El Directorio blanco respaldó a la contadora Rosario Medero, quien renunció al Banco Central

Un nuevo cambio de posición de Batlle precipitó el pedido blanco de renuncia

La decisión tomada ayer por unanimidad por parte del Directorio del Partido Nacional de exigir la renuncia del ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión, pone fin a un ciclo de erosión entre los nacionalistas y los colorados, precipitado en las últimas semanas y con posterioridad a la interpelación promovida desde el Encuentro Progresista, pero que necesario es recordar que se inició con la solicitud de renuncia que formulara el líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, el pasado 25 de junio del año 2002.

El Encuentro Progresista y Rafael Michelini del Nuevo Espacio también habían hecho lo propio.

Ayer, durante la sesión del Directorio blanco, Lacalle comunicó a los miembros del ejecutivo, según fuentes políticas consultadas, que antes de la reunión lo había llamado el presidente Batlle para transmitirle que había modificado nuevamente su punto de vista sobre la permanencia en el cargo de Bensión, y que por tanto, volvía a su postura sustentada el pasado viernes durante el encuentro con Lacalle y el conductor forista Julio María Sanguinetti, sobre el cambio del secretario de Estado.

El domingo en Maldonado, el Herrerismo analizó con preocupación los continuos cambios de actitud del presidente Jorge Batlle. Asimismo, en el encuentro, el politólogo Adolfo Garcé, manejó el nombre del ministro Sergio Abreu, como candidato del bloque no herrerista, y sostuvo que el voto centrista será el que definirá la elección. Fuentes nacionalistas dijeron que estos pronósticos «inquietaron» al Herrerismo. Asimismo, en la reunión de la víspera, además de dar su opinión los miembros de los diferentes sectores partidarios, estuvo presente la renunciante integrante del directorio del Banco Central del Uruguay (BCU), la herrerista Rosario Medero, quien también se mostró partidaria de un cambio del jerarca al frente del Ministerio de Economía y Finanzas.

«Balacera y tregua»

En la reunión del ejecutivo blanco, el senador Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) sostuvo que «hay que dejar que el gobierno nombre el nuevo ministro y el Partido Nacional establecer algunas pautas en el posicionamiento del tema económico, en la Rendición de Cuentas y en la ley de reactivación», agregaron los informantes.

Seguidamente, Gallinal expresó que «en caso de que se cumplieran todos esos pedidos del Partido Nacional tenía que venir una época de tregua», porque «no podemos seguir en esta especie de balacera en la que venimos y hay que darle la posibilidad al país para salir adelante, que al país le vaya bien y empiecen a aparecer más fuentes de empleo». Este planteamiento fue respaldado por los presentes, y hasta el propio senador Larrañaga, el más crítico de la coalición, la apoyó, expresó una fuente consultada por LA REPUBLICA.

«Convulsionada interna»

Pero la precipitación de la decisión blanca sólo se puede entender si se atiende la situación de la interna de la colectividad ante la reacción del gobierno sobre los reclamos blancos.

«Tiraron demasiado de la cuerdita», fue una de las expresiones utilizadas por un representante nacional, luego de afirmar que al término de la interpelación, el ministro Bensión «pizarreó» al expresar que tenía el apoyo de todos los blancos y se manifestaba que no existirían cambios en la conducción. Este informante sostuvo que la moción nacionalista reclamaba cambios en la política económica aunque no era partidaria de la censura.

Asimismo, «le hemos dado todo, le apoyamos las propuestas sobre el sistema financiero, pero no remitió las iniciativas sobre reactivación del sistema productivo ni tampoco en materia social».

Con matices, en todos los sectores, a excepción de Desafío Nacional, se cuestionó el accionar del ministro Bensión. Otro de los ingredientes de malestar fue la reacción del presidente Batlle a las críticas que le formulara Lacalle en San José, y que se efectivizara el diálogo a pedido de Sanguinetti, cuando el Partido Nacional lo solicitaba desde hace meses.

Si esto no fuera poco, Lacalle recibió de Batlle, marchas y contramarchas en algunas decisiones de importancia, y en particular en la de la propia sustitución de Bensión: lo cambiaba el viernes, dio marcha atrás el domingo, y modificó nuevamente su postura ayer lunes, esta vez, en forma definitiva.

En última instancia, Lacalle también debió atender «la convulsionada interna blanca, un sistema de presión» que intentaba reflejar el malestar en diferentes órdenes y que podría llegar a corroer la interna del Herrerismo, en donde, a juzgar por algunos hechos, «la indisciplina» a la hora de la toma de decisiones «podría pasarle por arriba».

Malestar colorado

Por otra parte, legisladores blancos reconocieron que los diputados colorados José Amorín Batlle, Washington Abdala y Ruben Díaz, les transmitieron en conversaciones informales, su malestar con la decisión que había tomado el Directorio nacionalista. *

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