PVP: No se puede esperar a 2004 para cambiar el país
Para el PVP, la medida de establecer la flotación libre del dólar, por tanto devaluar, hace que «los asalariados, los jubilados, quienes se endeudaron en dólares y todos los uruguayos que pagaremos los precios más altos resultantes, son perjudicados fuertemente. Los efectos de reactivación económica prometidos serán mínimos por el momento».
Por consiguiente, agrega la declaración de dicha fuerza política, «esta conducción económica ha apostado a la recesión económica, recurriendo a un fiscalazo detrás de otro para hacer pagar los costos de esta política a las grandes mayorías que son quienes menos tienen. Este gobierno ha sacrificado enormes recursos de los uruguayos en el altar del sistema financiero. Para obtener 10 millones de dólares para la granja tuvo que imponer el IVA a frutas y verduras que paga la población. En cambio para el Banco Comercial comenzó invirtiendo 33 millones y hoy nadie sabe cuánto más ha entregado. Hoy recurre al FMI para conseguir 3.000 millones de dólares que sólo serán usados en pago de deuda externa y para sostener el sistema financiero. Ni un peso para la producción y miles de millones de dólares para el sistema financiero».
Este sistema financiero como sector de privilegio se ha apropiado de enormes ganancias en todo este período, a expensas de la producción y del consumo nacionales. Su crisis actual se deriva directamente del desmantelamiento del aparato productivo del país. Si el problema fuera la corrida bancaria se avanzaría si se analizara la propuesta de AEBU de contratar un seguro para los depósitos. En lugar de ello se endeuda al país en miles de millones de dólares que van a parar al barril sin fondo de voracidad financiera. Esa nueva deuda servirá de argumento a nuevas privatizaciones para pagar sus intereses.
Luego, el texto del PVP plantea que el equipo económico tiene que irse y la política debe ser cambiada.
Pero, la declaración no se queda allí y señala la responsabilidad del presidente Jorge Batlle en esta situación, por lo que «los múltiples errores de su gestión, la anunciada decisión privatizadora de las empresas públicas, han agotado toda credibilidad de este gobierno para hacer frente a la crisis. El doctor Julio María Sanguinetti y el doctor Luis Alberto Lacalle son corresponsables de esta política que han apoyado siempre desde los ministerios y el Parlamento.
Ni el Frente Amplio ni el pueblo uruguayo pueden esperar a las elecciones del año 2004 para cambiar esta realidad. La gravedad de la crisis es demasiado grande, las consecuencias de esta política demasiado nefastas. Hay que ir a fondo en las acciones políticas que remuevan a los responsables de esta conducción. Se trata también de sumar fuerzas con todos aquellos sectores políticos y sociales dispuestos a actuar en pos de este objetivo». *
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