La columna de Sherlock

Batlle y las cosas que «voy a destruir»

* El presidente de la República, doctor Jorge Batlle, participó el pasado jueves en la inauguración de la sala «Hugo Balzo», del «nuevo» edificio del Estudio Auditorio del Sodre, que hace alrededor de veinte años pugna por ser terminado en la esquina de Andes y Mercedes, donde un voraz incendio terminó muchos más años atrás con lo que era una sala de innegable irradiación cultural.

La cuenta sobre los años que han pasado -pensó nuestro sabueso- es difícil de ajustar al detalle porque ninguna persona, con cierta lógica institucional en su cabeza, puede concebir que un elemento tan imprescindible para rescatar el acervo cultural de un país, haya demorado tanto tiempo en comenzar a inaugurarse.

-Bueno – se dijo en una especie de murmullo- también está todavía en marcha el Palacio de Justicia.

Recordó Sherlock que el edificio del nuevo estudio auditorio fue iniciado con «urgencia» durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti. Posteriormente, cuando la onda de los organismos internacionales se oponía a estos emprendimientos «culturales», Luis Alberto Lacalle ordenó suspender los trabajos aunque, por multas y moras, se debió pagar a la empresa constructora una suma millonaria. Nuestro sabueso recordó que en sus archivos tenía un dictamen al respecto de la Auditoría Interna de la Nación.

Posteriormente, en la segunda presidencia de Sanguinetti se retomó la obra. Para ello se nombró en la presidencia del Sodre a la doctora Adela Reta que tuvo el cometido esencial de completar los trabajos.

Recién durante la actual gestión, durante la presidencia de Jorge Batlle, comenzaron las inauguraciones por etapas.

-¡Vaya uno a saber cuándo quedará finalmente concluido este complejo cultural! -se dijo Sherlock apurando el paso al ver que el presidente Batlle y su señora eran rodeados por periodistas a la salida del edificio. El matrimonio presidencial había concurrido a la inauguración y luego de los actos formales y del espectáculo presenciado, pagaba su notoriedad frente a los hombres de prensa.

Ante una pregunta, muy suelto de cuerpo el presidente dijo:

-En mi mandato no voy a dejar ni una obra sin terminar -afirmó rotundamente. Luego pensó un momento y agregó:

-¡Bueno!, quizás… (hizo pensativo una pausa) también destruya algunas otras…

 

No lo sabíamos, pero hay otro equipo económico

* Sherlock, en plena city, el pasado viernes trataba de enterarse de los vaivenes de lo que ocurría en la llamada «plaza bursátil». Cuando llegó a la esquina de Rincón y Misiones, donde funciona además de la Bolsa de Valores la sede central del intervenido Banco de Montevideo, observó que un grupo importante de personas realizaba un «escrache», todas ellas damnificadas por haber «sucumbido» a la propuesta de esa institución y aceptaron invertir en la colateral de las islas Caimán (¿o Cayman?), nombre sin duda apropiado por su voracidad manifiesta de ese reptil para tragar, en este caso dinero, siempre, claro está, de otros. Entre ellos de los muchachos de la rifa de arquitectura que, aconsejados por un «asesor financiero», resolvieron ellos mismos también darle ese destino a los 200 mil dólares recaudados.

Nuestro sabueso en ese momento observó que uno de sus informantes, que tiene el orgullo de ser el poseedor de una asiento en la Bolsa, cruzaba corriendo Rincón para decirle algo.

-¡Como le va amigo periodista!

-Igual que al país, sin plata ni para invitarlo a un café.

-Vamos adentro… -dijo el informante- esta vez yo pago y además le doy información gratis.

Sentados frente a frente en una mesa, Sherlock atendía y el hombre hablaba con voz pausada.

-La situación de agrava día a día…

-No es mucha la novedad que me trasmite…

-Vio lo del Hospital de Clínicas…

-¡El despropósito total!

-Es lo que ocurre a todo nivel con los recortes de las partidas presupuestales que se realizan en forma continua. La situación en muchos organismos es catastrófica, especialmente en Salud Pública, que tiene un ministro al que todo le viene bien y no pelea un solo peso, aunque sea para las cosas más imprescindibles.

-Parece que tiene mala opinión de Alfonso Varela…

-Para nada, no es más que un hombre del régimen que será olvidado en la primera vuelta de esquina. El tema tiene su centro en el Ministerio de Economía, donde gobierna ya directamente la misión del FMI.

-¡No exagere! Si nos atenemos a lo que usted dice se está aplicando la propuesta del economista norteamericano que quería que la conducción económica de los países fuera responsabilidad de extranjeros…

-Bueno, eso en alguna medida ya se aplica en Uruguay. La gente del FMI estudia todas y cada una de las decisiones que se toman en el Ministerio de Economía, por eso Bensión ya no tiene margen para nada, ni para reforzar la partida ya insuficiente que le da al Clínicas. Desde que se instalaron los «controles» del FMI ya la política económica se decide en esa órbita y no más en la del gobierno uruguayo.

-Es para tanto…

-Por eso la reunión «cumbre» de la coalición en Suárez y Reyes.

-¿Esto también tiene algo que ver?

-Claro, la gente del FMI quedó preocupada por la interpelación a Bensión. Comenzó a advertir que la coalición de gobierno se resquebrajaba y, obviamente, lo planteó.

-Sanguinetti se enteró a través de Davrieux y de inmediato tomó la iniciativa de concretar la cumbre tripartita.

-¿Y eso qué cambia?

-Casi nada para el FMI, que es el que está interesado de que el apoyo político sea más amplio que el que dan blancos y colorados.

-¿Qué me está diciendo?

-¿De dónde cree usted que salió la idea de ampliar a cinco miembros el directorio del Banco Central?

-Ahhh.

 

La órdenes «verbales» de Bensión sin una explicación

* Finalmente el asunto de los 90 millones de dólares que la Tesorería de la Nación le transfiriera a la Corporación para el Desarrollo y que fueron integrados, al parecer, para el sostenimiento del Banco Comercial, llegó al Tribunal de Cuentas.

-¿Usted habla de los famosos 90 millones de dólares que fueron utilizados en base a varias órdenes verbales del ministro Bensión y que, posteriormente, contaron con tres decretos firmados por Batlle? ¿Se refiere a eso?

-Claro.

-Entonces, comenzó a regularizarse el trámite. Si el tema está en el Tribunal de Cuentas…

-Nada de eso. La irregularidad sigue presente. En el Tribunal de Cuentas ocurrió que un ministro, al tanto de los hechos, planteó el tema para impulsar una acción del organismo de contralor.

-¿Y qué pasó?

-Qué algunos ministros le restaron importancia al asunto…»Es una irregularidad más», habría dicho alguno ya resignado a que ese organismo sea «puenteado».

-El propio presidente, el general contador Guillermo Ramírez propuso llamar al ministro Bensión para hablar del tema…

-¡Todo un escándalo! Le solicitaría al ministro, quizás por teléfono, que cumpliera con la ley. Este tema merece una investigación profunda.

-¡Claro que sí! Se trata del mismo ministro que le niega recursos al Hospital de Clínicas y que, muy suelto de cuerpo, destina millones de dólares en base a órdenes verbales a un banco que fue robado por sus propietarios, para tapar los agujeros dejados por los delincuentes.

-Un ministro con una soberbia superlativa, que pasará a la historia como el «termineitor» uruguayo.

-Claro, ¿qué otra explicaciÃ

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