Si las elecciones se hacían eldomingo pasado, el Encuentro Progresista tenía el 43.5 % de los votos
Si las elecciones nacionales se hubiesen producido el domingo 7 de julio pasado, el Encuentro Progresista-Frente Amplio lograba un 43,5 % de los votos en todo el país urbano. El Partido Colorado sacaba un 22 % de los sufragios, el Partido Nacional un 15,5 % y el Nuevo Espacio un 1 %.
Las cifras surgen de una encuesta realizada por la empresa People´s Tendencies, quien realizó el sondeo de opinión entre el 28 de junio y el 4 de julio pasados. La consultora destaca la existencia de un novedoso grupo que votarían en blanco o anularían su voto y la verificación de un 15,5 % que no se definieron, parte de los cuales no representa al clásico indeciso.
Para la encuestadora, por primera vez en casi un año la izquierda uruguaya reflejó una tendencia al crecimiento de su electorado, pero en su análisis sobre la muestra la empresa advierte que esa constatación puede obedecer al alto nivel de disconformidad de la población ante la actual situación económica social.
Los partidos tradicionales no han tenido mayores variantes en su intensión de voto. El Partido Colorado mantuvo un 22 % y el Partido Nacional hace más de un año que no supera el 15,5 % del hipotético electorado. El Nuevo Espacio registra una débil votación de sólo un 1 % de los electores.
EP-FA crece ante el descontento
La empresa consultora analiza específicamente las razones por las que en la encuesta de julio se verifica un crecimiento del 3,5 %, respecto al mes de abril, en la intensión de voto en favor del Encuentro Progresista-Frente Amplio, que se adjudica a un crecimiento del descontento general de la población.
«Los resultados indicaban en primera instancia en la medición de abril, que la izquierda, a pesar de la crisis estructural económica, no había crecido. Desde agosto del año pasado hasta abril de 2002, los guarismos del Encuentro Progresista habían oscilado entre 39% y 41 %», señala People’s Tendencies.
Agrega, que en los grupos motivacionales (grupos de personas a los que se interroga sobre diversos tópicos y de los que se sintetizan conceptos e ideas-fuerza) las objeciones hacia el movimiento de izquierda por parte de personas que representaban sectores sociales que se sienten desconformes con la situación actual y pesimistas respecto al futuro, se centraban en problemas de «confiabilidad» y, en parte de liderazgo.
«La izquierda no se puede gobernar a sí misma todavía, se viven peleando entre ellos, no dan la sensación de que puedan agarrar el fierro candente que es el país y sacarlo adelante, además su líder es muy buen médico, pero muy suavecito, no se enoja nunca y este país requiere un líder fuerte, sólido, con enjundia para empujar y salir del pozo», fue uno de los conceptos que sintetizaron la discusión en los grupos motivacionales.
Sin embargo, en la última medición la empresa encuestadora encontró «una pequeña tendencia de crecimiento hacia la izquierda», aún tomando en cuenta los márgenes de error de la muestra. Aunque aclara que este crecimiento «no llegó ni siquiera a repetir el 45 % de aprobación que tuvo el EP-FA en el último balotaje».
Para los analistas de la encuesta, la tendencia de crecimiento de la izquierda «estaría fundada en una nueva coyuntura de sensibilidad social» que se expresa en la asfixia generada por el nuevo ajuste fiscal y los impuestos a sueldos y jubilaciones. «Este nuevo bajón en el estado de ánimo social, probablemente haya repercutido en algunas personas no definidas en su voto, a comenzar a pensar en inclinarse por un cambio y esta coyuntura puede haber beneficiado el movimiento progresista, indicando quizás el inicio de una gráfica ascendente de voto».
Sin embargo, People´s Tendencies destaca que en semejante coyuntura no es técnicamente lo más adecuado hablar de fenómenos de crecimiento, «porque lo único que ha crecido a ciencia cierta es el descontento, la desorientación, la depresión de la sociedad, lo cual no se ve reflejado en adhesiones a sectores políticos; por el contrario, lo que ha crecido es la disconformidad con los actores del sistema político».
