Se reunieron con el intendente, productores y visitaron una escuela

Recibieron con cacerolas a jerarcas del Banco Mundial

Girmai Abraham (delegado por Angola, Botswana, Burundi, Eritrea, Gambia, Kenia, Lesotho, Liberia, Malawi, Mozambique, Namibia, Nigeria, Seychelles, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán, Swazilandia, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabwe); Yahya Abdullah Alyahya (Arabia Saudita); Pierre Duquesne (Francia); Robert Holland (Estados Unidos); Finn Jonck (Dinamarca, Estonia, Finlandia, Islandia, Latvia, Lituania, Noruega y Suecia); Moisés Pineda (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, España, República Bolivariana de Venezuela); Jaime Ruiz (Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Haití, Panamá, Filipinas, Suriname y Trinidad y Tobago); Tom Scholar (Reino Unido); Mario Soto Platero (Uruguay, Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Perú); Guangyao Zhu (China) y Nils Tcheyan (de la oficina de apoyo de Políticas del Banco Mundial) formaron parte de la comitiva que se reunió con el intendente Carlos Moreira y la prensa departamental y nacional.

Un puñado de vecinos se concentró en la vía pública y frente al municipio cacerola en mano, para protestar por la presencia de los visitantes. Los manifestantes enarbolaban carteles con el reclamo «Basta de vender el patrimonio» y hacían flamear banderas uruguayas.

«Ayudamos a los que nos piden»

Previo al encuentro con las autoridades comunales, los jerarcas del Banco Mundial recibieron a tres representantes del Movimiento de Productores Rurales de este departamento, quienes plantearon la grave situación por la que atraviesa el sector. Finalizado el encuentro, los delegados rurales indicaron a LA REPUBLICA que la conversación había «girado en torno a cuáles son los cometidos de ese organismo».

«Nos dijeron que ellos sólo prestan dinero y ayudan a quienes lo reclaman», comentaron los gremialistas del agro, evidenciando su disconformidad con las respuestas recibidas.

Mientras la delegación bancomundialista daba comienzo a su breve contacto con los medios informativos, las ollas –acompañadas de silbatos– no pararon de sonar, lo que mereció que Mario Soto Platero reflexionara en voz alta: «Esto de repudiar al que nos ayuda, no sé, me cuesta entenderlo».

Sobre la elección de Colonia como sede circunstancial de esa reunión, explicó sin vueltas: «Como Punta del Este está tan traída de los pelos siempre, resolvimos cambiar de lugar».

Soto Platero destacó que el Banco Mundial le lleva prestados a Uruguay 529 millones de dólares y que las autoridades de nuestro país han cumplido «con invertir correctamente todo el dinero que se les entregó».

Por su parte, el presidente del Codicen, licenciado Javier Bonilla –que se sumó al grupo ya que los jerarcas visitaron una escuela en las afueras de la ciudad, que se beneficiará con mejoras edilicias y tecnológicas–, sostuvo que «la asociación que desde 1993 mantenemos con el Banco Mundial nos ha permitido, por ejemplo, hacer una verdadera revolución en Educación Primaria».

El único error del banco

El director ejecutivo Mario Soto Platero admitió en otro tramo de su alocución que el Banco Mundial había «cometido errores». Sin embargo cuando LA REPUBLICA le solicitó que explicara cuáles eran esas equivocaciones, el jerarca señaló primero: «No sé, los hay porque errores cometemos todos» y minutos después, casi al borde de que concluyera la conferencia de prensa, volvió sobre sus pasos: «El error del banco es no hacerse conocer más, no informar más de todo lo que hace». En cuanto a la remoción de Alberto Bensión del Ministerio de Economía y Finanzas y su reemplazo por el senador quincista y mano derecha del presidente Batlle, Alejandro Atchugarry, Soto Platero fue tajante: «De ese hecho nosotros nos enteramos, por supuesto, pero de política no opinamos». *

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