Politólogo planteó eliminar la financiación privada a partidos
Se propone que en lugar de una legislación muy rígida, en principio se instrumente en Uruguay una instancia de contralor independiente con sanciones severas.
El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Brasilia, David Fleischer, propuso «prohibir» las contribuciones privadas en el financiamiento de los partidos políticos y otorgar fuertes poderes a la justicia electoral.
El objetivo es minimizar los riesgos de corrupción que subyacen en ese tipo de financiamiento. El financiamiento privado, además, viola el principio de igualdad de acceso al mismo. Estos conceptos coinciden por los vertidos en la primera jornada del seminario «Financiamiento de partidos políticos», organizado por el Instituto Goethe y el Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República. En la clausura del evento, que tuvo lugar el jueves, Fleischer dijo que en el país norteño existe una nueva legislación en tratamiento.
La misma limita la difusión de la propaganda en la TV, endurece la legislación de licitaciones para limitar las posibilidades de corrupción por esa vía, propone auditorías y fiscalizaciones de las contribuciones que reciben los partidos. Se propone que el financiamiento público sea de siete reales por voto.
El doctor Bruno Speck, docente de la Universidad Libre de Berlín, propuso regular el sistema de financiamiento político estableciendo límites máximos para las grandes donaciones y la sustitución del financiamiento privado.
En cuanto al primer punto, señaló que «los límites exigen un riguroso control para que el sistema no se torne hipócrita», aunque igualmente «los políticos encuentran vías para violar esas reglas».
Respecto a Uruguay, dijo que «inicialmente es preferible una instancia de control independiente que tenga sanciones severas a una legislación muy rígida».
Para el expositor «los políticos tienen que declarar cuánto reciben y el destino de esos dineros y la sociedad civil debe ejercer presión porque más que en cualquier otra área los legisladores tienen intereses propios cuando elaboran normas sobre financiamiento político».
Speck se refirió a la realidad del financiamiento de los partidos políticos en Alemania donde en los 70 se destinaban U$S 130 millones por año, mientras que en los 90 la cifra ascendió a 400 millones, lo que equivale a 5 dólares anuales por persona».
El docente considera que «ese gasto no es importante sino razonable». Cabe recordar que en la primera jornada del seminario, el catedrático uruguayo Rafael Piñeyro había consignado que en la última elección nacional, nuestro Estado aportó 8,4 dólares por voto, lo cual marca una considerable diferencia a favor de los germanos.
Juan Londoño, representante de la Organización de Estados Americanos (OEA) enumeró las «características del sistema normativo de financiación latinoamericano: contemplan la posibilidad de financiamiento público y privado, conviven mecanismos directos de financiación e indirectos plasmados en beneficios tributarios, y otros.
La parte mayor de la financiación se distribuye en proporción a la fuerza electoral de los partidos, existen límites a las contribuciones privadas y se registra una tendencia a suprimir las contribuciones anónimas. Suele contemplarse el acceso gratuito a los medios de comunicación estatales pero está limitado el acceso a los privados. Un organismo estatal fiscaliza el uso de los recursos».
Para Londoño esto no es conveniente porque así «los partidos dependen de una institución política del gobierno y lo que hay que buscar es una mayor independencia de los órganos electorales para garantizar la transparencia en la administración de estos recursos».
Amenaza a la democracia
El representante de la OEA destacó la importancia del tema en la agenda mundial al afirmar que uno de los temas sobre el que los jefes de Estado reunidos en Quebec en marzo del año pasado acordaron profundizar es el relativo al acceso de los partidos políticos a financiamiento y a los medios de comunicación.
Señaló que las crisis democráticas recientes han tenido como trasfondo «una crisis de los partidos políticos y los responsables de esa crisis son propios partidos» y agregó que «lo que se viene es una gran preocupación por el tema de los partidos políticos como elemento central de la defensa de la democracia».
Para Londoño el financiamiento político «tiene un efecto importante en la institucionalización o desinstitucionalización de los partidos».
En este estado de cosas, «el reto de los partidos es recomponer su gestión, su capacidad de relacionamiento con la sociedad y generar liderazgos». *
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