La columna de Sherlock

La caída de Bensión y la influencia del FMI

*– La crisis del equipo económico es el reflejo de la profundización de la situación económica que vive el país. ¿No le parece?

-Claro, pero con un aditamento muy fuerte. El FMI quedó ingratamente sorprendido por la falta de apoyo político que mostró el equipo económico en la interpelación a Alberto Bensión y también por la inconsistencia de las respuestas ofrecidas tanto por el ahora ex ministro como por el director de la OPP, Ariel Davieux.

-¿De dónde sacó esa versión?

-Es de muy buena fuente. Desde allí se comenzó a instrumentar el cambio bajo la pena, explícita, de que el FMI no ampliara su apoyo, lo que sería un verdadero desastre ya que las reservas han caído por debajo de los mil millones de dólares.

-¿Entonces?

-Sanguinetti armó la reunión del viernes para instrumentar con Batlle y Lacalle los tiempos políticos… La sustitución del Directorio del Banco Central no era problema, pues los errores cometidos han sido invalidantes.

-¿Y?

-Faltaba decidir la salida de Bensión… Se acordó en la reunión del viernes, pero Batlle cambió de parecer al poco rato, llamado al propio Sanguinetti y al presidente del Directorio nacionalista. De allí en adelante comenzaron las presiones, las idas y venidas. El acuerdo era la renuncia de Bensión y la sustitución del Directorio del Banco Central.

-¿Se manejaban nombres?

-El de Carlos Sténeri, pero el hombre, que está cómodo en Washington, dijo que no. Lo sorprendente es que llegó el domingo para negociar, en conjunto con un alto funcionario del FMI, el chileno Aninat.

-¿Negociar?

-Sí, negociar, pero no sobre nombres sino en torno a la relación con el FMI que, si no se producían cambios en la cúpula y en elementos de la política económica, no estaba dispuesto a seguir adelante entregando nuevas partidas.

-¿Y ahora?

-Vamos a ver… Si la corrida continúa, el dólar se escapa y no se adoptan medidas de reactivación la cuestión seguirá siendo peliaguda con el FMI. Es que en Washington se teme que Uruguay deje de pagar…

-¿El default?

 

¡Sorpresa…! Nada más que una caída del sistema

*– La expectativa sobre un «lunes negro» había ganado a mucha gente. El tema era de primera importancia pues muchos analistas habían pronosticado que se desatarían cataclismos cambiarios, tormentas inflacionarias, terremotos de desconfianza, huracanes de retiros en los bancos y otras siete pestes.

-Pero, no minimice el tema… Hubo mucho movimiento en los bancos y en las casas de cambio. El dólar saltó de 25 a 27…

-Está bien, hubo turbulencias, pero no mucho mayores a las previstas… Pero al comienzo de la tarde un tema provocó una ola de temor de «corralito» que luego, en el correr de la tarde, se atenuó.

-¿Qué pasó?

-Que, por razones todavía no conocidas, se cayó el sistema en el Banco República que, además, afectó a sus sucursales. Por ello no se podían realizar operaciones y alguna gente pensó que era el inicio de un «corralito». Menos mal que las autoridades del banco actuaron con celeridad e instruyeron a sus funcionarios para que trataran de explicar la situación. De lo contrario, podría haberse producido una corrida muy importante.

 

El contencioso en la 15 se resolvió para la bancada

*Usted es un contra… Antes de que comiencen a actuar ya tiene peros…

-Y qué quiere, son las cosas que ocurren en este país. Por un lado se produjo un triunfo de la bancada quincista que tenía un contencioso con el propio Batlle…

-¿Líos?

-Claro, Batlle en lugar de rodearse por quienes le aportaban los votos en el Parlamento, fue copado por un grupo de cohortes que sólo le daban manija para lo peor. Por ello, que Atchugarry sea ministro de Economía es un claro triunfo de la bancada.

-Ya ese conflicto le cortó las alas a Carlos Ramela. ¿Verdad?

-Claro, Ramela fue nombrado coordinador y su tarea fue más que efímera. La designación determinó un enojo muy grande entre los legisladores que ni siquiera lo quisieron recibir.

-Luego, el propio Atchugarry y el diputado Amorín realizaron una labor de «acercamiento» con Ramela. Finalmente se apaciguaron las aguas.

