo trajinar de diálogos, idas y venidas, lamentablemente creo que nos escucharon más las paredes que las personas a las cuales nos dirigimos, por lo cual tuvimos que recurrir a un buen equipo asesor que se ha puesto por entero la camiseta de la cooperativa y la ha defendido con las armas que le hemos proporcionado, que consisten nada más que en la verdad. Las pruebas con que contamos son, a mi modesto entender, contundentes, y no creo que puedan ser refutadas durante el proceso», enfatizó el presidente de Covimus II.

La cooperativa inició la demanda millonaria por considerar que son responsables del avanzado estado de deterioro del complejo de 48 viviendas ubicadas en las inmediaciones del Parque Solari, por vicios de construcción. «Lamentablemente cada día que pasa nuestras viviendas están más destruidas y prácticamente no hay solución», comentó a LA REPUBLICA el angustiado presidente de Covimus II. Este complejo, inaugurado en 1995, desde 1997 comenzó a mostrar «paredes agrietadas, al igual que el piso, inconvenientes con el sistema de saneamiento que según los vecinos fue mal disenado y otros inconvenientes. Es increíble, pero a veces vemos la materia fecal en el piso del bano, porque no hay un desagüe apropiado».

Además, aseguró: «Muchas casas se están hundiendo porque la composición del suelo donde se construyeron las viviendas no ofrece seguridad y el terreno va cediendo. En determinado momento se dijo que estábamos afectados por las incesantes lluvias. Está comprobado que en plena sequía también tenemos problemas. Mientras en todos lados no se encuentra una gota de agua, nuestras casas tienen humedad».

El presidente de la cooperativa hizo hincapié en que el principal problema es el terreno. «Este predio –explicó– fue donado por la IMS para que los funcionarios municipales pudiéramos repetir la experiencia de Covimus I y así acceder a nuestra vivienda. Pero ahora sabemos que este terreno fue declarado inundable con base en estudios que fueron hechos hace anos». El entrevistado agregó que antes de los movimientos de suelo que se hicieron y el relleno que hubo que hacer para nivelar el predio, «este terreno era de tierra greda, que con el agua se expande y con la seca se contrae y ahueca. Este lugar donde se construyeron las viviendas es un gran pozo, y ahora se están viendo las consecuencias. Además, cuando llueve, la tierra erosiona desde el Parque Solari, y cuando el suelo se remueve las paredes sienten la vibración y se agrietan. Es un problema general del suelo en esta zona».

La comisión directiva de la cooperativa, con asesoramiento jurídico, responsabilizó, además, al Banco Hipotecario, al Ministerio de Vivienda y al director de la obra, arquitecto Osimani. «No decimos quién tiene la culpa, pero alguien tiene que responder frente a esta situación, porque todas las partes mencionadas tienen que ver con la construcción de estas viviendas».

Riesgo de vida

Los cooperativistas aseguran que las condiciones de vida en estas viviendas ha sido el motivo por el cual varias personas contrajeron enfermedades, de diversa índole. Por ello se solicitó un estudio epidemiológico a cargo de un médico, que ordenó una serie de análisis a personas que habitan el complejo. «El estudio médico y los análisis bacteriológicos detectaron la existencia de bacterias peligrosas que son transmitidas a nuestro organismo por el agua que reverbera de las cloacas y que inunda nuestras casas. Cuando el lugar está seco no hay problema, pero con un poco de agua permanecen latentes las bacterias».

Para el presidente de la cooperativa, la conexión de las aguas pluviales a una cámara central fue el primer problema que se detectó. Opinó que el saneamiento fue mal conectado. «Pedimos la inspección correspondiente a OSE, que envió a un ingeniero sanitario para que controlara cómo había sido realizada la instalación del saneamiento. Este funcionario dictaminó que la obra fue mal hecha. Después de eso, seguimos los pasos correspondientes pensando que todo se debía al saneamiento. Pero un asesor técnico de la cooperativa entendió que ese no era el único problema y nos dijo que cuando sale agua de las cloacas hay que tener mucho cuidado con la salud de las personas. En la mayoría de las casas se observaba la materia fecal salir hacia el exterior, incluso en las piezas de arriba, generando un olor insoportable y un foco infeccioso».

El presidente de Covimus II senaló que hubo una familia que tuvo que abandonar su vivienda por consejo médico, ya que un pequeno presentaba síntomas de una patología poco frecuente, producida, probablemente, por el agua que consumía. «Ese nino estuvo unos meses lejos de su casa y se recuperó, pero antes hubo que llevarlo a Montevideo varias veces. Otra vecina también sufrió un trastorno similar y debió ser internada. Esto crea riesgos de vida a los moradores».

«No queremos senalar culpables, pero indudablemente los hay. Nosotros pasamos todos los antecedentes a la Justicia y queremos que determine quiénes son culpables de esta situación. En los próximos días se presentará la demanda con todas las pruebas que hemos reunido y después se verá. Entiendo que hay argumentos más que suficientes y pruebas irrefutables avalan nuestro reclamo

«En esto no hay ningún afán de lucro y sinceramente no estamos pensando en el dinero que podamos obtener como resarcimiento. Ante todo tememos las consecuencias de haber vivido tanto tiempo en estas condiciones. Mi hijo tiene estafilococos y mi senora otros síntomas que nos preocupan. Estamos conviviendo con enfermedades a largo plazo y ningún dinero soluciona esto».

«Salud Pública ya está en conocimiento de esta situación, hicimos todos los trámites legales para que se conozca nuestro problema», senaló Gallinotti.

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