Demás partidos sin variaciones
Los dos partidos tradicionales no han presentado variaciones significativas respecto a la tendencia de voto y ante la hipótesis de que los comicios nacionales se hubieran realizado el pasado domingo, ambos habrían mantenido una votación del 22 % (Partido Colorado) y del 15,5 % (Partido Nacional).
Un año atrás, el Partido Colorado presentaba una intensión de voto del 30 %, pero para los analistas de la encuesta el descenso es circuntancial y no estructural. Existe una importante franja de personas históricamente coloradas que hoy expresan su disconformidad con el actual gobierno. Son predominantemente votante del Foro Batllista, lo que marcaría un hecho novedoso, ya que «los colorados se han caracterizado por ocultar sus rencillas intestinas», se indica.
Para la encuestadora esa «interna» colorada no es controlaba en la actualidad, y «sale a la luz una profunda discrepancia con la conducción actual del presidente Jorge Batlle, pero una vez modificado este liderazgo, los colorados volverán a nuclearse en torno al nuevo candidato», pronostica.
En el caso del Partido Nacional, se considera que padece de problemas similares a la izquierda en cuanto a la desunión de sus grupos y dirigentes y a que «tampoco se los percibe con capacidad de poder aplicar sus propuestas. En el último año, los blancos no han superado una tendencia de voto de sólo el 15,5 % en las encuestas, se subraya.
El Nuevo Espacio, por su parte, marca una tendencia de voto muy débil (1%) «lo cual en términos electorales le estaría dando la razón a Michelini, quien se acercó al Frente Amplio para poder mantener incidencia en la vida política del país», opina People´s Tendencies.
El voto nulo y los hipercríticos
La verificación de que un 5 % de los electores estaría dispuesto a votar en blanco o anular su voto, resulta un hecho novedoso. «Es un segmento de personas predominantemente jóvenes (18 a 29 años) de buen nivel social y educativo, que están profundamente descreídos de los actores políticos en su conjunto. No representan al clásico indeciso uruguayo», se explica
«No son personas desinformadas ni desinteresadas de los fenómenos sociales y políticos. Por el contrario, están muy bien informados, se preocupan por la situación del país, son lectores, participan de encuentros y reuniones de análisis y reflexión sobre temas culturales, sociales, etc., pero no se sienten identificados con la conducta de nuestros políticos», señala el análisis.
«Lo más preocupante desde el punto de vista conceptual, es que este segmento social, de personas cultas, inteligentes, incluso muy creativas en sus posturas y planteos, deberían ser por sus destacadas características los líderes del futuro y están padeciendo un fuerte síndrome resistencial», se advierte.
Paralelamente, al analizar el registro de quienes señalaron «aún no estar definidos» sobre su voto (16 % en abril y 15,5 % en julio), la encuestadora identificó dos segmentos diferentes: Hay un 6 % que presenta el clásico perfil del indeciso, caracterizado por «mujeres adultas mayores, desinteresadas de la política y que seguramente decidirán su voto por fenómenos esencialmente motivacionales en el último mes previo a las elecciones», pero el resto de quienes señalaron su indefinición, implicarían otra novedad de electores. «Son personas de clase media y media alta, de buen nivel socio económico y educativo, informadas e interesadas por los problemas sociales y políticos, pero que expresan su decepción de la clase política en general y expresan no sentirse representados por nadie en este momen
to», explica la consultora. «Estos segmentos de personas expresan una férrea disconformidad nunca antes vista con los operadores del sistema. No contra el sistema. Son conscientes que la democracia no es un sistema perfecto, saben que es el menos malo de los sistemas, pero lo quieren defender mejorándolo y quieren un cambio en sus actores, porque los actuales no los satisfacen», agrega.
«Son una porción de la sociedad híper-crítica y desesperanzada que denuncia no tener líderes que los representen claramente y que manifiestan un claro síndrome de la brecha, del divorcio existente entre la clase política y algunos sectores de la sociedad», considera People´s Tendencies. *
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