Ex diplomático denunció un extraño caso con 40 obras que encontró en el Citibank de Caracas en 1975

Cancillería ordenó investigación secreta para hallar cuadros desaparecidos en la dictadura

ROGER RODRIGUEZ

 

El ministro de Relaciones Exteriores Didier Opertti ordenó una investigación «de carácter reservado» para localizar una serie de valiosas obras de arte pertenecientes al patrimonio estatal, que el Poder Ejecutivo había entregado en préstamo a la Cancillería y «desaparecieron» en los años de la dictadura militar.

La resolución ministerial Nº 037/2002 del 11 de marzo último, a la que accedió LA REPUBLICA, ordenó al departamento jurídico de esa secretaría de Estado realizar la investigación en procura de averiguar, en particular, el paradero de cuatro cuadros realizados por los pintores Manuel Larravide, Eduardo De Martino, Lhiedgel y Santos Conrado Martínez.

Las obras habían sido cedidas en préstamo a la cancillería por resoluciones del Poder Ejecutivo fechadas el 19 de noviembre de 1974, el 19 de setiembre de 1980 y el 14 de diciembre de 1982. Los cuadros pertenecen al Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales, pero no aparecen ahora en los inventarios del Ministerio.

La desaparición de cuadros cedidos al Ministerio de Relaciones Exteriores presenta diversos antecedentes. Recientemente, un ex diplomático envió una nota al vicepresidente Luis Hierro López en la que denuncia un extraño incidente con cuadros ocurrido en Colombia en los años del régimen militar.

También en la actualidad, se han registrado situaciones confusas con obras de arte. En la misión diplomática de Paraguay, durante una indagación que ha trascendido en medios periodísticos, se detectó el faltante de una obra, y también se procesa en estos días un diferendo con la Aduana de Brasil por una serie de cuadros de autores uruguayos que fueron expuestos en San Pablo.

Una marina de Larravide

La más preciada de las obras que procura encontrar ahora la Cancillería, es probablemente una marina del uruguayo Manuel Larravide (1871-1910) titulada «Regina Margherita» (1899) que figura con el Nº 774 en el inventario del Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales.

Se trata de un óleo sobre cartón, de 0,21 por 0,26 metros, que muestra al vapor italiano Regina Margherita fondeado en la Bahía de Montevideo, rodeado de pequeñas embarcaciones, y en cuya popa se destacan varios barcos pintados de diversos colores y algunas lanchas a vela.

Larravide fue un destacado marinista uruguayo que realizó estudios universitarios y, aunque se inició como autodidacta en la pintura, logró destaque en poco tiempo. Recorrió los mares del sur como guardiamarina de la armada argentina, en una experiencia que utilizó para sus obras. Expuso en Montevideo, Buenos Aires, París, Barcelona y Madrid.

Su pintura, óleos y especialmente acuarelas, se incluyen en varios museos de todo el mundo. En el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires se exhiben sus pinturas «Combate de Brown» y «Revista de la Escuadra Argentina por el General Roca».

También figura como «desaparecida» en la cancillería una obra perteneciente a Lhiedgel, con el título «Un puerto de Holanda». Se trata de un óleo sobre madera, de 0,35 por 0,24, en el que aparece un canal con embarcaciones a la derecha y está firmado por el autor. La obra tiene el Nº 118 en el inventario del Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales.

De Martino y un Artigas

Otro valioso cuadro «perdido» corresponde al autor Eduardo De Martino. Es una pintura en tinta sobre papel, de 0,20 por 0,30 metros, titulada «Marina», en la que aparece al centro un vapor rodeado de pequeñas embarcaciones en aguas tranquilas. El cuadro tiene el Nº 1.247 en el inventario del Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales.

Eduardo De Martino, nacido en la localidad de Menta, Sorrento (Italia), en 1842, era pintor que sirvió en la marina de guerra de su país hasta 1967. En 1855 llegó al Río de la Plata y se radicó en Montevideo, donde fue alumno de Juan Manuel Blanes. Pintó marinas de los puertos de Montevideo y Buenos Aires y cultivó la técnica del grabado.

En 1868 viajó a Brasil, donde se relacionó con los almirantes Tamandaré y Barroso, quienes le encargaron obras sobre la armada brasileña durante la campaña contra el Paraguay. Embarcado en naves de guerra brasileñas, asistió a las batallas de Curupaytí y Humaitá.

