Una usina de ideas que influenció la vida política del Uruguay en la posdictadura
Fue quien «enseñó e indicó el camino» a los legisladores de la coalición de gobierno a votar el Presupuesto Nacional en las denominadas «hojas de ruta», en una polémica sesión signada por el caos administrativo, y la tolerancia de la oposición para que existiera Presupuesto.
Pero una de sus características es la condición de innovador a la hora de proponer iniciativas o lanzar ideas: utilizar la Torre de Antel para el funcionamiento de varios ministerios, propuesta de participación del Nuevo Espacio en la coalición de gobierno, exoneraciones tributarias en el agro y la industria, creación de un fondo de inversión para las empresas públicas que cotizará en la Bolsa de Valores, una propuesta para ocupar a los presos condenados por accidentes de tránsito, el de factoring de deudas de terceros al Banco Hipotecario, la defensa de los derechos informáticos, entre otras.
Claro está que muchas de ellas han quedado por el camino pero justo es reconocer que otras tanta sí han sido aprobadas en el Parlamento o en decisiones políticas. Nos referimos a quien desde ayer es el nuevo ministro de Economía y Finanzas: Alejandro Atchugarry.
Duro en la campaña
En campaña electoral, en tiempos en que los ánimos políticos muchas veces aparecen caldeados, Atchugarry fue uno de los voceros colorados más cuestionador de las propuestas del Encuentro Progresista, como las que aludían al Impuesto a la Renta o sobre la posibilidad de suspender el pago de la deuda externa. En la antítesis, fue uno de los pocos dirigentes de relieve del Partido Colorado que no cuestionó el denominado Programa de Emergencia del Encuentro Progresista. El 12 de noviembre de 1999, pocos días antes del balotaje entre los candidatos Jorge Batlle y Tabaré Vázquez, Atchugarry convocó a preservar la confianza internacional de que goza Uruguay en materia económica y dijo que los postulados impositivos del Frente Amplio llevarían al país a una crisis como nunca ha tenido. Expresó que un hipotético triunfo de Tabaré Vázquez en el próximo balotaje, «podría generar una crisis de confianza en nuestro país, a raíz de los programas que en materia económica planteó la coalición de izquierda». Advirtió que en función de los resultados de la elección nacional de octubre, un gobierno de Vázquez no contaría con mayorías parlamentarias para poder cumplir con sus promesas preelectorales, lo que le aparejaría problemas y dificultades incluso dentro de su propio partido.
En el mismo sentido, se había manifestado el 11 de octubre de ese año al opinar sobre los anuncios de integrantes de la coalición de izquierda de suspender el pago de la deuda externa: «En cualquier país del mundo donde un candidato con chance de resultar electo, no importa que sea de izquierda o de derecha, plantea este tipo de cosas se crea un clima de intranquilidad. Esto significaría –explicó– que en caso de ganar el señor Vázquez, todos aquellos que son ahorristas y depositan su confianza en los bonos y papeles del Estado se van a querer desprender de ellos. Y nadie va a querer dejar sus ahorros en dólares en el país, al perder la garantía del cumplimiento de los compromisos del Estado y el miedo a que el mismo se le quede con ellos». Aunque no ganó el Frente Amplio la situación no parece ser muy diferente a la de este agorero pronóstico. En las leyes de la columna económica del modelo de este gobierno, leáse, normas de Presupuesto, Rendición de Cuentas, leyes de urgencia, los diferentes «ajustes fiscales» tuvieron en Atchugarry al principal negociador y defensor de los emprendimientos. Allí Atchugarry siempre fue la cara visible, la extensión del brazo del Poder Ejecutivo y el Ministerio de Economía y Finanzas en el Poder Legislativo. En oportunidad de elaborarse la ley de Presupuesto, Atchugarry revelaba cuáles eran los objetivos del mismo: «La mejora de la gestión, el alivio tributario en defensa y estímulo del trabajo nacional y la intención de tender hacia una mayor equidad en las retribuciones de los funcionarios del Estado, en el apretado margen de maniobra que permite la contención del déficit y el mantenimiento del equilibrio fiscal». Su papel también fue importante en el momento de impulsar leyes de desregulación de Entes del Estado, la iniciativa de IVA a frutas y verduras importadas, diferentes exoneraciones impositivas en el agro y la industria, el proyecto que limita el cobro de las tasas de interés e intereses moratorios. Entre sus facetas, el novel ministro también siempre se interesó por la necesidad de transmitir hacia la población los logros del gobierno. Por ejemplo, para convencer a los dirigentes sobre la importancia de «comunicar mejor» las acciones del gobierno a la población, Atchugarry había repartido entre los 130 participantes del encuentro de la Lista 15 en setiembre de 2000 un documento en el cual se sintetizan 25 medidas que adoptó el Poder Ejecutivo, titulado «Promoción del empleo».
Allí resaltaba el trabajo dividido en diferentes áreas de actividad: agropecuaria, industria, transporte, transporte de pasajeros urbano y suburbano, servicios, construcción, nuevas empresas de cualquier actividad, e inversiones. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad