Corte Penal Internacional: Diputados aprobó por unanimidad instrumentos
Según el Estatuto, la Corte será una institución permanente, facultada para ejercer su jurisdicción sobre personas respecto de los «crímenes más graves de trascendencia internacional» y tendrá carácter complementario de las jurisdicciones penales nacionales. Asimismo se establece que la Corte tendrá competencia, de conformidad con el Estatuto, respecto de los crímenes de guerra, genocidio, de agresión y de lesa humanidad.
Hasta la fecha 76 países han ratificado el Estatuto de la Corte, y una decena de naciones más se encuentran en proceso de ratificación.
Durante el debate en Cámara, el diputado Félix Laviña (Batllismo Lista 15) señaló que muchos países han cuestionado la constitucionalidad de algunos artículos del Estatuto. En tal sentido, estima que en lugar de tratarse de argumentos de «carácter jurídico en realidad han sido decisiones de tipo político».
El diputado Nahum Bergstein (Foro Batllista) resaltó que no hay otra solución que la reforma constitucional, que legitime de manera genérica o específica las disposiciones del Estatuto que coliden con la Carta Magna». Aunque, admitió que «no hay urgencias porque no se avizoran situaciones concretas que originen problemas con nuestro país».
El legislador señaló que nuestro Parlamento debe abocarse al estudio de una ley que reglamente las distintas facetas de la cooperación, como lo prevé el Estatuto, así como incorporar al Derecho Positivo Penal, los delitos de lesa humanidad, genocidio y crímenes de guerra.
«Preocupación por el futuro de la humanidad»
Por su parte, el diputado Edgar Bellomo (Alianza Progresista) definió la Corte Penal Internacional como «el lado positivo de la globalización»; y señaló que la misma constituye un avance «sensible y esperanzador para toda la humanidad».
El legislador encuentrista manifestó su preocupación porque el instrumento «nace sin toda la fuerza necesaria». En tal sentido, ejemplificó que «los Estados Unidos de América no están apoyando ni firmando la Corte Penal Internacional este proceso que viene gestando el mundo desde antes de la Segunda Guerra Mundial».
Bellomo resaltó que le preocupaba, «por el futuro de la humanidad», el hecho de que los EEUU no hayan suscrito el Estatuto ya que «hay garantías sobradas para personas y Estados, como las disposiciones que se refieren a que nadie será penalmente responsable por una conducta anterior a la entrada en vigor de la Corte».
Gustavo Penadés (Herrerismo) afirmó que nuestro país y el Parlamento nacional «han asumido un compromiso muy fuerte en defensa de la protección universal de los derechos humanos y específicamente lo que refiere a la posibilidad de sancionar penalmente a quienes cometen crímenes de carácter internacional».
«La creación de la Corte busca satisfacer las aspiraciones de aquellos pueblos que han padecido la comisión de atroces delitos, marcando así un punto de viraje significativo en la forma en que la comunidad internacional ve la ejecución del Derecho Internacional», señaló Penadés. Agregó: «La Corte jugará un papel decisivo en la disuasión de futuros crímenes, la defensa de los derechos humanos, fortaleciendo de esa forma, los principios básicos sobre los que se levanta la Constitución de la República». Según el parlamentario, «los crímenes de lesa humanidad no pueden ni deben quedar impunes y no es bueno que a la Corte Penal Internacional no se la apoye y se la respalde. Este instrumento alentará a los Estados a investigar y enjuiciar el genocidio, los crímenes de guerra y lesa humanidad».
En tanto, Felipe Michelini (Nuevo Espacio) manifestó que el Estatuto de Roma es un avance «significativo», conjuntamente con la cooperación internacional y los deberes de todos los Estados de prevenir y respetar los derechos básicos, para hacer un mundo más respetuoso de la dignidad de la persona. *
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