Fue pintor de la corte de Inglaterra en tiempos de la reina Victoria y de Eduardo VII, donde realizó una serie de cuadros sobre la Batalla de Trafalgar. Murió en 1912 en Hampsted (Inglaterra). Entre sus obras se destaca «El Incendio de América» (1871), realizado en colaboración con Juan Manuel Blanes.

Finalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores procura encontrar el paradero de un óleo de Santos Conrado Martínez que, con el título «Abril de 1813″, muestra al prócer general José Gervasio Artigas. El cuadro también pertenece al Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales, aunque no figura su número de inventario.

¿40 obras en el Citibank?

En una extensa carta enviada meses atrás al presidente de la Asamblea General, Luis Hierro López, el destituido diplomático Raúl María Liard González, denunció -en el marco de un alegato en el que pide su reparación- un extraño incidente con obras de arte también ocurrido durante la dictadura. La carta, cuya copia está en poder de LA REPUBLICA, sostiene que en el año 1975, cuando Liard era el jefe de la embajada uruguaya en Bogotá, Colombia, debió tomar posición circunstancialmente de la misión diplomática en Venezuela, descubrió un extraño caso con 40 obras de artistas uruguayos que habían sido puestas en custodia de un banco.

Liard se hizo cargo de la embajada en Caracas como consecuencia del fallecimiento del embajador Hugo Fernández Artucio y por una enfermedad a la que se vio afectado su sustituto Durán Comparada. Según declara, al llegar a la misión recibió y firmó el inventario de existencias de la embajada, sin suponer lo que encontraría poco después.

«A los 2 meses, aproximadamente, llega una cuenta por custodia de valores, del Citibank, por la suma de U$S 2.800. Me llamó la atención, ya que no figuraba nada de esto en el inventario. Fui al Citibank de Caracas para ver de qué se trataba y la custodia de valores se refería a cuadros. Allí, en el banco me entero de que había sido depositada una cantidad aproximada de 40 cuadros de autores nacionales tan importantes como José Luis Blanes, a nombre de la Embajada», cuenta la misiva de Liard.

El diplomático explica que ante la situación, mandó un informe al Ministerio, donde se decidió enviar a Caracas a su entonces contador general Lamé Michellini, quien habría «arreglado» la situación con el banco norteamericano. Liard afirma que esas obras «serían los mismos cuadros faltantes de los museos nacionales», que habrían sido enviados por el Ministerio de Educación y Cultura en 1973 a la embajada en Venezuela.

Casos en Paraguay y Brasil

En el marco de una indagación que la cancillería viene realizando sobre los gastos en la embajada uruguaya en Asunción, también se habría constatado el faltante de al menos dos cuadros pertenecientes al Museo de Artes Plásticas y Visuales que se encontraban en Paraguay.

El embajador Mario Cantón y otros funcionarios de la misión diplomática fueron convocados por el ministro Opertti un par de meses atrás para que dieran cuenta de esa situación, entre otras irregularidades que implicarían una «mala utilización de recursos».

Paralelamente, otro incidente diplomático relacionado con obras de arte se procesa con la Aduana de Brasil desde hace más de un año, cuando una serie de cuadros de autores nacionales fueron expuestos en San Pablo el 25 de agosto de 2000, en el marc
o de la conmemoración de la declaratoria de la Independencia.

Las obras habrían entrado a Brasil a través de una empresa de transportes sin declarar su ingreso al país norteño. El «olvido» generó una comprometida situación con la Aduana en la que se vieron implicados los diplomáticos uruguayos de San Pablo, Porto Alegre y el Chui.

Luego de permanecer durante meses en situación irregular, algunos de los cuadros (al menos los de Paula Otegui, Dante Picarelli, Aldo Curto, Mario Giacosa y Juan I. Chouy, según consta en un documento que los autores firmaron por requerimiento del director de Asuntos Culturales de la cancillería, Dr. Ignacio Capandeguy) regresaron a Uruguay.

El caso requirió la intervención del Ministerio de Educación y Cultura que, con fecha 7 de marzo del presente año, debió presentar, a través de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, una nota a las autoridades de Brasil explicando la situación de los cuadros rotulados como «admisión temporaria» bajo la Guía Aduanera 49/01/00 Nº 70

Sin embargo, las investigaciones por parte de la Aduana de Brasil no habrían concluido, ya que las autoridades brasileñas alegan no tener certeza sobre la cantidad de obras que realmente ingresaron y salieron de su país. *

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