Mermot afirmó que fueron la sedición y los comunistas

¿Quién mató a Busconi y Trabal?

Mermot no mencionó a los desaparecidos y a los muertos en torturas, ni a los miles de torturados y en estos dos casos brindó la interpretación oficial de los hechos.

Sin embargo, en el caso de la muerte del capitán Busconi, tanto las investigaciones parlamentarias como las expresiones de numerosos testigos plantean una versión completamente distinta.

El 17 de abril de 1972 fue tomado por asalto el Seccional 20º del Partido Comunista, ubicado en Agraciada y Valentín Gómez.

En el local había ocho obreros de guardia, se comprobó fehacientemente que estaban desarmados y que desde el local no se disparó. Los ocho salieron con las manos en alto y fueron acribillados, la mayoría murió con tiros en la nuca o ametrallados por la espalda. Todas las versiones independientes y de testigos conducen a la versión de que en el medio del caos que se produjo entre militares y policías que disparaban «hacia todos lados», una bala disparada por un arma de guerra, es decir de los propios efectivos de las Fuerzas Conjuntas, fue la que impactó en el cerebro del capitán, que murió meses después.

Por lo tanto, lo que ocurrió el 17 de abril de 1972 no fue un enfrentamiento armado como quiere dar a entender el teniente general (r) Raúl Mermot. Lo que se produjo fue el asalto a un local partidario y el asesinato a sangre fría de ocho obreros desarmados (ver nota aparte).

Una situación similar se da con el asesinato del coronel y ex jefe de los Servicios de Inteligencia Militares, Ramón Trabal.

Trabal fue asesinado en diciembre de 1974 en París. Días después un autodenominado comando «Raúl Sendic» se atribuyó el hecho. Los principales dirigentes del MLN, que estaban presos en ese momento, han rechazado tajantemente esa versión.

Hubo una prolija investigación del gobierno francés, que llamativamente contó con nula colaboración de la dictadura uruguaya, que mostró más interés en difundir la versión de un atentado sedicioso y, con base en ello, secuestrar y asesinar a militantes del MLN y de la izquierda, que en saber la verdad.

Esa investigación, aunque no aclaró el hecho en forma definitiva, en parte por la escasa colaboración oficial de las dictaduras de la región, detectó firmes pistas sobre la participación de agentes vinculados a la «Operación Cóndor», cuyo largo brazo ejecutor actuó en Francia, Italia y hasta en el mismísimo EEUU. El diario inglés «Guardian» tituló en la época: «El gobierno uruguayo habría mandado matar a Trabal». Seguramente los servicios uruguayos habrán hecho trabajos similares en dictadura y después. Un claro ejemplo es el todavía no aclarado asesinato del ex agente de la DINA chilena Eugenio Berríos. Berríos fue asesinado en plena democracia en nuestro país. Se sabe que dos militares se lo llevaron la última vez que se lo vio vivo, en 1992. Apareció el cuerpo, que está plenamente identificado. Sin embargo, el caso se archivó.

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