La columna de Sherlock
La falta de crédito y el negocio «call» de los bancos
* El informante de Sherlock esperaba a nuestro sabueso en un conocido restaurante de la Ciudad Vieja, actualmente con una esmirriada clientela, fruto de un país cuya situación no tiene ya calificativos.
El hombre mordía un glicín de harina integral. Cuando Sherlock se sentó frente a él. El hombre tragó con rapidez y se puso a hablar.
-Ya nadie cree en nada dijo y el gobierno parece indefenso ante la banca que, pese a la crisis, al descalabro de algunos instituciones, sigue haciendo su «agosto en julio» a costa de todos los uruguayos.
-¿Qué está diciendo? ¿Me habla de algún nuevo escándalo o de los aportes del Banco Central para permitir la devaluación de ahorros?
-Claro que eso es un escándalo, pero yo me refiero a otra cosa ¿Vio a cuánto le están vendiendo el peso uruguayo al Banco Central?
-No bajan de 130 a 150 puntos de interés, lo que significa una sangría enorme para el Estado uruguayo.
-¿Será el «spread», los costos operativos altos, la distorsión de la plaza, etc.?
-¿Usted conoce algún banco que, en pesos uruguayos, pague intereses pasivos del 50 por ciento?
-Casi ninguno, las cifras están bastante por debajo de eso…
-Entonces, ¿cuánto hay de diferencia?
-Es astronómica… En una operación ganan el 100 por ciento o más.
-¿Y sabe por qué se hace ese negocio?
-Ilústreme.
-Porque si no, los mismos bancos, pasan los pesos al dólar y el mismo se escaparía a niveles inalcanzables.
El hombre, tomó otro glicín entre sus dedos, dio un suave mordisco y continuó hablando.
-El Banco Central tiene posibilidades de establecer mecanismos para que ello no ocurra, pero parece no querer hacerlo. Para evitar que los pesos se vuelquen al dólar, debería aumentar el encaje obligatorio e impedirles desestabilizar al país comprando dólares con los pesos que diariamente le llegan por su operativa.
-Pero, ¿por qué no lo hace?
-Hay intereses contrapuestos… Lo más evidente es que esta es otra forma que tiene el gobierno para mantener al sector. Lo asiste cuando le va mal o se producen desfalcos y acepta el call pagando los intereses más altos, quizás, del mundo. Por ello tampoco se desbloquea el mercado financiero para quienes lo necesitan.
-Es increíble que esto ocurra…
-Es que vivimos en un país de hijos y entenados. *
El drama del desempleo en el «Diario Oficial»
* -Leer el «Diario Oficial» es una tarea engorrosa, pero allí con un léxico sintético, el de decretos y comunicaciones oficiales, surgen a diario los dramas que estamos viviendo los uruguayos como consecuencia de esta maldita crisis.
-¡Inédita!
-Qué ya tiene más de cuatro años de vigencia, sin que el gobierno atine a reactivar la economía por ningún lado, decía un colega periodista hojeando una de sus últimas entregas.
-Claro, dijo Sherlock, allí aparecen todos los detalles… Por ejemplo los llamados a acreedores, las quiebras…
– …y las extensiones de los beneficios de seguro de desempleo… Fíjese en este ejemplar. Hay 29 resoluciones (decretos) del Poder Ejecutivo, en acuerdo con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, otorgando seguros de desempleo o prorrogando otros. La suma de los mismos, en tan solo un día, es de 458 personas.
-¡458 personas!
-Además sume los concordatos, las quiebras, los cierres, etc., tras los que se desatarán nuevos dramas individuales y familiares. ¿Este será el país que quiere Batlle para los uruguayos?
-¡Quién le dice! *
Antel aislada: los teléfonos no contestan
* -Hay cosas insólitas en este bendito país, le decía a Sherlock un informante con gesto indignado y lenguaje de privatizador. ¡Antel está incomunicada!.
-¿Qué dice?
-Aunque le parezca mentira ayer llamé a las nueve de la mañana al teléfono de Antel 0800 9100, del sector comercial y nadie me contestó por más de una hora. ¡No puede ser tanta desidia!
-¿Estarían de paro?
-No lo sé. Cuando uno llama a ese número aparece una grabación que indica que la llamada ha pasado a «lista de espera». A los pocos minutos se repite el mensaje y, en una ocasión, incluso comencé a escuchar música incidental.
-¿Y?
-Se lo digo con propiedad. Nadie respondió, pero luego de una cantidad de respuestas de la grabadora, la llamada se corta y hay que llamar de nuevo. Y el resultado siempre fue el mismo…Además me han dicho que ocurre lo mismo con los que realizan reclamos o cualquier otro trámite.
-¡Nadie atiende el teléfono!
– Nadie pero nadie. Y si uno lleva su reclamo a una oficina de Antel, los funcionarios le explican que ese tipo de trámite se debe hacer por teléfono.
-¿No estará exagerando?
-Le aseguro que todo es como se lo cuento. *
Una interpelación con horario matutino
* – Hoy se concreta la esperada interpelación al ministro de Economía Alberto Bensión.
-En horario matutino, pues comienza a las 10 de la mañana…
-¿Y eso?
-Es que la bancada del Encuentro Progresista estimó que no es sano ni aceptable que un hecho político de estas características se alargue hasta la madrugada, cuando las cosas que se dicen quedan entrecasa.
-¿Entrecasa?
-Claro, en la madrugada quedan sólo los legisladores, semidormidos, y los funcionarios, además de semidormidos con ganas de irse. Casi ningún periodista. Las interpelaciones que terminan a las 5 o 6 de la mañana ya no tienen sentido, además cuando terminan ya los diarios están editados y las repercusiones políticas son escasas.
-¿Por eso el cambio de horario?
-¡Claro! Pero, ¿qué dice si se anotan para hablar todos los senadores, comienza un torneo de oratorio y también se va a la madrugada?
-Pasará que la expectativa política que indudablemente se ha creado se diluirá en la madrugada. Además hay otro problema.
-¡Más problemas!
-Había una costumbre en el pasado, la de legisladores y funcionarios almorzaran, a costo del Parlamento, cuando las sesiones se convertían en maratónicas.
-Quizás alguien lo pida y veremos que harán las autoridades. Hierro está en una etapa de «codo gastado» por lo que no creo que la iniciativa de almorzar camine. Y sabe otra cosa.
-La comida, en alguna etapa del Parlamento, cuando no había restaurante como ahora, la comida la traían de «El Aguila», era del más alto nivel. La pasaban bien los muchachos de antes.
-Parece una letra de tango…
-¡Vio! *
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