-Pero Ramela dejó de ser coordinador.

-Y Atchugarry es el nuevo ministro…

-Tiene razón.

 

Alfie y Talvi: dos nombres que provocan reacciones

*-¿Isaac Alfie es el nuevo subsecretario de Economía?

-Claro, es un técnico claramente neoliberal y propulsor de algunas ideas del más puro corte antipopular. Además es un hombre que borra con el codo lo que escribe con la mano…

-No sea malo, todavía no comenzó a actuar y ya lo critica…

-Hablo de su falta de confianza en la política económica. Usted recuerda que Alfie fue uno de los colaboradores de Bensión que retiró sus depósitos en el Banco de la República, tal como lo denunciara el periodista Samuel Blixen en el semanario «Brecha»

-Ahh, claro, es la misma persona…

-¿Y qué me dice de Ernesto Talvi?

-Que es un economista joven que intentó convertirse en un gurú de muchos empresarios que siguieron sus fórmulas, también neoliberales, como si fuera la verdad revelada.

-Sí, claro…

-Lo malo que es señalado como nuevo presidente del Banco Central. Justamente un economista que siempre ha sido financiado por el grupo propietario del banco que fue intervenido últimamente, luego de comprobarse que realizaba maniobras off shore que le provocaron muchos dolores de cabeza a ahorristas que cayeron hipnotizados en esos cantos de sirena.

-Pero decir eso es no creer en la gente… en el género humano, en el patriotismo de los funcionarios.

-En este país, lamentablemente, todo se debe probar muchas veces. Vivimos tiempos de crisis y todo está cuestionado.

 

Un ejemplo que ronda: Malasia anticíclica

*– El ejemplo que hoy todos los economistas manejan es el de Malasia.

-Uno de los países que entró en default y que salió del desastre haciendo totalmente lo contrario a la receta que imponía el FMI.

– Con razón. Es un hecho significativo…

-Claro, lo malayos, luego que se resquebrajara la burbuja en que vivía ese país, entró en una espiral de crisis de la que salió aplicando una política anticíclica.

-¿Anticíclica?

-Claro, fomentó el consumo, mejoró los salarios, impidió el alza de los intereses del dinero, realizaron políticas de fomento de la producción…

-Todas medidas impensables para el Uruguay… aquí se hace todo lo contrario. Inclusive ahora que tenemos un nuevo ministro, antes de asumir, se toman 48 horas para viajar a Washington en donde seguro que reiniciarán una nueva «ronda» con el FMI.

-Entonces Bensión sigue siendo ministro por 48 horas, para que Davrieux y Alfie arreglen lo que se deterioró. Le pedirán al FMI que adelante más dinero para seguir tapando agujeros en la banca.

-¿Y lo arreglarán?

-Dentro de 48 horas se lo digo. Pero tenga seguro que a ninguno de ellos le pasó por la cabeza el ejemplo de Malasia. Aquí seguirán con la misma política y si viene más dinero del FMI durará un suspiro…

-En definitiva, nadie piensa en tener un país productivo. Pero, piénselo, el que queda mejor es Bensión.

-¿Bensión?

-Claro, podrá volver a las canchas para ver a su querido Defensor.

-Cómo, ¿es tuerto?

-En fútbol, pero en las otras cosas más bien es ciego, sordo y mudo.

-¡Tiene razón!

 

El ministro de Cultura y su pifia en dialecto charrúa

*¿Vio lo la pifia de Antonio «manino» Mercader en el traslado de los restos del cacique Vaimaca Pirú?

-Más bien en el acto que se realizó al ser sepultado.

-Tiene razón. No sea cuestión que nosotros también la pifiemos. ¿Escuchó lo que dijo?

-No muy bien…

-El ministro de Cultura se equivocó cuando expresó «misiajalaná, Vaimaca», lo que quedó patentizado cuando él mismo hizo la traducción del dialecto charrúa al castellano: «duerme tranquilo».

-¿Y?

-En realidad estaba diciendo «estáte quieto», algo que al propio Vaimaca le debe haber hecho saltar en su tumba. Decirle a un charrúa tamaña cosa es una especie de insulto.

-Se equivocó el ministro.

-Claro, el ministro de Cultura.

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