Propone nombrar comisión con familiares, militares y el gobierno

Mauricio Rosencof: Es hora de institucionalizar el diálogo

Rosencof opinó que en ese grupo de trabajo «tienen que estar Javier Miranda, Luis Pérez Aguirre, Gonzalo Fernández, Carlos Ramela y del otro lado un general, un comandante en jefe, el ministro Brezzo o quien designe el gobierno».

Consultado por las afirmaciones realizadas por voceros militares el pasado jueves, el escritor sostuvo: «Lo primero de todo es que debemos ser cautelosos, porque estamos en una situación que ha generado gran expectativa en medio de algo que puede ser un difícil equilibrio».

«El difícil equilibrio incluye a los partidos políticos, las fuerzas sociales, los distintos sectores y también la correlación de fuerzas dentro del Ejército, donde a esta altura hay una corriente muy importante que quiere llevar a buen término el barco de las soluciones para el tema de los desaparecidos».

«Por otro lado, siguen estando con voz y presencia entre los cuadros con responsabilidades, aunque cada vez menos, los militares que se sienten como un avispero sacudido cuando empiezan a resurgir las necesidades de investigaciones básicas», indicó. Tras recordar los casos de la nieta del poeta Juan Gelman, de los hermanos Julien y de la niña Paula Logares, Rosencof dijo: «Cabe la pregunta sobre si algunos sectores de las Fuerzas Armadas han participado en el tráfico de niños, porque todo hace pensar que el Plan Cóndor incluía todo eso».

«Esas cosas no pueden quedar en silencio, porque hay otros niños, que ahora son grandes, que pueden estar en la misma situación», afirmó.

«En reculada»

«Se requiere una investigación para saber dónde están los restos de los desaparecidos. Hay que tener en cuenta que en las últimas horas aparecieron en Argentina restos humanos en una tumba común. Nosotros tenemos que saber qué otros niños andan en la vuelta», enfatizó.

«Esos sectores militares se aferran a la responsabilidad que tienen frente a hechos de los que se están desprendiendo otros oficiales importantes, que se están comiendo un garrón sin comerla ni beberla, porque no han tenido nada que ver con aquellos acontecimientos».

«Pienso que esos militares están en reculada, pero el proceso no va a ser tan rápido y requiere su tiempo. Tenemos el fenómeno de un Presidente que recibe a los familiares y está dispuesto a que el Estado se haga responsable de esos hechos», señaló.

«Los niños no tienen partido»

Rosencof dijo que no quiere detenerse en «cuestiones menores» sobre si hay que solicitar disculpas o perdón. «Si hay que pedir perdón, marche, y si no hay que pedirlo, marche también, porque esa no es la cuestión de fondo». «Lo importante es que se llegue a buen término y que se sepa el destino de los niños que hoy ya son hombres y que se sepa dónde están los restos de los desaparecidos. A eso se apunta y nadie aspira a otra cosa que no esté permitida por la Ley de Caducidad, que impide enjuiciar y procesar a los responsables de estos hechos. Aquí no se trata de convulsionar, sino sencillamente de saber dónde están nuestros muertos y poder tener una tumba donde recordarlos», sostuvo.

«Lo que queremos saber es qué pasó con Elena Quinteros, con el «Ruso» Bleier, con el escribano Miranda, con los compañeros que desaparecieron en Argentina, con los compañeros cañeros y los militantes del PVP, del Partido Comunista y del MLN». «También queremos saber qué pasó con los niños, que no tienen partido, sino que son del partido de la niñez y de la vida».

«Llegar hasta donde se pueda»

«Llegó el momento de bajar la pelota al piso y de dar paso a conversaciones discretas, no secretas, entre los representantes de los que demandamos información y los del gobierno, el Estado, las Fuerzas Armadas o quien defina el Presidente de la República». «Creo que llegó el momento de nombrar un par de delegados de un lado y del otro. Pensando en voz alta digo que tienen que estar Javier Miranda, Luis Pérez Aguirre, Gonzalo Fernández, Carlos Ramela y del otro lado un general, un comandante en jefe, el ministro Brezzo o quien designe el gobierno». «A esta altura hay que encarpetar las demandas y las propuestas, ponerlas bajo el brazo y sentarse a una mesa para empezar a desarrollar las investigaciones hasta donde sea posible». «Tiene que ser un ámbito de discreción donde cada vez que termine una de estas sesiones se diga que las cosas están en proceso. Importa mucho más que todo prospere por esa vía a que cada vez que se produce un acontecimiento sea necesario hacer declaraciones», opinó. «El proceso no va a ser automático ni tan rápido como quisiéramos, porque lo de Juan Gelman fue algo muy particular, con una gran discreción y un estilo de trabajo muy bueno». «La fórmula tiene que ser mediante la designación de una delegación representativa y con profundos conocimientos. Lo demás es ponerse a trabajar y llegar hasta donde se pueda».

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